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Tuberculosis bovina: la importancia de controlar esta enfermedad

La enfermedad se encuentra instalada en algunos rodeos y puede transmitirse a personas. Para esto, desde Senasa afirman que es imprescindible aunar esfuerzos entre instituciones públicas y privadas para combatirla.

La tuberculosis bovina (TB) es una enfermedad bacteriana crónica, causada por el microorganismo Mycobacterium bovis. Una vez instalada en un rodeo, se transmite entre los animales principalmente por vía respiratoria y también vía digestiva por el consumo de leche de animales infectados. Aunque afecta principalmente al ganado bovino, puede impactar en otras especies, incluidos los animales silvestres y las personas.

Esta zoonosis se transmite a las personas con mayor frecuencia por inhalación de bacterias en aerosol del tracto respiratorio, ingestión de leche o productos lácteos no pasteurizados e inoculación por instrumentos contaminados (como cuchillos).

En Argentina, la situación actual de la tuberculosis bovina y su potencial como país proveedor de carne bovina de calidad, motivan a fortalecer y dinamizar las estrategias del plan nacional de control y erradicación de esta enfermedad, establecido por la Resolución Nº 128 del 2012 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Este plan nacional determina que la totalidad de los tambos y cabañas de bovinos, caprinos y de ovinos de leche debe adecuarse de manera obligatoria a las exigencias establecidas, realizando diagnósticos de forma periódica en todos los animales susceptibles y eliminando aquellos que resulten reaccionantes a la técnica diagnóstica de referencia (tuberculinización).

Para el resto de sistema productivo (cría, invernada y engorde), se indica un proceso de saneamiento progresivo, basado en el hallazgo de lesiones compatibles con tuberculosis en la vigilancia epidemiológica en faena. Esta iniciativa se basa en la información provista por la inspección veterinaria que se realiza en frigoríficos y mataderos, a fin de caracterizar el establecimiento de origen de los animales y determinar la eventual necesidad de su saneamiento.

La inspección veterinaria en los frigoríficos nacionales y algunos provinciales que se van incorporando al sistema provee datos que son recabados mediante el Sistema Integrado de Gestión de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Sigica). Esta información resulta muy valiosa para iniciar la investigación sanitaria correspondiente en los establecimientos en los que fueron criados los animales reaccionantes, potencialmente infectados. Mediante la implementación de acciones que permitan investigar la situación sanitaria en el establecimiento de origen y la eliminación de animales infectados, se contribuye al control y erradicación paulatina de la enfermedad.

El control de esta grave enfermedad requiere del compromiso y la participación de todos los actores de la cadena de valor de leche y carne bovina. Se recomienda a los productores ganaderos testear periódicamente sus rodeos y eliminar eventuales animales positivos, y no esperar a que su establecimiento sea identificado por el Senasa como sospechoso o con presencia de tuberculosis bovina, ya que esto puede acarrear eventuales restricciones de movimientos y comercialización de su hacienda.

La lucha contra la tuberculosis bovina es un problema de todos. Si cada actor de esta cadena productiva asume sus obligaciones, se conseguirá controlarla e ingresar a una etapa de erradicación que permita proteger a la población y posicionar al país aún mejor en el mercado internacional de carne y productos lácteos.