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«Vivimos porque no nos queda otra»

A ocho meses del crimen de Fernando Báez Sosa, el joven atacado a golpes en la puerta de un boliche de Villa Gesell el 18 de enero, sus padres aseguran que ya no tienen «paz ni alegría», que la vida les «cambió rotundamente» y que si bien esperan que se haga el juicio para que los culpables «paguen por lo que le hicieron», ellos ya están «arruinados para toda la vida».

«Para nosotros todos los días son 18 de enero, no tenemos paz ni alegría, la vida ha cambiado rotundamente, vivir sin Fer es muy difícil. Vivimos la vida día a día, no tenemos planes, tratamos de poder sobrevivir con este dolor lo mejor posible, otra cosa ya no nos queda», dijo Silvino en diálogo con Télam.

Con la voz quebrada, el papá de Fernando aseguró que «lo único» que les queda es «pedir justicia por su memoria, porque Fernando fue un pibe maravilloso».

«Jamas en mi vida me imaginé vivir sin mi hijo, lo extraño mucho, me hace falta un montón, él era nuestra mano derecha, estamos huérfanos. Antes éramos felices, mi mujer era feliz y esa mujer no va a volver más, vivimos porque no nos queda otra», agregó entre lágrimas.

«Espero que el juicio nos alivie un poco y que podamos hacer el duelo y darle justicia a Fernando. Todos los días lo extrañamos más, el dolor es muy grande, no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo. Igual, sea lo que sea, el veredicto del juez o del jurado, nosotros ya estamos arruinados para toda la vida», expresó.

Por su parte, Graciela manifestó que los días son «difíciles» y que cada vez están «peor», aunque tratan de «salir para adelante y seguir pidiendo Justicia».

«Él era un chico sano que sólo quería divertirse un poco y se cruzaron esos asesinos en su camino que le pegaron hasta matarlo, la verdad es que es muy triste», continuó la mamá.

«Hoy vamos a ir un rato al cementerio, nos cuesta mucho, me dan ganas de ir y sacarlo de ese lugar tan oscuro en el que está, no era este su momento», concluyó. (Télam).