Inicio Emprendedores “Angelo”, sabores que cautivan el paladar

“Angelo”, sabores que cautivan el paladar

Pablo Salvador viene de una familia siempre ligada a la cocina y en su local extiende esa costumbre con diversas opciones.

Dos de carne, dos de carne dulce, dos con albahaca, dos árabes, cuatro de jamón y queso. La docena se completa y el cliente se sienta a esperar la salida del horno para poder irse con el almuerzo. El diálogo se repite cada jornada al mediodía y a la noche aunque con diversas variedades y menúes, pero el sabor y la calidad salen siempre desde el mismo lugar, “Angelo”, un local de comidas que desde hace 12 años es una referente en la ciudad.

“Yo me crié en una familia de gastronómicos. Mi papá tuvo casa de comidas, brasería, la heladería París; de todo, pero siempre dentro del rubro. Y hace 12 años abrí el local en la calle Oliver, ahí estuve ocho meses y quedaba chico, así que nos mudamos para acá”, describe Pablo Salvador, un santarroseño de 37 años que es el encargado del local que se ubica en la calle Coronel Gil 490 (teléfono 562503), en pleno centro de la ciudad.

En “Angelo” el estandarte principal son las empanadas, exquisiteces al horno que desde años tienen una clientela muy fiel y seguidora para un menú que nunca pasa de moda.

“El picadillo de carne sale muy bien, también las cortada a cuchillo, la empanada siempre es un opción rica, que le gusta a todo el mundo, que se puede comer en cualquier lado, que se comparte, que ni siquiera tenés que lavar platos; por eso creo que nunca pasa de moda. Siempre fue nuestro fuerte pero las pizzas también tienen mucha salida”, cuenta Pablo en su negocio donde, además; se elaboran lomitos, hamburguesas, tartas, sandwiches de miga.

También llaman la atención las Tortuguitas, minitartas hechas con la misma masa que las empanadas pero que son una opción ideal para un almuerzo o cena.

En “Angelo” trabaja Pablo junto a dos empleados “y cuando se acumulan muchos pedidos, mucha demanda, me ayudan mi hermana, mi mamá, en eso somos un emprendimiento bien familiar”. De la cocina también salen perniles que son ideales para encuentros familiares y sociales, aunque la llegada de la pandemia obviamente obstruyó esa posibilidad.

“El parate se notó muchísimo, los primeros meses directamente no circulaba gente, además muchos empezaron a cocinar en sus casas, porque tenían tiempo o de aburridos pero los pedidos cayeron de manera notable. Después un poco se reactivó y ahora enero siempre fue un mes complicado”, detalla Pablo, que abre sus puertas los domingos por la noche (los lunes es descanso) y de martes a sábado en el doble turno.

Anécdotas.

Negocios como “Angelo”, con tanto tiempo vigentes y con tanta clientela que pasa por su puerta, siempre dejan anécdotas e historias curiosas. “Me acuerdo que una vez llamaron porque las empanadas estaban demasiado calientes… Sí, increíble, en general las quejas son porque pueden llegar frías, pero demasiados calientes nunca había escuchado”, se ríe Pablo. “Otra vez alguien se quejó de que las de jamón y queso tenían demasiado relleno. O alguien que dijo ‘qué olor a comida’ en el local. Y sí, menos mal que hay olor a comida y no a otra cosa”. (risas)

Pablo agradece a quienes desde hace años se repiten en los llamados al teléfono o detrás del mostrador y mientras apura la docena que le pidieron unos minutos antes. Empanadas que deleitarán a un paladar que nuevamente optó por el sabor de “Angelo”.