Inicio Emprendedores Artistas de lo sustentable

Artistas de lo sustentable

"EL SUCUCHO" PRODUCE ENVOLTORIOS DE CERA DE ABEJA Y ARTICULOS REUTILIZABLES

Cada vez más personas optan por artículos ecológicos o sustentables para reducir el impacto ambiental. Dos pampeanas producen envoltorios de cera de abejas para reemplazar los recipientes plásticos y el papel film. Las «sucuwarps» resultan ideales para conservar alimentos y guardar o envolver cualquier cosa. Son lavables y biodegradables. Las venden en todo el país.

A medida que la humanidad toma conciencia sobre el peligroso impacto que nuestra actividad produce en el planeta, se multiplican en el mundo las experiencias de vida sustentable y con ello la demanda de artículos alternativos destinados a mejorar nuestra relación con el ambiente. Un elemento muy contaminante es el plástico y cada vez más consumidores deciden reemplazarlo por sustancias biodegradables. Por ejemplo, el papel film que utilizamos para envolver todo, además de contaminar los alimentos con restos plásticos microscópicos, tarda unos 500 años en degradarse.

Una variante ecológica son los envoltorios de cera de abeja, bautizados originalmente “beeswax wraps” por una empresa estadounidense que los fabrica y que se comercializan en muchos países como una opción sustentable, económica y versátil. “Las beewraps son reciclables: 100% tela de algodón, untadas con cera de abejas, resinas y aceites vegetales. Adoptan cualquier forma, se pueden lavar y reutilizar. Mantienen la comida fresca por más tiempo, sirven para envolver, guardar y transportar alimentos y reemplazan el papel film”.
Iniciativa pampeana.

En La Pampa, desde hace un año y medio, dos mujeres (madre e hija) confeccionan envoltorios de cera de abeja y los comercializan en Santa Rosa, Capital Federal y varias provincias. Iniciaron su emprendimiento en agosto de 2019 y su demanda no deja de crecer. “Empezamos casi por casualidad, cuando en internet, encontramos una tapa muy bonita y pensamos que era de madera, pero después descubrimos que era un envoltorio con cera de abeja. Nos interesó porque es reciclable y ya hay empresas que producen en todo el mundo. Como la confección es artesanal decidimos hacer algunas para nuestro hogar y resultaron muy prácticas”.

Liliana Martínez (52) y Candela Suhurt (28) cuentan la historia en su taller “El Sucucho”, instalado en el barrio Lovvo Che. “Empezamos a regalar a familiares y amigos, y funcionaban tan bien que decidimos empezar a producir comercialmente”. Primero vendieron a contactos cercanos y después a clientes atraídos por fotos o comentarios hasta que las “sucuwraps” empezaron a ser incorporadas por locales de Santa Rosa y Buenos Aires. “En CABA por ahora solo abastecemos a tiendas sustentables de Palermo y Recoleta. Una nota que nos hicieron en la Sección Salud de la revista Oh La La! (La Nación) y un encargo de Nespresso, que pidió sucuwrap para hacer regalos empresariales en el lanzamiento de una nueva línea de café, fueron los empujones más importantes” para la empresa, reconocen.

En Santa Rosa las “sucuwraps” pueden encontrarse en tres comercios (“Sustento”, “Alora” y “Linos y Percales”). Y ya hay representantes que las distribuyen en varias provincias, como Buenos Aries, Santa Cruz, Neuquén, Río Negro, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. “El aislamiento por la pandemia potenció el comercio electrónico y también notamos un gran aumento en la demanda virtual”, comentan

Una pyme familiar.
Liliana tiene un taller de arte en Buenos Aires, Candela es diseñadora de indumentaria y con la colaboración “del ingeniero de la familia” desarrollaron un emprendimiento que combina el arte y lo sustentable. Producen distintas líneas de envoltorios encerados y artículos reutilizables (filtros de café, difusores de té) en dos talleres, uno en el Lovvo Che y otro en CABA. “Por varias razones desde hace siete años alternamos residencia entre La Pampa y Buenos Aires”, y debido a eso producen en ambos sitios.

“Lo más lindo es haber iniciado una pyme familiar desde la nada y mediante una producción totalmente artesanal y sustentable. Utilizamos tela de algodón, cera de abejas de apicultores de Toay, resina de pino y aceite de coco. Rallamos y calentamos la cera, luego pasamos los paños, secamos y finalmente empaquetamos. Los envoltorios pueden durar hasta ocho meses, según el uso, y se lavan con agua fría”.

Liliana y Candela crearon varias líneas de “sucuwrap”: el pack “Clásico” incluye tres envoltorios (20 x 20, 25 x 25 y 30 x 30 centímetros), el “XXL” (tres de 50 x 50 centímetros) y el “Roll” (un rollo de 28 x 150 centímetros). Además fabrican el “Sucubag” (un costal para leche, verduras, frutas, pan) y en la línea de reutilizables filtros para café, difusores de té y “paños de algodón y toalla para reemplazar las servilletas de papel”.
Múltiples usos.

Ya realizaron “el trámite para registrar la marca” mientras continúan perfeccionando su sistema de producción. “No involucra ninguna complejidad de proceso, herramientas ni materiales, pero al ser una elaboración artesanal nuestra capacidad de producción es limitada”. La resina de los envoltorios protege de la humedad y el aire a los alimentos y las “sucuwrap” adoptan su forma con la mera temperatura de las manos. Sirven para envolver cualquier cosa, cubrir frascos o picos de botella, reemplazar tapas de recipientes y cubrir bowls.

El intercambio con los compradores resulta muy importante, porque todo el tiempo encuentran nuevas formas de uso”. Las sucuwraps pueden ir a la heladera y al freezer, pero no pueden usarse con alimentos calientes. “Una mujer descubrió que podía congelar aromáticas frescas porque la resina impide que se marchiten; muchos las utilizan para llevar comida en la cartera o mochila y otros comprobaron que son la mejor solución para trasladar un cepillo de dientes”. En muchos casos “compraron la primera vez por curiosidad, para probar, y después se comunicaron agradeciendo el resultado. Nos parece genial, porque lanzar un producto desconocido era todo un desafío” celebran.

La humanidad utiliza diariamente millones de bolsas y recipientes plásticos que pueden demorar hasta 600 años en degradarse. Muchos terminan en los ríos y océanos, provocando un impacto devastador. La toma de conciencia genera emprendimientos, artesanales e industriales para responder a una demanda cada vez más importante. En La Pampa, “El Sucucho” encontró una forma de combinar el arte y la vida sustentable creando las “sucuwraps”, una alternativa novedosa que parece haber llegado para quedarse.