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Cocina saludable

Marta Alejo se destacó durante mucho tiempo por sus recetas en tortas dulces, pero desde hace unos años se orientó hacia la elaboración de distintos productos veganos, vegetarianos, de masa integral y otros. Tiene su local propio y desde su fábrica vende hacia otros negocios de la ciudad y la provincia.

Llega la hora de sentarse a la mesa y en muchas familias aparece el dolor de cabeza para los adultos a cargo de chicos o chicas. Cómo hacer para que coman variado, saludable y nutritivo. Cómo hacer para conformar a todos cuando a veces coinciden cultores del veganismo, lo vegetariano o quienes difícilmente acepten otra cosa que no sea un corte de carne de vaca. Y todo mirando la billetera para que el presupuesto no haga que alimentarse no se convierta en una pesadilla diaria.

«La cocina argentina, y la pampeana en particular, siempre se basó en la carne vacuna, pero hay un montón de alimentos que se han usado toda la vida y que nos dan la chance de probar cosas distintas. Acá preparo hamburguesas de carne pero están mechadas con arroz yamaní o espinaca, entonces muchas mamás vienen y dicen: ‘a los nenes no les digo nada y las comen porque básicamente son de carne’. Pero vos ahí les estás metiendo cereales, verdura, carne y no renegás tanto para que coman otras cosas».

Marta Alejo tiene 50 años, es santarroseña y desde hace 25 está directamente ligada a lo que ella misma define como su «hábitat», el lugar donde cuenta su historia rodeada de hornos, ollas, verduras, bolsas de distintas harinas y todo lo que hace a un emprendimiento alimenticio que ya tiene su sello propio.

«Hace más de 25 años empecé haciendo alfajorcitos y después seguí con las tortas, pero como salían espaciadas porque eran de cumpleaños o fechas especiales le agregué arabitos y sanguchitos de miga. Pero desde hace unos cinco años me metí con el tema naturista y la verdad que me atrapó. No es que todo lo que hago y vendo es vegetariano, vegano o integral sino que hay de todo un poco y siempre le voy a agregando cosas nuevas. La cocina es mi hábitat, mi lugar. Y es todo familiar porque mi pareja Daniel me ayuda todo el tiempo y nuestros cuatro hijos también se vinculan al proyecto. Es todo bien a pulmón».

En «Marta Alejo» elaboran y venden distintos tipos de hamburguesas tanto de carne como de pollo y de verdura, sorrentinos de caprese, de jamón y queso; y también una gran variedad de productos hechos a base de masa integral. «Son veganos, con nada de origen animal, y hay de remolacha con hongos, cúrcuma con calabaza, espinaca, de harina integral también hago pizzas y tartas, que salen muchísimo. Hay hamburguesas de quinoa, de arroz yamaní, hoy hay una demanda muy variada y eso es un cambio notable».

Para Marta ese nuevo paradigma a la hora de alimentarse es muy marcado, y abarca a distintas edades. «Hay mucha gente grande a la que por ahí le cuesta, pero lo hace por un tema de salud, porque un poco se lo imponen. Hoy la gente en Santa Rosa se está cuidando mucho, hay un cambio de tendencia que es cada vez más notorio», cuenta la responsable del local de la calle Allan Kardec al 1760 donde una empleada se encarga de la atención detrás del mostrador.

«En el local vendemos de todo, y también tenemos nuestros productos en distintos puntos de la ciudad donde se vende muy bien (El Mercadillo es uno, en la avenida Argentino Valle) y también en Toay. De otros pueblos vienen y nos compran para vender en sus negocios. Ahora incorporamos café para que lo puedan llevar molido, la idea es que puedan conseguir de todo», explica Marta sobre las características de su cocina y producción.

«Hoy puedo decir que siento la satisfacción de que cuando la gente ve mi sello, lo lleva. Eso me lo dicen en los distintos negocios donde se vende, como que la marca se impuso y eso da mucho resultado. Son muchos años de trabajo y un poco me preocupaba pensar en que cuando llegue a cierta edad no haya nadie que lo siga, y por ahí justo cuando la marca ya esté impuesta, pero por suerte mi hija ya le encontró el gusto y ella va a ir por este camino».

Andrea tiene 27 años y ya aprendió gran parte de los secretos culinarios de su mamá, un camino que también recorren los tres hijos varones. «Sergio tiene 30, Gonzalo 24 y Maxi 22, y los cuatro ya han estado en la cocina, siempre ayudan pero Andrea es la que más inclinación tiene, es algo que le gusta y lo demuestra. Hoy mi proyecto es crecer, teníamos planeado sumar una cámara de frío para poder congelar producción, es algo muy importante, pero vino la pandemia y un poco frenó todos los planes», admite Marta en su local que antes se llamaba ‘Deleite’ y que luego de un tiempo se convenció de reemplazarlo por su nombre, un sello de calidad y sabor que ya estaba vigente.

«Me gusta mucho buscar variantes, otra veta a la comida, otros ingredientes. Voy a empezar a hacer tips de cocina y subirlos al Instagram, recomendaciones de cocina rápida para resolver rico, saludable y variado», cuenta Marta antes de recordar entre risas la anécdota con su padre un día que se puso a observar los productos que elabora.

«Un día mi papá estaba mirando lo que hacía, se para y me dice: ‘Pero hija, ¿vos vendés esto?’ El era súper carnívoro y era difícil sacarlo de ahí por más que en el último tiempo estaba muy complicado de salud. Es el día de hoy que me acuerdo de la cara que me puso, como diciendo ‘pero te vas a morir de hambre, tan bien que andabas con los arabitos'», dice sonriendo Marta y abre el horno para sacar unas galletitas integrales con dulce de frambuesa tan sabrosas como saludables, una de las tantas opciones que hay a la hora de sentarse a hacer una de las cosas más naturales del día, comer.

Las tortas, en el pasado

Marta reconoce que mucha clientela le pide por sus exquisitas recetas a la hora de preparar tortas, pero ella no duda en ratificar que esa etapa pasó y hoy se enfoca en otros sabores que salen de su cocina. «Me ha pasado que gente a la que le hice tortas y también a sus hijos, a nuevas generaciones, pero es algo que ya está, y no puedo decir a una que sí porque después vienen un montón. Hoy todo lo que hago me insume todo el tiempo y las tortas quedaron en el pasado».