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Hace una década que Noel Torrilla brinda su calidad y atención en «El Rincón de las Pampas»

En «El Rincón de las Pampas», Noel Torrilla ofrece mucho más que indumentaria femenina: diseños y productos de sello independiente y una atención personalizada que la distingue. Prepara el lanzamiento de su propia marca.

Ingresar a ese lugar es entrar a un rincón donde cada cosa transmite calidez, color, bienestar. No es la grandilocuencia de lo estético lo que se destaca sino el detalle de la originalidad y la belleza. Es ahí, en pleno corazón de Villa Alonso, donde «El Rincón de las Pampas» resalta como una boutique adonde dan ganas de ir. Y de quedarse.

«Siempre me gustó esto, amo lo que hago, cada día me levanto y soy feliz trabajando acá, no lo cambiaría por nada. Empecé en 2010, hace una década ya, y siempre tuve un local instalado a la calle. Primero en la zona de quintas en Villa Martita, frente al campo, después pasé a la calle San Jorge, en diagonal a la iglesia de Fátima, y desde hace casi cuatro años en esta dirección», cuenta María Noel Torrilla (43) en su local de la calle Victoria 354, celular 2954 546686 y al recorrer el camino de mudanzas de su boutique, siempre alejada del centro santarroseño pero con una clientela que la sigue ahí donde se instale.

«Cuando empecé era muy raro tener un local ahí en donde estaba, casi en el campo, así que lo organicé de manera que era un paseo: se tomaban un té con masas, iban a conocer, charlábamos, compartíamos mates. Y eso se fue arraigando, y por otro lado hoy se estila cada vez más estar lejos del centro por la comodidad del estacionamiento, del horario, de un montón de cosas que en un barrio es diferente. Además de eso, todas las clientas saben que acá tienen una atención totalmente personalizada, por eso muchas de las que arrancaron hace diez años hoy siguen conmigo».

Noel nació en el porteñísimo barrio de Caballito pero desde los 6 años se instaló en Santa Rosa («soy una pampeana más, siempre elegí hacer mi vida acá»). Cuando terminó el secundario estudió la carrera de Maestra Jardinera y también el Profesorado de piano. Además, tuvo su pasado en las pasarelas. «Soy modelo profesional. A los 14 años estuve en Buenos Aires pero no me acostumbré al ambiente, no me adaptaba y me volví», recordó. Pero su vínculo con la moda, la indumentaria, el diseño, nació casi desde la cuna y nunca se alejó. Más bien siempre se fue fortaleciendo.

«Cuando empecé con esto no di más clases. En la tienda tengo siempre, además de algunas más clásicas y conocidas, marcas de diseñadores independientes y últimamente empecé a trabajar con mucha gente de la Patagonia. Una de ellas es La Chamana que es excelente, todo con dibujos patagónicos. Podés tener los guantes, el neceser y el buzo todo de la misma estampa, además trabaja hasta el XXL. Eso es algo que me distingue también porque yo trabajo con distintas marcas para abarcar todos los talles, tengo desde el 34 hasta el 60, eso es algo importante porque desde hace tiempo se debate y se busca avanzar en ese sentido. Acá encontrás desde ropa clásica hasta lo urbano, tejidos artesanales del sur, cuellitos, ponchos, ruanas. Pero siempre busco colores, tachas, animal print, salir de los clásico y establecido».

En «El Rincón» también llama la atención la cantidad de productos de decoración para el hogar: mates, agendas, macetas pintadas, regalería. Muchas Frida Kahlo en distintos tamaños y colores, un sello distintivo para todas las edades y gustos.

Línea masculina

Junto a Noel también está Francisco, su hijo de 22 años que vende una línea de ropa masculina «de 14 a 40 y pico»: buzos, remeras, shorts, ojotas, ropa urbana. «El es mi mano derecha, mi compañero y compartimos el espacio. Con lo que él ofrece abarcamos a toda la familia. Este año también agregamos barbijos, por una cuestión lógica de lo que desató la pandemia mundial».

¿Y cuál es tu proyección, tus planes hacia el futuro?

«Ya tengo casi todo listo para mi propia línea, mi marca se va a llamar ‘Felicitas’, en honor a mi mamá. En principio van a ser velas de soja, aromatizantes y difusores. La idea es tener la línea propia de indumentaria, es algo que teníamos proyectado para este año pero la pandemia cambió todos los planes, así que quedó para 2021. Estoy a la búsqueda de alguien que me confeccione y, desde la parte del diseño, tener un logo propio. El objetivo es tener unos ocho productos femeninos, al menos ese número para empezar».

La irrupción de la pandemia del Covid-19 también obligó a Noel a modificar muchas de sus conductas, costumbres y modos de actuar y trabajar. Nada que casi todo el planeta no haya tenido que atravesar, pero cada quien a su modo.

«Una de las cosas positivas es que durante la cuarentena me amigué con la tecnología. Yo era de usar siempre el cuadernito y anotar todo, pero no poder abrir sirvió para acercarme de una manera distinta a las clientas. Y buscar que se diviertan -porque muchas estaban deprimidas- entonces empecé a subir videos y mostrar la ropa en vivo a través de las redes. Busqué distintas formas de acercarme a ellas y la verdad que dio muy buenos resultados. Me ayudó muchísimo la cadetería, que iban con las bolsitas del ‘Rincón’ a todos los domicilios. Lo cierto es que la gente estaba encerrada en sus casas, con mucho tiempo y con plata que no podían gastar en viajes, salidas, nafta. Todo fue una buena oportunidad para mí», describe Noel cómodamente instalada en ese coqueto local que abre de lunes a viernes de 11 a 18 («aunque ese horario se estira, claramente», dice con una sonrisa).

«Espacio de pequeñas dimensiones», dice una sencilla definición de diccionario sobre la palabra rincón. Pero el anhelo emprendedor de Noel es que ese espacio crezca mucho más. «Me gustaría tener un galpón grande, bien armado y decorado, y ahí ofrecer distintas cosas además de mi propia producción». El Rincón podrá crecer, pero la garantía de calidez está garantizada. No importa el tamaño.