Inicio Emprendedores Anubis: el refugio más buscado

Anubis: el refugio más buscado

Sofía Martín decidió a sus 7 años que iba a ser veterinaria. Hoy es una reconocida profesional que en «Anubis» se destaca por su trabajo diario con mascotas pero también porque dedica sus conocimientos a tratar animales no tradicionales y exóticos.

Una cocotilla, un chimango, una nutria, un tortugo, un faisán, una lechuza, un pájaro carpintero. Sofía enumera y muestra la galería de fotos con ejemplares que no es habitual encontrar por las calles pero que ella, en algún momento, recibió en su veterinaria. De repente la charla se interrumpe, se abre la puerta y allí entra «Tuca», una hermosa perra collie de pelo largo que se muestra asustada porque debe pasar hacia el quirófano. Y por ahí anda Marianella, una gata tan negra como brillosa que llegó malherida, con sarna y con la cola cortada y que tras su recuperación, decidió que ese era su lugar. Y ahí se quedó, como si fuera alguien más que atiende detrás del mostrador.

Así es la rutina diaria si se ingresa a «Anubis», la veterinaria que Sofía Martín (38) abrió hace más de diez años en Santa Rosa y que se convirtió en una referencia por su especialización en animales exóticos, de aquellos que pueden aparecer de sorpresa pero que forman parte de la fauna provincial, que no son mascotas sino que «pertenecen al patrimonio de todos los pampeanos».

«Hay mucha gente que en su casa tiene erizos o cobayos, eso puede ser lo más habitual pero esos son animales no tradicionales. También me ha tocado atender gallos de riña, que no sabía que acá había. Pero cuando aparece una lechuza herida o una zorra son más que nada por accidentes, ahí sí hay que avisar a Fauna de la provincia porque ese tipo de animales no se puede tener como mascotas, son patrimonio de La Pampa y no los podés tener en tu casa, si están heridos se hace la rehabilitación y luego deben volver a su hábitat», explica Sofía que estudió la carrera de Veterinaria en la Facultad que la UNLPam tiene en General Pico.

«A los 7 años decidí que quería ser veterinaria, siempre me gustaron los animales, en mi casa había distintos animales y de chiquita iba mucho tiempo a la veterinaria de ‘Rody’ Casal. A él le gustaba que vayan los chicos y por eso no tenía problemas en darles un lugar, él fue un poco mi inspiración para todo esto. Y además se ve que yo era muy intensa de chica así que mis viejos me mandaban a ver los animales», se ríe Sofía al recordar las horas que pasaba junto a las mascotas, las tradicionales y las no tanto.

«De la Facultad salís con nociones básicas sobre mamíferos, aves, pero para trabajar con exóticos se necesita una especialización aparte, por eso estoy terminando la diplomatura en Medicina en Fauna Silvestre, que ya debería haber terminado el año pasado pero la pandemia postergó porque hay temas que son presenciales. Es la primera vez que se dicta una diplomatura de ese tipo, nunca se había hecho, empezó en 2018 en la Facultad de Veterinaria de Pico y por eso viene gente de todo el país», resaltó Sofía.

Heridas.
Luego de algunos trabajos que incluyeron trabajos a domicilio, Sofía finalmente pudo abrir su local, primero en el barrio Plan 5000, y tres años después hizo su mudanza hacia el centro santarroseño en Coronel Gil 790 (teléfono 385898 o celular 2954 683310) en donde presta los servicios de clínica, cirugía, internación, estética, animales de compañía, no tradicionales y exóticos.

Este año la veterinaria de Martín fue noticia porque en enero pasado recibió un tortugo que había sido pisado por un auto y hace unas semanas le llevaron una lechuza que estaba herida y pudo ser reestablecida a su hábitat.

«El caso de la tortuga macho (Donatello era su nombre) generó muchísima repercusión en la gente, lo habían pisado con un auto y pensaron que estaba muerto así que lo metieron en una bolsa y lo tiraron a la basura, pero salió por sus propios medios y una mujer y su hijo lo encontraron y lo trajeron. Estaba muy grave porque los pulmones quedaron expuestos ya que tenía partido el caparazón. Hicimos todo un trabajo con unas vendas secas específicas pero lamentablemente estaba muy grave y después de unos días murió», recordó Sofía.

En el caso de la lechuza sí pudo recuperarla. «Recibió su tratamiento y se la llevó la gente que la había encontrado, una vez que se valió por sí misma volvió al lugar donde la habían encontrado, cerca del polígono de tiro en la zona de la Estancia La Malvina», detalló Sofía.

«Manejar ovnis».
Si bien en una provincia de poca población es difícil encontrar y trabajar con animales no tradicionales, Sofía siguió su instinto y apuntó a hacer lo que más le gusta. «Me acuerdo de que un día le comenté a un amigo que iba a especializarme en exóticos y me dijo: ‘Ah, es como sacar el carnet para manejar ovnis'», sonríe. Y enseguida agrega: «Está claro que no es demasiado redituable ni es que tenga demasiado mercado, pero es muy interesante y en definitiva uno persigue lo que le gusta, siempre en la medida de las posibilidades, por supuesto».

Sofía detalla su proyecto de corto plazo -que ya está encaminado- y busca darle la forma definitiva. «La idea es construir un aviario para aves en recuperación, para aquellas que no pueden ser reinsertadas porque les falta un ala, una pata, un ojo… es algo que tengo proyectado para dentro de no mucho tiempo. Cualquier idea de este tipo siempre tiene como eje principal que sean restituidos a su hábitat, no tiene otro objetivo que hacerlo de esa manera».

En Santa Rosa desde hace tiempo que se habla sobre una superpoblación canina, sobre todo de los perros callejeros que deambulan por los distintos barrios y zonas de la ciudad. Sofía recuerda que participó de la campaña que llevaron adelante junto a la Dirección de Epidemiología y con las organizaciones proteccionistas.

«Participamos todas las partes, hicimos un censo canino y se trabajó en función de la única solución, que es la castración masiva y sistemática en conjunto con un programa de educación, porque si no se hace educación previa desde la escuela se termina cayendo en lo mismo. El plan se complicó a partir de la pandemia, pero eso es lo que hay que hacer, ir a las escuelas, insistir con la tenencia responsable y todo lo que implica. Mucha gente te habla de los perros comunitarios, que les dan de comer, pero después nadie junta la caca de esos perros, por eso hablamos de tenencia responsable y de un compromiso mayor», puntualizó.

«Tuca» sale del quirófano y está mucho más tranquila. Se va con su dueño rumbo al campo en el que hace su parte para juntar el ganado y cuando ella sale entra un pequinés en busca de atención. En medio de esa rutina de trabajo en «Anubis», Sofía muestra otras fotos de animales poco comunes que pasaron por su veterinaria y queda claro que ella persigue y lleva adelante lo que la moviliza, hace lo que le gusta.