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«El Tonel», un lugar para el brindis

Verónica Vega abrió su local en 2006 y a puro esfuerzo lo convirtió en un referente dentro del rubro.

Era el año 2006 y la vinoteca había abierto hacía poco sus puertas en la calle Quintana, en el centro santarroseño. Una mañana un hombre delgado y alto caminaba por el lugar y entró al local. Hablaba inglés y el traductor que lo acompañaba permitió una larga charla con Verónica. Finalmente compró algunos vinos argentinos y se fue. Ese señor era Eric Clapton, uno de los guitarristas más emblemáticos del rock mundial y que había llegado a La Pampa para desplegar su pasión por la caza.

«Yo no me di ni cuenta quién era, charlamos un buen rato y después el traductor me dijo que era Clapton. Había pedido discreción así que yo respeté ese pedido», recuerda Verónica mientras muestra recortes de diario de esa época donde se contaba la noticia sobre la presencia del músico británico en la ciudad y, específicamente, en El Tonel.

Verónica Vega (50) tiene una larga trayectoria vinculada a las vinotecas porque en su ciudad natal, Necochea, su madre tenía un negocio del rubro. Y desde chica empezó a conocer los secretos de la venta y el servicio a los clientes.

«Me vine a Santa Rosa en el ’97 porque mi marido es de esta ciudad. En un principio vendía ropa, me dediqué cinco años a eso, andaba por todos lados y la verdad que me iba muy bien, pero en ese momento mi pareja se enfermó y tuve que modificar las cosas. Mi mamá me recomendó abrir una vinoteca y en mi familia me ayudaron un montón para arrancar», resumió Verónica sobre el germen de su emprendimiento.

«El Tonel» estuvo tres años en la calle Quintana y luego se trasladó a su dirección actual, en la avenida Uruguay y Cervantes, allí donde Verónica está cada día junto a su hijo Lautaro (21), dos empleados y también el más pequeño de la familia, Santiago (9).

«Es un emprendimiento bien familiar, mi otro hijo es Facundo (25), que está estudiando en La Plata pero se encarga de las redes sociales. Es un negocio que me encanta, el contacto con la gente, la atención. Acá hay que dedicarle tiempo al cliente y estar bien informado para atender todas sus demandas». 

La vinoteca también supo diversificarse. En el inicio traía marcas de grandes bodegas que aquí no se comercializaban (Santa Julia y Zuccardi) y luego sumó las bodegas boutique o de autor. El boom de las cervezas artesanales también motivó a que El Tonel ofrezca esas bebidas de distintas marcas y procedencia junto a otros productos como licores, chocolates y regalería.

Pampeanos.

«Lo más relevante es estar atentos a la demanda de los clientes, siempre trato de conseguir todo lo que me piden. Quien va a una vinoteca busca servicio y asesoramiento, por eso he hecho un montón de cursos de sommelier para estar preparada y saber de lo que hablo, por supuesto que hay gente que viene, elige y se va, pero muchos requieren tiempo y dedicación», detalla Verónica, que hace una salvedad sobre una de las industrias nuevas que más está creciendo en la provincia: «Los vinos pampeanos se venden muchísimo, todos, la gente los busca y los pide. Hay una valoración importante sobre lo local, y además porque combinan calidad con muy buen precio».

Durante el 2020 la pandemia obligó a modificar lo establecido y por eso desde El Tonel realizaron degustaciones virtuales a través de la plataforma Zoom. También, desde hace un tiempo, se creó un Club del Vino del negocio santarroseño.

«Vimos que los clubes nacionales son muy caros y un poco complicados en algunas cosas así que armamos uno local junto con bodegas que quieren ofrecer sus vinos con un precio diferenciado. Son cuatro etiquetas por mes por 1.500 y vamos sumando adherentes. Hay mucha gente joven que se interesa y eso es bueno porque nuestra intención es abarcar a todos, que sientan que acá tienen un lugar de confianza y servicio».