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Golovca: siempre en movimiento

La opción era estudiar Educación Física o ponerse a trabajar, «pero mi viejo no me veía uña de guitarrero para los libros», se ríe Paolo al recordar cómo se inclinó, en una provincia donde la llanura es (o era) la postal ineludible, por el rubro ascensores, esas cajas cuadradas tan necesarias para transportarse, para trabajar, para brindar un servicio. Cajas que se mueven y que inspiran películas, libros, series, pero de las que todos esperan el mejor funcionamiento, para «un viaje» seguro como el que garantiza Golovca.

«En el ’92 me fui a Buenos Aires, en ese entonces mi papá vio que era un negocio, un nicho que no estaba cubierto acá, así que me mandó a capacitarme. Arrancamos con el mantenimiento y reparaciones y en el ’94 nos quedamos con el servicio de los ascensores de Casa de Gobierno. En ese entonces trabajábamos con la empresa Guillemi que era la mejor del país porque hacía todo. Para mí fue como una escuela técnica porque ahí aprendí todo el oficio. Durante el menemismo esa firma no se pudo sostener y cerró, así que ahí llegó al país una marca alemana y nosotros, acá en la provincia, empezamos con las instalaciones», recuerda Paolo Golovca (48) en su empresa de la calle Allan Kardec al 1400, en Santa Rosa.

En esa década del ’90 la ciudad y la provincia no tenían una demanda de nuevos equipos, no había crecimiento en las alturas así que un ascensor no era una prioridad para casi nadie, pero Golovca se dedicaba a mantener lo que sí ya estaba instalado.
«Pero cuando vino el boom de la construcción, más o menos a partir de 2003, la cosa cambió un montón. Y todo edificio público de dos plantas tiene que tener obligatoriamente ascensor para las personas con movilidad reducida así que ahí ya nos enfocamos en la venta, la instalación y el mantenimiento».

Ascensores hidráulicos y montacargas, cabinas, aparatos para residenciales. La gama de productos es muy amplia y la empresa trabaja no solo en la provincia sino en otros puntos.
«Tenemos mucho trabajo en General Pico y también en Trenque Lauquen, General Villegas, General Roca. Hemos salido a Marcos Juárez (Córdoba), Bahía Blanca, Neuquén, Esquel y Chubut, pero sin dudas el viaje más largo fue a Tierra del Fuego donde instalamos dos ascensores en una escuela hermosa de tres pisos. Fui con un amigo pero no quería volar por miedo a los aviones, así que nos fuimos en camioneta y a la vuelta vinimos por todo el recorrido de la ruta 40, por eso gracias a este laburo tuve esa experiencia hermosa y pude conocer un montón de esa parte del país», valora Paolo.

Hospital.
Uno de los últimos trabajos relevantes de Golovca (cuando la empresa Riva se quedó con el proyecto en 2018, en la licitación estaban los ascensores de la minipyme) es la obra del nuevo hospital de Santa Rosa que ya tiene instalados 13 ascensores y dos escaleras mecánicas.

«Son 9 ascensores camilleros hidráulicos y cuatro panorámicos, además de las dos escaleras mecánicas. El año pasado la pasamos mal pero zafamos porque justo nos llegaron cinco ascensores y las dos escaleras antes de que se decrete la fase 1 por la pandemia. Luego se cerró todo, pero como es obra pública se pudo seguir trabajando y avanzamos según lo proyectado», valoró el empresario.

«En todos los casos son ascensores hidráulicos, de acero inoxidable, de última generación, modernos, con indicadores LCD, sistema de seguridad y cumplen con todas las exigencias de la normativa vigente», añadió sobre su trabajo en particular dentro de la obra.

En Golovca trabajan cuatro personas, una administrativa y otra más en General Pico, «pero cuando hay mucho trabajo viene gente de Buenos Aires y nos da una mano. Hoy estamos trabajando bastante con las plataformas hidráulicas para viviendas».

Paolo hace un punto en ese detalle y explica que hay casas que fueron construidas hace muchos años por propietarios que tenían 35 o 40 años, pero que hoy tienen movilidad reducida o directamente no pueden trasladarse si no es con una silla de ruedas. Entonces, Golovca coloca ese tipo de plataformas.

«Es una plataforma con una cabinita como la que está en el ingreso a la Universidad. Se instala en las viviendas porque la gente no puede subir. En ese momento los arquitectos no pensaban en dejar espacio para el ascensor y había como una moda de hacer muchos desniveles, por eso a veces se complica, pero es un laburo que tiene demanda porque la gente sí o sí tiene que encontrar a una solución si tiene ese problema».

Paolo añadió que «se prepara el hueco del ascensor, pero si no hay espacio se ofrece una silla salva escalera, que es un sistema elevador que, mediante un raíl instalado en la escalera, permite el paso de una persona de un piso a otro sin tener que moverse».

Seguimiento.
En Golovca tienen una capacitación permanente del equipo técnico que trabaja en cada obra. Además, un ingeniero asesora sobre distintos aspectos y finalmente un técnico electromecánico es quien otorga el aval definitivo para cada proyecto que debe llevar adelante la empresa.

«El mantenimiento del ascensor, una vez que queda instalado y listo para funcionar, es de manera mensual y es obligatorio, además la rutina se actualiza cada tres meses», detalló.
En el frente del edificio céntrico de la Universidad Nacional de La Pampa funciona una plataforma para quienes no pueden trasladarse por las escaleras. Es un dispositivo que trabaja con un pistón, un motor trifásico y una bomba hidráulica, una de las distintas variantes y posibilidades que ofrece Golovca a la hora de pensar en movilidad interior y exterior.

«Este es un rubro que siempre va a tener demanda, los ascensores siguen siendo un elemento clave en distintas construcciones así que es ahí donde nosotros nos fortalecemos, en la garantía y la confianza que le damos al cliente. Somos una empresa bien pampeana y por eso apostamos al crecimiento de la provincia», dice Paolo, acostumbrado a vivir como en un subibaja, pero con motor.