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La calidez del café Posdata

En «Posdata», Darío y Matías construyeron mucho más que un lugar para tomar algo y seguir. La ambientación, la amabilidad y la exquisitez que sale de la cocina invitan a elegir ese rincón céntrico para pasar mucho más que un buen momento.

Es una mañana típica de diciembre en la ciudad. El aire se impregna de un sol que ya es veraniego y transitar por el centro se va transformando en un programa poco seductor, entre asfalto caliente, bocinas de autos y pasos apurados. Salvo que se haga una pausa y se traspase la puerta de ese lugar que aparece como un oasis entre el cemento y la velocidad. Es tiempo de un paréntesis, de embriagarse de esa calidez y de esos momentos de placer que «Posdata Café» ofrece desde la gastronomía, la música, la lectura, la charla, la intimidad y el aire libre. Una opción para cada gusto.

«Con Matías queríamos emprender algo en conjunto y empezamos como un kiosco, pero nos fuimos pasando hacia la cafetería y ahí encontramos una opción que nos llevó a buscar una posibilidad diferente: sumamos libros, plantas, música. La idea de entrar a un lugar relajado, que estés como en tu casa y que la gente se siente cómoda, esa era la intención. Así fue el inicio de Posdata y nos fue atrapando de una manera increíble».

Darío Oliván (36) y Matías Centeno (29) son pareja antes que emprendedores. Uno es profesor de música y el otro estudiante de Psicología. Uno llegó desde Buenos Aires y el otro desde Bahía Blanca. Comenzaron su relación en Santa Rosa hace seis años y en «Posdata» encontraron una continuidad a ese vínculo que habían empezado a construir desde antes.

«Estuvimos dos años en la esquina de 25 de Mayo e Yrigoyen, yo estaba enamorado de ese local y como antes ahí había una tienda de ropa tenía mucho estante, mucho rincón. Fuimos metiendo libros, cosas que teníamos nosotros o que los propios clientes empezaron a traer. La gente respondió muy bien desde el principio y fue una etapa que nos dio muchísimo, que nos impulsó a seguir», recordó Darío sobre ese tiempo inicial que tuvo un punto y aparte en el verano pasado, cuando tuvieron que modificar planes y moverse. Tuvieron que buscar, elegir y mudarse.

«Encontramos este local y estaba en muy mal estado, nos llevó más de dos meses de trabajo acondicionarlo y darle la identidad que queríamos. Hicimos todo nosotros: cada retoque de obra lo afrontamos hasta que quedamos conformes». Y llegó la hora de reabrir en ese lugar de Hilario Lagos 134 (entre Gil y 25 de Mayo) y la fecha fue… el 10 de marzo.
«Sí, diez días después se cerró todo por la pandemia. Por suerte en esas dos semanas iniciales la gente vino muchísimo, trabajamos bárbaro, pero tuvimos que cerrar. La verdad que ese momento elegí borrarlo, ya está. Cuando pudimos reabrir lo hicimos respetando los protocolos a rajatabla, en eso somos muy estrictos», describe Darío mientras mira de reojo que en ese incesante desfile por la puerta se cumpla la trazabilidad, se tome la temperatura corporal, se use el barbijo y se respete el distanciamiento.

El pan.
Paredes pintadas en un color celeste pastel, estantes con libros, techos muy altos, ventanales gigantes, piso de madera y un espacio de patio estilo colonial y galería que se divide en dos y que es un verdadero pulmón verde irresistible para sentarse y disfrutar, a la sombra, de un café, de un licuado, de un tostado, de una medialuna o de las mermeladas ‘made in casa’. Todo tiene el sello personal de «Posdata».

«Nuestra elección siempre fue fortalecernos en lo que es el café. Y tenemos licuados que son enormes, algunos gustos excéntricos como jugo de zanahoria o de tomate, pero nuestro fuerte es el pan, empezamos con tostadas de pan casero y hoy también se usa, para un tostado, un pan con semillas que hacemos nosotros. En las redes sociales tenemos unas 50 historias de gente que muestra el tostado con forma de corazón, vienen y te piden directamente ‘el sanguchito con forma de corazón’. Eso nos encanta porque es con pan casero y es algo que nos identifica».

Expansión.
El crecimiento de «Posdata», aún en el contexto de pandemia, fue exponencial. Pasaron de elaborar 5 kilos de pan a 60 kilos por semana. La demanda creció y la clientela adoptó al café como su lugar. En solo una hora de un miércoles de diciembre pasaron familias, parejas, grupos de adolescentes, estudiantes, personas solas.

En total son ocho personas quienes cada día (de 8 a 13.30 y de 16.30 a 21.30, de lunes a lunes con la excepción de los domingos por la mañana que está cerrado) trabajan para que una vez que se entró al lugar, den ganas de quedarse. Y de volver.

«Somos muy quisquillosos con cada detalle, nos encanta la presentación, estar en todo. En los licuados agregamos romero o menta u otras plantas que tenemos nosotros. Que las tenemos en casa y regamos cada día», dice Darío justamente en un lugar que huele a verde natural y se impregna de luz en cada rincón.

En «Posdata» (el WhatsApp es 2954 668270) también hay opciones veganas y para personas celíacas, budines y tortas para mimar el paladar. Sabores que conviven con libros que, aunque hoy por la pandemia no se pueden tocar, esperan su momento para saltar a las mesas de niños y grandes.

«A los chicos les gusta mucho entretenerse con los libros, es una opción que nos gusta mucho. La verdad que Posdata nació casi sin pensarlo y llegar a veces y ver que hay cola o que cuando abrimos las reservas se ocupa todo, es como difícil de creer. Para nosotros es claro que para que esto funcione tenés que estar todo el tiempo encima, es desgastante a veces pero así lo entendemos y la satisfacción es la devolución de la gente», destaca Darío antes de meterse en la cocina para distraer unos segundos a Matías e invitarlo a que pose para las fotos. Una extensión de lo que es ese lugar céntrico, de poca vidriera y mucha cálida intimidad.

¿Cómo sigue la historia de Posdata?
«Planes hay muchísimos, tenemos ganas de que haya muestras de arte, música. Las posibilidades son muy variadas. Muchos nos dicen que ahora en verano por ahí nos conviene abrir tipo cervecería en el patio, pero hoy está lleno de eso, hay una abundancia muy grande y cada vez son más, y nosotros siempre elegimos al café como nuestro eje. Es lo que nos gusta y por suerte la gente responde». Una respuesta que en «Posdata» siempre encuentra su mejor opción, una garantía de un buen momento.