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La fórmula saludable de «Don Longevo»

La necesidad de adquirir hábitos más saludables estimuló a Soledad y Jeremías para modificar su forma de vida. Además de recuperar la buena salud con probióticos y dieta keto, iniciaron un novedoso y exitoso emprendimiento.

Cuando aparecieron sobre las góndolas de algunas tiendas saludables en Santa Rosa, llamó la atención ese abuelito de barba verde que referenciaba los productos: «Don Longevo. Probiotics & Keto friendly». Kéfir frutados, kombucha, chucrut y vinagre de sidra de manzana entre los probióticos y para dietas cetogénicas (sin azúcar ni hidratos de carbono) panes, prepizzas, budines, alfajores, jaleas, chocolates y bombones frutados y paletas heladas de yogurt de kéfir.

Quienes cayeron bajo el influjo seductor del abuelito no se decepcionaron. En forma artesanal Jeremías Portillo y Soledad Huertas elaboran productos de notable calidad y para un mercado en continuo crecimiento. Iniciado hace apenas un año el proyecto avanza con grandes perspectivas. Ya reciben pedidos de todo el país pero no pueden abastecer la demanda y por eso planifican salir del taller doméstico y ampliar la producción.

Cuando salimos a buscar a las personas detrás de «Don Longevo», además del novedoso emprendimiento productivo encontramos una curiosa historia de vida.
Existen diferentes interpretaciones para el término «alimentación saludable», incluso contradictorias, pero al menos todas coincidirán en que la comida no debe enfermarnos.

Sin embargo, nuestra alimentación habitual dista mucho de ser saludable y es evidente que la dieta humana responde menos a necesidades nutricionales que a intereses de la industria. El azúcar, las grasas, el gluten, la sal, contenidos en alimentos procesados, son un lento pero poderoso veneno que produce la mayoría de las enfermedades crónicas actuales. Diabetes, obesidad, deficiencias cardíacas, pueden ser problemas derivados de una mala alimentación.

Tan grave es esto que el gobierno nacional ya anunció un proyecto de «etiquetado frontal» de alimentos industrializados. Planean colocarles «sellos negros de advertencia» por su excesivo contenido de azúcar, grasas y sal.

Jeremías y Soledad se casaron hace doce años. «Ella es salteña y durante muchos años nos dedicamos a hacer empanadas bajo el rótulo «La Salteñita». Y nos fue muy bien» cuentan.

Cambio de vida

Pero hace dos años abandonaron el emprendimiento. «Cambiamos el estilo de vida y la alimentación», comenta Jeremías (35 años). «Tomaba tres litros de Coca Cola por día y comía todo el tiempo. Llegué a pesar 170 kilos. Hice todo tipo de dietas y entrenamientos. Tenía etapas que bajaba unos kilos después rebotaba y engordaba el doble. Los tres últimos años fueron de paro total, ya casi no podía moverme ni vestirme con comodidad, sin agitarme. Ya no daba para más».

Su hermano Juan Cruz lo empujó para salir del pozo. «Me convenció de que no podía seguir así. Empezamos a leer e informarnos y descubrimos que la cetogénesis (dieta keto) funciona para combatir enfermedades, empezando por la obesidad». Desde entonces Jeremías bajó más de 80 kilos y es «otra persona». La fórmula: «Cambiar la cabeza y hacer otra vida. Es difícil, la abstinencia de azúcar fue un desafío tremendo para mí» recuerda.

Un día de marzo de 2019 vaciaron la alacena. «Después fuimos a una dietética y compramos todo lo que necesitábamos». Todavía no tenían «ningún asesoramiento, nos informábamos con artículos y documentales».

Pero no fue solamente dieta. El cambio incluye «hábitos complementarios, como el ayuno, comer solo una o dos veces al día, acostarse temprano, meditar, hacer ejercicios, tomar sol». Puede sonar extraño que un productor de alimentos recomiende ayunar. «Nosotros ofrecemos calidad de vida. No arrancamos pensando en un negocio y creemos que podemos ayudar a quienes necesitan hacer una dieta saludable. Una correcta alimentación y buenos hábitos curan enfermedades y recuperan órganos afectados» advierten.

Los «keto» comen carnes y algunas verduras pero ningún hidrato de carbono, y sin cereales de ningún tipo ni azúcares se restringen las opciones. Para los panificados utilizan harina de almendras, lino, coco o coliflor, que no se consiguen siempre y muchos elaboran en sus propios hogares. «Don Longevo» es la primera marca que ofrece una lista amplia de productos «keto». Además los combina con una línea de probióticos, fundamentales para mantener en buen estado el sistema gastrointestinal.

«Empezamos probando: ensayo y error. Es muy difícil cocinar sin gluten. Queríamos hacer una pizza y probamos hasta que salió perfecta. Y así también con los budines, el pan, después sumamos chocolates y nos fuimos entusiasmando».

Y nuevamente apareció su hermano, esta vez estimulándolos para reactivar el emprendimiento. «Cuando abandonamos La Salteñita ni siquiera vendimos el stock que quedaba. Cuando empezó la pandemia y muchos la pasaban mal, las ofrecimos sin costo y se las llevaron a todas», cuentan.

Una fórmula exitosa

«No fue tan fácil. Al principio la gente no compraba y las dietéticas tampoco». Entonces se instalaron con un puesto en la feria del Parque Oliver. «De a poco nos fueron conociendo. Los primeros locales que incorporaron Don Longevo fueron La Delfina y Oh my Veggie», agradece Jeremías. Ahora están en casi todas aunque «el único que tiene todos los productos es Sustento».

Un día llamó el dueño de una gran cadena de comercios saludables. «Quiero tener Don Longevo en todas mis sucursales», dijo. «Nosotros no podemos cubrir esa demanda» explica Jeremías que todavía utiliza la cocina y el garaje de su casa para elaborar los productos. Mientras planifica la inversión («habrá créditos para reactivar la producción» se ilusiona) sigue abasteciendo sucursales de General Pico y Santa Rosa. «Al principio reponía mis productos cada dos meses, ahora casi todas las semanas. Estamos produciendo al máximo pero la demanda no para de crecer» dice.

Jeremías ya tomó la precaución de registrar su marca: «Si bien no juntamos todavía los recursos para desarrollar el proyecto, estamos convencidos de su potencial, no solo son alimentos de calidad, es una fórmula de salud y longevidad», concluye.