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Las Bertas: un sello de distinción

En Las Bertas, Emiliana Bertozzi tiene su propia marca de zapatos y botas, una
emprendedora que abrió locales en Santa Rosa y General Pico y apunta a vender sus exclusivos diseños a todo el país.

«Soy licenciada en Nutrición, con posgrados, con todo», dice Emiliana con naturalidad aunque consciente de que esa afirmación hecha rodeada de zapatos, sandalias, botas y carteras genera, como mínimo, sorpresa. «Estudié esa carrera y me encanta, pero amo esta zapatería, venir y relacionarme con las clientas es el motor que me mueve cada día». Emiliana Bertozzi tiene 36 años, nació en General Pico y desde 2012 se identifica con una marca propia que supo edificar su espacio en un mercado tan competitivo y demandante a la vez: «Las Bertas», en Santa Rosa, es una referencia en los negocios dedicados al calzado femenino. Un local donde el diseño, la calidad y la excelente atención sobresalen tanto como la originalidad en zapatos y botas de factura enteramente artesanal.

«Mientras estudiaba y ejercía las prácticas profesionales, busqué otra salida. Encontré que los zapatos eran algo que me encantaba y en 2011 empecé a vender con mis hermanas en el garaje de mi casa en Pico. Mis padres son comerciantes de toda la vida y yo me crié en ese ambiente, en las relaciones interpersonales, en atender a la gente, es algo que siempre me atrajo muchísimo», recuerda Emiliana sobre el germen de Las Bertas, un nombre que surgió rápidamente cuando se dieron cuenta de que podían abreviar el apellido que las une.

«Somos cuatro hermanas y dos de ellas empezaron conmigo pero al poquito tiempo se
abrieron. En 2012 me vine a vivir a Santa Rosa y arranqué con 8 pares de zapatos, revendía otras marcas. En un viaje a Buenos Aires conocí a Laura del gremio de las zapaterías y pegué una onda increíble con ella. Me enseñó y me encaminó muchísimo y así fui abriendo distintos caminos en este emprendimiento. Desde hace seis años empecé a fabricar mis propios modelos y hoy el 90 por ciento de lo que vendo dice Las Bertas».

Emiliana cuenta que, como en gran parte de los casos del rubro, las fábricas de Buenos Aires arman todos sus desarrollos, combinaciones y detalles. Trabaja «todo con cuero, nada de sintético», y su sello distintivo es ofrecer originalidad en un rubro que tiene un universo superpoblado y con características similares. «En Las Bertas vas a encontrar un combo de calidad y diseño junto a un estilo y distinción que hace que no sea igual a lo que se ve en todos lados. La búsqueda es apartarnos del resto y no hacer todos lo mismo. Yo sé que compito con cualquier marca que viene de afuera y siempre trato de rumbear para otro lado. No hay dudas de que se trata de un mercado súper competitivo y a eso nosotros le sumamos una atención excelente que se combina con calidad y buen precio», asegura Emiliana en su local céntrico de Pellegrini 747, un lugar en el que si ella no está es Alejandrina la que se encarga de mantener ese estándar de atención y calidez.

En su tierra.
El crecimiento sostenido del emprendimiento llevó a Emiliana a tener su presencia en la ciudad donde nació, por eso desde hace tres años Las Bertas también tiene su tienda en Calle 11 al 1370 de General Pico. Esa expansión se extiende a lo que sucede hoy y a los planes para el futuro inmediato.

«Tenemos clientas de Colonia Barón, de General Acha, de Winifreda, también de Villa Maza. Hasta tengo una clienta de El Calafate que me hace los pedidos y le envío las compras que hace. Hasta ahora vendí de esa manera, por redes sociales, pero para este año el plan es hacerlo a través de una manera más formal, con el comercio online a través de la página web, y hacer envíos a todo el país», se entusiasma la nutricionista que hasta hace poco tiempo ejercía su profesión en el hospital de Anguil. «Iba tres veces por semana así que me la pasaba en la ruta, pero me encanta la salud pública, y el hecho de tratar con la gente, las relaciones interpersonales. La Nutrición es mi hobby y la zapatería mi sustento, la hice desde cero, sola, puse todo mi esfuerzo y dedicación acá y todo ese esfuerzo dio sus frutos. Amo la zapatería, lo que es la marca y la mejor recompensa es la respuesta de la gente».
Esa respuesta tuvo una evidencia notable en pleno invierno del año pasado cuando Las Bertas organizó una feria de remate y la fila de clientas daba vuelta la esquina, un evento que desbordó cualquier previsión. «Fue en julio y yo estaba en Buenos Aires porque había viajado en marzo y quedé varada con la pandemia, me mandaban las imágenes y no lo podía creer, era emocionante y un poco tragicómico porque se peleaban por entrar. Pusimos en venta remanentes, zapatos de temporadas anteriores con precios desde 800 a 2 mil, 3 mil pesos. Salió bárbaro así que muchas me piden repetir».

Botas.
Emiliana está en pleno trabajo para la próxima temporada, que arranca en marzo, y también con los planes para lo que viene: instalarse mucho más tiempo en Buenos Aires para seguir bien de cerca todo el trabajo de producción de su marca. «Voy a estar mucho más tiempo allá y voy a ir y venir. El objetivo es estar más encima, sacar más diseños exclusivos, buscar más materiales y trabajar el día a día en todo lo que es la producción. Nuestros zapatos son confeccionados de manera artesanal y son 100 por ciento cuero, tanto la capellada como la forrería, así que requiere una atención muy dedicada».

El fuerte de Las Bertas son las botas, diseños que aparecen y se van ante una demanda
siempre atenta. La marca pampeana busca abrir nuevas fronteras y mercados y Emiliana está enfocada en lograrlo, una decisión que tiene como base «toda la personalidad, el amor, la calidad y el diseño» que caracteriza a un emprendimiento que tiene un paso tan firme como distinguido.