Inicio Emprendedores “Natuñas”, un emprendimiento hecho a mano

“Natuñas”, un emprendimiento hecho a mano

Natalia Maidana encontró en la manicuría y en la pedicuría un lugar de trabajo y satisfacción. También brinda talleres.

Pensar, imaginar, diseñar y finalmente poner en marcha un emprendimiento, en gran parte de los casos, surge de una necesidad. Seguramente económica pero también espiritual, un enfoque que se relaciona directamente con las ganas de expandirse desde adentro hacia fuera, de conectar con algo que exceda la rutina y lo ya establecido. Y mucho de todo eso le pasó a Natalia Maidana, que puso en marcha “Natuñas” y descubrió un lugar que va más allá de ofrecer y realizar un servicio personalizado.

“Sentía que necesitaba emprender algo propio y de la mano de mi mamá Silvia, que es pedicura, me entusiasmé para arrancar. Empecé a viajar a Bahía Blanca durante un tiempo para capacitarme y hace dos años finalmente nació Natuñas. Arranqué con familiares, amigas y conocidas y de a poco fue creciendo. A medida que fue llegando más clientela me fui perfeccionando más con muchas capacitaciones. El de las uñas es un mundo inmenso por recorrer y por eso estoy todo el tiempo pendiente en aprender más”, describe Natalia (32) acerca de un trabajo que implica una relación personal, una cercanía que lleva al diálogo y la distensión.

“Cuando estoy en el gabinete se me pasa el tiempo sin darme cuenta, disfruto mucho el momento de hacer un servicio, por lo tanto son horas de mucha charla y hace que cada visita mes a mes siempre sea confortable, es una relación que se crea y me encanta eso”, agrega Natalia, que se multiplica para desarrollar su trabajo en un centro de apoyo a la inclusión educativa y para atender a la pequeña Cata y al más pequeño aún Gio, de 8 meses.

Natalia hace distintos trabajos y especialidades. La limpieza y diseño en las uñas caracterizan a un emprendimiento que requiere una minuciosidad de escultora. “Manicuría rusa, que se trabaja sobre la uña en seco, esmaltado semi permanente y tradicional, fortalecimiento de uñas débiles. En pedicuría trabajo el esmaltado pero en esto no se trabaja sobre la belleza del pie sino en la salud, con personas con diabetes, con obesidad o con movilidad reducida”.

¿Cómo te afectó la pandemia en tu trabajo?
“Al principio no pude trabajar, durante la fase uno, y después por un tiempito más tampoco porque estaba embarazada; pero lo bueno es que de alguna manera le saqué provecho para capacitarme aún más. Hice talleres con gente de Buenos Aires, de Córdoba, que si hubiese tenido que viajar iba a ser complicado así que toda esa virtualidad sirvió de mucho”.

La pandemia también provocó que el proyecto de expansión de “Natuñas” quede en stand by, “en las gateras” para cuando lleguen tiempos más amables. “Estaba avanzada en el objetivo de sumar a una colega y así ampliar el equipo de trabajo porque la verdad estaba un poco desbordada con la cantidad de turnos, pero lo tuve que postergar. Sumar a alguien va a permitir agrandar la agenda de turnos, ampliar la clientela, el rango horario de atención y también sumar más servicios”, proyecta Natalia, que recibe los pedidos de turnos en su WhatsApp (2954- 397713) y, además; brinda talleres y capacitaciones.

“Natuñas es un proyecto en el que seguro me falta mucho para aprender pero disfruto muchísimo del proceso y del camino recorrido, y en eso tienen un rol muy importante mi familia y mis clientas que tanto me eligen y hacen el aguante. Además me encanta apoyar a mis colegas y a mis alumnas porque además de hacer manicura y pedicuría doy talleres de semipermanente y de diseños iniciales. Próximamente incorporaré dos talleres más”, adelanta quien está convencida que el universo emprendedor se retroalimenta todo el tiempo de sus propios componentes, de quienes se enfocan en desplegar toda su energía en lo que creen y les atrae. Como Natalia.