Inicio Emprendedores "Tierra Madre", un almacén de oportunidades

«Tierra Madre», un almacén de oportunidades

«Tierra Madre» es una cooperativa de artesanos que invita a descubrir y deleitarse. Indumentaria, plantas, objetos, juguetes. Distintas posibilidades con todo hecho a mano y con sello pampeano. También ofrecen talleres para aprender oficios.

Una latita de gaseosa que se transforma en un cohete, un envase de desodorante que toma vida como escultura o juguete, circuitos de computadoras que pasan a ser estructuras para adornos. Un mini vivero con muchísimas variedades de plantas, ropa original y de diseño, juguetes de madera, velas, bijouterie, regalería. De todo. Como un almacén de ramos generales a la antigua pero con artesanías. Con ideas y manos pampeanas. Con el estilo de «Tierra Madre», una cooperativa en donde la suma de emprendimientos hace la fuerza y el trabajo.

«La idea surgió gracias a un grupo de artesanos que al no tener un lugar fijo donde vender y cansados de tener siempre problemas con el municipio, con la feria en la plaza, con estar a la intemperie y demás, decidió buscar un sitio fijo. Eso fue en 2010 y después de unos años, en 2015, se conformó la cooperativa como una forma de organizar todo de una mejor manera y que sea más transparente; lo primordial es el compromiso y las ganas de trabajar. En este tiempo ha pasado muchísima gente y hoy somos unas 10 familias las que llevamos adelante el emprendimiento», cuenta Azucena Armoa (45), una de las primeras que se sumó a Tierra Madre, almacén de artesanías.

Tierra Madre fue cambiando de lugar y de componentes, hasta que llegó al lugar que se acerca bastante al ideal, la esquina de Moreno y Mansilla, justo frente al Parque Oliver y a la Escuela 6. «El inicio fue un proyecto de Romina y Gabriel que siguen estando, y después nos fuimos sumando cuando se abrió en la esquina de Cervantes y Quintana. Luego fuimos a la calle Pellegrini y cuando vinimos acá (Moreno y Mansilla) el Gobierno de la Provincia nos dio el lugar en comodato y eso fue un paso fundamental porque ya no podíamos pagar un alquiler. En donde estamos ahora la ubicación es buenísima, es un lugar estratégico porque circula muchísima gente. Nosotros sacamos cosas afuera, lo hacemos visible, digamos que es inevitable que nos vean».

Talleres.
La cooperativa está siempre abiertas a quien quiera sumarse, a quienes quieran llevar sus productos y vender. Se cobra un mínimo porcentaje que va al mantenimiento del lugar y que sirve para que Tierra Madre alimente su permanencia y crecimiento diario.

«Brindamos talleres de cerámica, para niños y para adultos, de vitrofusión, de decoupaje, de reciclado, dibujo, costura, son todos de bajo costo. La idea es que puedan venir y aprender un oficio para poder después tener su salida laboral. Ahora estamos con cupos limitados, la pandemia nos complicó en ese sentido pero siempre hay gente que se acerca porque es una buena oportunidad», detalla Claudio Cammarata (50), autor de las esculturas y juguetes con material reciclado, verdaderos tesoros de sello cien por ciento artesanal.

«La idea de hacer este tipo de cosas surgió un poco también por ver a los chicos todo el tiempo frente a una compu o a un teléfono. Enseñarles que todo se puede utilizar, que no hace falta tirar todo a la basura porque con un poco de inventiva y trabajo se pueden crear cosas interesantes. Y la verdad que es algo que llama mucho la atención, a los grandes que vienen y ven los objetos también, siempre hay chicos que se interesan y se ponen a armar sus propias cosas, eso está muy bueno», resaltó Claudio.

«Si buscás un regalo original, diferente, acá lo vas a encontrar. Y es un producto enteramente pampeano, todo está hecho acá y al ser producción local le da otro atractivo. Eso funciona bastante y es un extra en lo que nosotros ofrecemos», agregó Azucena.
Una referencia.

En el caso de Claudio su inicio como artesano hay que buscarlo en la combinación de dos factores ineludibles a la hora de pensar en trabajar y generar sus propios ingresos: la pasión y la creatividad por hacer y la necesidad de asomar la cabeza cuando la realidad golpea duro.

«Yo era empleado de Calzar, y allá por el 2000 cuando tuvieron una crisis grande estaba muy complicado. Llevaba como tres meses sin cobrar y no había un buen horizonte así que ahí me decidí y busqué este camino que ya lleva un montón de tiempo», recuerda Claudio que, junto a Azucena, ya tenían su stand en el paseo de artesanos que durante algunos años funcionó en la avenida San Martín, frente al Juzgado Civil de Santa Rosa.

¿A qué apuntan con el proyecto, cuál es la idea hacia adelante?
«Nuestra idea es lograr vivir enteramente de esto, porque hoy no todos podemos y varios necesitan otros trabajos para poder subsistir. El objetivo es afianzarnos como una cooperativa completa en la cual todos y todas podamos tener las mejores posibilidades y al mismo tiempo ser un generador de oportunidades para otros. Por supuesto que también queremos subir el nivel de cada una de las cosas que hacemos, cada uno en sus rubros», responde Claudio.

Para Azucena también es importante que Tierra Madre sea una referencia, un sitio donde las posibilidades se abren en distintas opciones. «Queremos que la gente se acostumbre a venir, que se hagan el hábito, que vean las posibilidades que pueden encontrar. A fin de año, cuando se hace la feria de la plaza, hay mucha gente que viene porque así también evita tanta aglomeración. Acá hay variedad y calidad».

El edificio de la esquina permite buena circulación interior y tiene un patio donde está el mini vivero. Abren las puertas de lunes a sábado y el horario de cierre en los fines de semana puede estirarse de acuerdo a la demanda.

«Al principio de la pandemia fue complicado, sobre todo por el tiempo que tuvimos que cerrar, pero cuando abrimos hacíamos horario corrido y a la siesta venía mucha gente, funcionaba. Con el calor, a eso lo modificamos, y hoy los sábados por ahí estamos hasta las 21.30 porque la gente que trabaja como empleada de comercio sale tarde y si necesita hacer alguna compra ya está todo cerrado», describe Azucena sobre el funcionamiento de Tierra Madre, un almacén donde todo se puede descubrir. Un lugar de ideas y colores que respira aire cooperativo y artesanal. Y pampeano.