domingo, 26 septiembre 2021
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Un oasis en el monte

«La Chacra de Tridente» es mucho más que un centro ecuestre. A muy pocos kilómetros del cemento de la ciudad hay un lugar para convivir con la naturaleza, aprender equitación, hacer paseos, deportes, visitar la huerta, convivir con los animales o hacer un clip musical. Un espacio para hacer y para descansar.

Un grupo de chicos y chicas pasea y aprende los secretos de la buena convivencia con los caballos. Un par de parejas de adultos mayores se acerca a una llama y a los pavos reales y posan para la foto. En otro sector un grupo de adolescentes prepara escenas para un trabajo colegial mientras otros eligen caminar y disfrutar el aire puro. Son 80 hectáreas de verde y naturaleza pampeana. Es la Chacra de Tridente, un sitio que está en el camino entre Santa Rosa y Toay que invita a desconectarse de la rutina y a conectar con el aire libre.

«Hemos creado una marca. Hoy la Chacra es conocida porque se pueden hacer visitas escolares, paseos recreativos, deportes, eventos y mucho turismo porque gente de afuera de la provincia que llega recibe la recomendación de venir. Y lo bueno es que todo eso abrió un montón de actividades laborales de personas que vienen acá para hacer diversos trabajos», explica Humberto Tridente (56), mucho más conocido como Beto y responsable de esa chacra entre médanos y caldenes que se presenta con su apellido.

Según Beto, desde chico se sintió atraído por los caballos y por eso, entre cosas, comenzó a jugar al que es el deporte cien por ciento nacional, el pato. «Los caballos son una pasión que tengo desde siempre, y por ende los deportes con caballos, siempre jugué al pato y en la provincia hay dos canchas: la de nuestra chacra y otra en Intendente Alvear. Yo trabajaba como gerenciador de una empresa y a los 40 dejé todo y me dediqué exclusivamente a esto», cuenta Tridente quien debió buscar la forma de amalgamar su pasión con un ingreso económico que le permita vivir junto a su familia.

«Junté lo que hacía hasta ese momento, por un lado gerenciar una empresa y por otro yo alquilaba lugares como estos para enseñar equitación y otras actividades vinculadas a los caballos. Muchos amigos y conocidos me demandaban que les enseñara así que decidí enfocarme con todo en esto, pero como nadie vive de las pasiones tuve que transformarlo en actividad económica y formar un emprendimiento que me diera algo sostenible para vivir. Arrancamos la propuesta de la Chacra en 2008 y la gente respondió», resume Beto en el espacio que se ubica sobre la calle Churrinche al 6000 (celular 2954 64 4200), en el barrio Lowo Che de Toay.

«Nos convertimos en una empresa de servicios que tiene las puertas abiertas todo el tiempo. Acá hay monte, médanos, caldenes; es La Pampa y en eso trabajamos muy bien tanto con la Provincia, a través de la secretaría de Turismo, como con el municipio de Toay, porque ellos nos recomiendan a la gente que llega de visita. Está muy cerca de Santa Rosa entonces saben que en unos minutos salen de la ciudad y se encuentran en un espacio que es un mundo al natural: hay pavos reales, faisanes, llamas, gallinas, conejos, cerdos. Es venir a conocer la vida de campo con la posibilidad de hacer un montón de otras cosas».

Pensionado.
Entre la gran cantidad de servicios y propuestas deportivas y recreativas que ofrece Tridente también figura el de un pensionado de caballos y la enseñanza de la doma, tan tradicional en distintos puntos de la provincia.

«En la actualidad tenemos unos 50 caballos dentro de la chacra, y ofrecemos un pensionado de caballos, gente que no tiene un espacio físico donde tenerlos y nosotros nos hacemos cargo de todo. También mucha gente viene a aprender doma, traen el caballo y aprenden, que es un proceso de más o menos un año. En esa tarea específica hay gente trabajando y yo me encargo de supervisar, por eso resalto esto de generar puestos laborales. Acá vive y trabaja uno de mis hijos, Facundo, junto a su mujer Florencia, y mi pareja tiene su profesión aparte pero también está todo el día acá, es un laburo muy familiar y eso se transmite», sostiene Beto mientras Carmen invita a recorrer la huerta de productos orgánicos que se expande entre médanos, sol y caldenes.

Abierto.
En la escuela de equitación hay unos 60 chicos de distintas edades. Toman clases de manera periódica luego de los parates que impuso la pandemia mundial y que, con la mejoría de este tiempo, permiten un panorama mucho más certero de continuidad.
«También hay muchos adultos que vienen a las clases, pero los fines de semana la recreación es el gran fuerte porque la gente viene en busca del aire libre. Acá la abuela viene con su nieto a tomar sol, a caminar, con el tiempo fuimos ampliando la oferta y hoy hay de todo: vienen quinceañeras a hacer fotos, casamientos, videos musicales, videos escolares, los programas de tele nacionales dedicados al turismo pasan por acá, documentalistas. Es un espacio abierto que se disfruta de maneras muy distintas».

Y ese atractivo de la chacra toayense trasciende fronteras. «Hoy gracias a internet podés llegar a lugares que ni pensabas. Hace unos años me acuerdo de que gente de Italia se contactó porque iba a venir al país y tenía la idea soñada de estar con caballos en La Pampa, y lo pudieron cumplir».

Tridente tiene tanta energía para contar lo que hace como para invitar a que otras propuestas se sumen a su chacra. Por eso se hacen carreras de atletismo, de ciclismo, eventos de distintos deportes que necesitan aire libre.

«Mi proyección a futuro siempre es abrirme a otras propuestas, estoy dispuesto a escuchar a quien venga y tenga la idea de hacer cosas. Las alternativas son muchísimas y los caballos ofrecen un abanico de posibilidades que son muchas y muy ricas, desde los jinetes hasta la equinoterapia, es cuestión de aprovecharlas», se entusiasma Beto bajo la sombra de un caldén, el DNI pampeano de una chacra que se erigió en un oasis en medio del monte.