AMBIENTE: Acciones para salvar el bosque nativo

Con la ley nacional que otorga presupuestos mínimos para la protección ambiental se abrió el debate sobre el estado de vulnerabilidad de los bosques nativos del país. El caldenar pampeano no escapa a una situación gravísima. Requiere de un pronto ordenamiento que lo proteja.
Andrea M. D’Atri *

“Juguemos en el bosque mientras el bosque está”… No es exactamente así la ronda, pero se puede decir que hay un lobo amenazando a este bien común de todos los pampeanos. Desde aquel bosque original, que ya no existe, a la actualidad, deberíamos hacer una descripción que estaría representada con menos cantidad y sobre todo, menor calidad de su componente dominante: el Caldén.
Equiparable a la gravedad de los desmontes de la selva de Salta, o del bosque nativo en Chaco, pero menos difundido, el caldenar pampeano se encuentra en terapia intensiva y al límite de su existencia.
En este marco, la sanción de una ley como la 26.331, nacional, de “Presupuestos mínimos de protección ambiental”, y que prohibió el desmonte o el aprovechamiento de los bosques nativos por el término de un año y sugirió a cada provincia “realizar un ordenamiento de los bosques nativos existentes”, vino a poner coto, temporal, a una situación gravísima.
Algunos se lamentan que tuviera que ser el gobierno Nacional quien dijera que tenemos que poner manos a la obra y cuidar esta especie única en el mundo, pero de ahora en más se abre la posibilidad de actuar según los criterios de conservación ambiental.
Desde la Dirección de Recursos Naturales de La Pampa, a cargo de Marisa Urioste, se puso en marcha enseguida de sancionada la ley nacional, la comisión provincial asesora de Bosques Nativos. Universidad, Inta, Eco Sur, la Asociación Agrícola y Ganadera de La Pampa, son algunos miembros de esta comisión en la que también están representados otros sectores públicos (Educación, Policía, Defensa Civil).

Acción local.
Las reuniones mensuales de la comisión provincial asesora de Bosques Nativos sirvieron hasta ahora para definir qué aspectos deberá contemplar el plan de ordenamiento forestal. Sin embargo, la directora de Recursos Naturales explicó que ese plan está supeditado a las especificaciones que se hagan en la reglamentación de la Ley Nacional de Bosques, que aún no fue realizada.
“Acá lo importante es la reglamentación porque la Ley de Presupuestos Mínimos dice que no se pueden hacer desmontes y demás, pero no habla de metodología, de ordenamiento para que todas las provincias las utilicemos y sea comparable un bosque categoría A en la Pampa con un bosque categoría A en Salta”, considera Urioste.
En pocos días la directora asistirá a una reunión del gobierno nacional en la cual se dará a conocer un borrador de la reglamentación. A su regreso, convocará a la reunión provincial para mostrar el documento. Luego se podría hacer la convocatoria al equipo de trabajo que realizará el relevamiento u ordenamiento forestal, según los lineamientos que dicte la comisión asesora provincial.
“Nosotros ya estamos tratando de armar los puntos básicos que tiene que contener” el ordenamiento forestal, añade la directora de Recursos Natuales, y aclara que en éste sería bueno que trabaje una consultora o profesionales pampeanos, a partir de una licitación o un concurso de precios.
En cuanto al presupuesto que se manejará para la conservación de los bosques nativos, se refirió sobre todo al emanado del gobierno nacional, pero admitió que sería bueno contar con uno provincial.
El dinero servirá en parte para compensar a aquel productor que no pueda utilizar su propiedad con algún objetivo productivo. Se compensa lo que el productor deja de percibir porque no puede desmontar o hacer una picada, por ejemplo.
“Está previsto un gran fondo nacional que se va a distribuir en las provincias, que por eso cada provincia tiene que demostrar cuánto tiene de cada categoría y en función de eso es el porcentaje de ese gran fondo nacional que nos correspondería”, agrega Urioste.
Otra parte del presupuesto estará destinado a capacitación y educación, y también para apoyar a pequeños productores que quieran hacer aprovechamiento de planes de manejo.

Al límite.
“Tal como lo denuncia el inventario de bosques nativos, el bosque de caldén está en terapia intensiva”, es la afirmación terminante del periodista Pablo D’Atri, titular de Eco Sur Centro de Estudios Ambientales una de las tres organizaciones ambientalistas pampeanas junto a Alihuen y Fundación Chadileuvú que tiene reconocimiento nacional.
D’Atri, quien participa de la comisión provincial asesora de Bosques Nativos, cita un documento de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que señala que el bosque actual está totalmente fragmentado y en situación vulnerable, y esto, advierte, “desde el punto de vista del ecosistema ya es una gran preocupación en el estado de conservación en que se encuentra”.
“Los especialistas dicen que el bosque original ya se perdió, con lo cual estamos al límite. Muchos hablan de la recuperación, pero la recuperación del bosque no es como la del pastizal”, dice, y aclara que si bien la situación es alarmante la Ley Nacional de Bosques “es un aliado de los ambientalistas”.
El biólogo Diego Villarreal, titular de la cátedra Biología de la Conservación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa, miembro también de la comisión asesora provincial de Bosques, coincide con esta visión.
“Hay muchas evidencias de pérdidas de hectáreas por desmonte y pérdida de calidad porque hay zonas donde el bosque todavía tiene un resto pero el pastizal natural, que es parte del ecosistema del bosque, ha sido eliminado para poner especies plantadas, pasto llorón por ejemplo, especies exóticas. O también se siembra con trigo y se cosecha todos los años, entonces el bosque se va transformando en una serie de plantas aisladas donde todavía hay plantas de caldén, pero el bosque ha desaparecido”.
¿Es recuperable lo que queda del bosque? Se trata de “escalas”, cree Villarreal. “El bosque de caldén, cuya especie dominante es el caldén, es de muy lento crecimiento. Estamos hablando en algunos casos de centenares de años. Pero hay muchos otros casos en los que la recuperación se puede lograr, y sobre todo lo que es importante es frenar la pérdida en cantidad y calidad en el nivel en que venía ocurriendo hasta ahora, que creo que es lo que intenta hacer la Ley Nacional”.

¿Qué hacer?
Sobre el ordenamiento forestal que propone la normativa, D’Atri opina que a nivel provincial van a estar ajustados con respecto al tiempo pero que “es factible llegar”.
“La nuestra es la mirada de preservar el bosque de caldén sin dogmatismo y con un manejo sostenible del recurso”, sostiene y no oculta que este criterio “choca con la patria sojera”.
“Choca con producir para exportar. En ese marco la discusión que vemos no es tanto la dificultad del tiempo que nos da la ley, más nos preocupa la avanzada agroexportadora de la Argentina porque no hay bosque que vaya a quedar en pie”, afirma.
Para Villarreal, lo importante es “precisamente ese ordenamiento”. No sólo poner en claro que hay tres clases de categorías para el bosque, sino “qué tenemos en cada una de ellas y probablemente agregar algunos aspectos que a veces no se tienen en cuenta que son la vinculación entre esas áreas. A veces se ha fragmentado tanto y se han cortado todos los corredores, que habría que ver cómo se recuperan esos corredores entre las áreas que están quedando aisladas ahora”.

-¿Son áreas que se vinculan a la producción agropecuaria?
-D.V.: Salvo la única reserva de bosque de caldén que hay, que es Parque Luro, el resto son campos privados en producción. Lo importante de esta comisión en la que estamos es tratar de vincular las necesidades de los productores, con las necesidades de conservación del bosque de caldén para el resto de la comunidad y para generaciones futuras.

-¿Hay predisposición del productor para aceptar lo que se hará respecto al bosque?
-D.V.: Tienen predisposición pero también hay que pensar que este tipo de cosas significa una limitación al derecho de propiedad, entonces por un lado hay predisposición a la conservación pero por otro lado ellos tienen una prioridad inmediata que es la producción. Creo que el fin de esta ley y de los que realmente tratamos de trabajar en conjunto, es ver cómo se puede compensar en forma adecuada a los productores que ven limitadas sus posibilidades de producción, por las necesidades de conservación, algo que es justo.

-¿Pero el derecho a la propiedad no choca con un derecho social como es la conservación del bosque?
-D.V.: Es una concepción ideológica, la ley no dice eso, dice que el bosque pertenece al dueño del campo si bien hay algunas limitaciones. Es claro que el derecho de propiedad le asigna mucha fuerza a lo que pueden hacer los productores dentro del marco legal, dentro de sus campos y todo esto son limitaciones. No digo que estoy de acuerdo, digo cómo son las cosas.

* Redacción de La Arena