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Cayó la inversión en el campo

EN DOLARES: EL SECTOR DESTINO CERCA DE 250 MILLONES

La desmejora en la rentabilidad del campo, producto de la caída del precio de la soja, teniendo en cuenta el impuesto de las retenciones, y otros vaivenes del mercado. Estiman que los productores invirtieron unos 7.113 millones de pesos en laboreo de tierras (42,34%).
Juan José Reyes
Un informe de la Bolsa de Cereales con respecto a la campaña anterior, dio cuenta que el sector agropecuario pampeano invirtió 250 millones de dólares ($16.800 millones) solo en labranzas, agroquímicos, fertilizantes, bienes de capital y semillas. Es decir que disminuyó un 5% respecto del ciclo anterior como fruto de la desmejora en la rentabilidad del campo.
El productor pampeano, hoy en plena campaña gruesa, ya se prepara para la fina con la siembra de trigo y así arrancar un nuevo ciclo agrícola, cuando aún queda por cosechar buena parte de la soja, el maíz y girasol. La mala noticia es que en los granos gruesos los rindes han caído fuerte: maíz (7.855 Kg/ha), soja (3.260) y en el girasol a 2.270 kilogramos por hectárea (22,7 QQ/Ha) siendo este último el que menos sufre la sequía del año anterior.
La realidad es que el uso de tecnología de alto nivel en la actividad agrícola de los campos pampeanos sigue en alza y casi con seguridad apunta para más en la campaña 2020/21 que se inicia con la campaña fina, luego de haber caído 5% en la última campaña, de acuerdo a un relevamiento de la Bolsa de Cereales.
Es sabido por el productor pampeano que el ciclo del negocio rural tiene su puntapié inicial con el arrendamiento de los campos (apenas el 9% son dueños), su preparación, compra de insumos y la contratación de los profesionales para las labores de siembra, fumigación y cosecha.
Una vez realizada la siembra, la clave para un rendimiento de alta eficiencia el monitoreo personalizado lote por lote, amén del trabajo incansable del hombre de campo. Pero para ello debe reinvertir sus ganancias y estás la campaña que finalizó en marzo de este año no fueron de las mejores por la cuestión climática.

Cosecharás tu siembra.
Tanto en la escuela primaria como secundaria nos enseñaron que Argentina era «el granero del mundo» y lo recordamos cuando salimos a las rutas y caminos vecinales que atraviesan la provincia. Allí se ven las grandes extensiones de la provincia dedicadas a los principales cereales.
Con el maíz (1.978.798 toneladas) y la soja de primera y segunda (1.583.251 toneladas), como «vedettes» no solo en departamentos del cuadrángulo norte, donde los pronósticos alentadores siempre son alentadores, sino además en la zona centro y centro sur que cada día crece más a pesar de tener un clima más riguroso.
El girasol continúa peleando contra su propio protagonismo y de haber sido hasta no hace más de una década el principal grano pampeano trata de recuperar terreno perdido (se recolectaron 354.230 toneladas). Sin embargo muchos siguen optado por la seguridad de ésta oleaginosa y el precio de la soja marcará casi con seguridad el rumbo de la próxima campaña que dependerá de cómo se comporten los comodities agroalimentarios frente a la pandemia.
Ni que hablar del maíz en lo que respecta a áreas de siembra y pronósticos de cosecha, pues ha sido desde siempre el principal garante del sistema granario provincial. La superficie implantada de las explotaciones agropecuarias pampeanas para grano (los cinco principales) llegaron a las 1.945.625 hectáreas y las efectivamente cosechadas a 1.639.565 hectáreas.
Además no hay que olvidar que La Pampa posee 808.520 hectáreas de campo natural, 321.232 hectáreas de rastrojos, 231.859 de barbecho y 3,02 millones de monte natural).

Inversión.
Lo importante del informe es la cifra estimada de 250 millones de dólares de inversión que el productor realizó en el campo provincial en la campaña que está finalizando. Traducido a pesos del Banco Nación será de casi 18 mil millones.
El campo pampeano, casi único sector con rentabilidad en la provincia, nuevamente ha invertido en tecnología de avanzada, tanto en tractores como en cosechadoras y sembradoras de siembra directa, notándose además una mayor demanda de fertilizantes y el resto de los agroquímicos y semillas, que crecieron en promedio casi un 18% respecto del año pasado.
Es evidente que la apuesta a los granos se sostiene en una vara alta. Los productores locales están invirtiendo en base a recursos propios y algunos planes de canje, porque ha cambiado el sesgo de la financiación del Banco de La Pampa con los subsidios de tasas del Ministerio de la Producción.
Estiman que los productores invirtieron unos 7.113 millones de pesos en laboreo de tierras (42,34%), 4.410 millones en semillas (24,5%), y 5.622 millones en agroquímicos y fertilizantes (33,07%). Si se discrimina el cálculo por cada uno de los cultivos, lo cual incluye también la inversión que realiza el sector por tonelada producida en laboreos, semilla, agroquímicos, fertilizantes y lo que transfiere a otros sectores de la economía durante las ventas, es decir fletes, acopio, gastos de almacenamiento, comisiones y cosecha podemos hablar de una inversión de 800 millones de pesos en trigo, 520 millones en maíz, 75 millones en sorgo, 2.500 millones en soja, 520 millones en girasol y 310 millones en otros cereales y forrajeras. De acuerdo a ello se observa que el maíz, soja y girasol se llevan más de la mitad de la inversión del sector agrario.

Nueva campaña.
Este año y el que viene la agricultura aportará a la economía del país u$s 37.000 millones, un 36% del total de producción primaria e industrial. La expectativa de un aumento en el área total de 2,5 millones de hectáreas es bienvenida. Si bien, dice el informe, que es prematuro hablar de rentabilidad, los retornos de 4% en dólares no estarían mal en medio de la pandemia del Covid-19 en el mundo y de la caída de los términos del intercambio entre continentes.
Todo apunta al menos a sostener lo logrado en la siembra pasada. Estiman que, transportar la cosecha, generará algo así como 5 millones de viajes de camión, 500 mil más que el año pasado y que podrán alcanzar a seis millones en 2021 con un sostenido aumento del acarreo de Ferro Expreso pampeano, tren de carga que atraviesa nuestro territorio para su descarga en el puerto de Ingeniero White en Bahía Blanca.
Se esperaba más pero la decisión gubernamental de subir al 33% la retención a todo el complejo sojero hizo descender las expectativas futuras. Por otro lado, la inversión en ganadería (clave para una provincia ganadera como la nuestra) estima que ofrecerá un retorno en dólares que podría ir del 4% hasta 6%, en el mejor de los casos.
Estiman que ganadería concentrará una inversión y gasto estimado de u$s 22.500 millones en el país, 39% total previsto para el campo. Ante el cierre de las fronteras mundiales por la crisis sanitaria (salvo China que la reabrió y consume 3 de cada 4 kilos vendidos) los ganaderos practican retención de vientres, ya finalizada con animales terminados, que aumentó la «fábrica» de terneros.
Hoy casi el 75% de los animales vendidos en Liniers son de las hotelerías feedloteras pero dentro de 15 días se terminan y deberán ir las carnes alimentadas a pradera. Sin dudas que la caída de la venta de los cortes Premium (Cuota Hilton y 421) a la Unión Europea (UE) hará que aumenten los precios de los denominados como cortes manta (vaca vieja o de conserva) que son los también llamados cortes Shick Shicl (marucha y el corte escondido que es la arañita).
El productor argentino destinará una cifra cercana los u$s 15.000 millones a reposición de hacienda; 3.446 millones en gastos directos, suplementación, confección de pasturas y sanidad; u$s 2.576 millones en gastos indirectos, en estructura y financiamiento; y alrededor de u$s 1.075 millones en bienes de uso durable de producción.