Inicio La Arena del Campo El 25% del pochoclo se exporta desde La Pampa

El 25% del pochoclo se exporta desde La Pampa

MAIZ PISINGALLO

La producción de pochoclo en la provincia se ubicó por detrás de Buenos Aires y Córdoba, en la campaña 2018/2019. De las 285 mil toneladas exportadas, La Pampa participó con el 26,3 por ciento.
Juan José Reyes
La Pampa es el tercer productor de maíz pisingallo del país con 75 mil toneladas, después de Buenos Aires (120.000) y Córdoba (con 90 mil toneladas) en la presente campaña. El mágico grano, cuyo precio FOB está en U$S 501 dólares la tonelada, es la materia prima clave para ese compañero infaltable en el cine como el pochoclo, pororó, palomitas de maíz o por su fonética sajona «popcorn». Argentina exportó 285 mil toneladas, con lo cual la participación provincial trepa al 26.3% y es el líder en exportación mundial. En nuestra provincia, el pisingallo se produce en los departamentos Maracó (38%), Chapaleufú (30%), Atreucó (12%) y otro 10% entre Quemú Quemú y Realicó, exportándose a 12 destinos. Al igual que otros maíces, tales como los Plata (Flint) o los de Alto Valor (MAV), el maíz pisingallo es un producto diferenciado que se destina al consumo humano con valor agregado mediante su procesamiento.
Según datos del Senasa, ya se certificaron exportaciones por 285.039 toneladas de maíz pisingallo a 112 países, por un valor FOB declarado por los operadores de U$S 112.528.667. Hoy se encuentran habilitadas para la exportación 52 plantas situadas en las regiones maiceras, con 4 zonas que concentran la mayor proporción de ese cultivo: Norte y Sudeste de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y Sur de Santa Fe. Nuestro país es el primer exportador mundial y el mayor productor junto a Estados Unidos. Se exportan el 97% del total, mientras que el 3% restante deriva al consumo interno. Los principales destino del producto son India, Colombia, Perú, Marruecos, Ecuador, Emiratos Arabes y Egipto. Hoy el precio del maíz pisingallo es de 501 dólares la tonelada cuando se vende a granel con hasta el 15% embolsado y de 521 dólares con más del 15% embolsado.

Calidad pampeana.
En el cuadrángulo Noreste de La Pampa (departamentos Maracó y Chapaleufú que se quedan con el 70% de la producción pampeano) producen bajo una rotación de trigo/soja de segunda o maíz-soja de primera. El pisingallo no se lo puede sembrar sobre un lote de maíz común o donde haya espigas de un Bt. Por eso, la siembra normal es sobre trigo-soja de segunda. El Senasa implementa un sistema de control de calidad hacia el exterior, verificando el cumplimiento de los requisitos de calidad, por exportadores y plantas procesadoras. Los requerimientos a las procesadoras en referente a las Buenas Prácticas de Manufactura, incluyen la trazabilidad, registros, control de plagas y medidas preventivas para evitar contaminaciones no deseadas por microtoxinas, residuos de pesticidas, y organismos genéticamente modificados.
El pisingallo tiene varios nombres comerciales en el mercado mundial: desde Pop Corn, Pipoca, Maíz de palomita, maíz palomero, maíz Canguil, maíz reventón, pororó y en nuestro país el ya conocido y tradicional Pochoclo. Se vende en bolsas de papel de 10, 20 y 25 kilogramos y en bolsas de propileno de 50 kilos. Para tener una idea de volumen, en un contenedor de exportación caben 25 toneladas.
Respecto a la siembra, en nuestra provincia se hace a principios de septiembre aunque, recientemente, se comenzó a estilar dejar algunas hectáreas para la fecha de segunda, siempre en la zona norte.

Proyectan año complicado.
A la Argentina le llevó entre 25 y 30 años desarrollar la industria del pisingallo y convertirla en líder mundial en los últimos cinco años, con exportaciones por unos U$S 120 millones, pero, dicen en el sector, en menos de un año «ya se la puso a tambalear». Es por eso que especialistas proyectan una caída del 30 al 40% en la producción y en las exportaciones de la campaña 2019/2020, mientras que los números cambian a terreno negativo. Un doble efecto puso los números en rojo. El pisingallo, que tenía 5% de retenciones con el kirchnerismo, pasó a 0% ni bien asumió el presidente Mauricio Macri. Sin embargo, en septiembre del año pasado el Gobierno reimplantó los derechos de exportación con una tasa equivalente al 10%.
De un valor de US$ 500 FOB la tonelada, 50 dólares van para el Estado.
Las retenciones que dispuso Nación el año pasado pesan más sobre un producto con agregado de valor como el pisingallo. Mientras este maíz tributa por retenciones 50 dólares por tonelada, el común lo hace con 15 dólares por tonelada, bajo contratos entre productores y exportadores. Para la nueva campaña, el actual contexto podría dificultar las condiciones de contratación. De todas maneras nuestro país sigue siendo el mayor exportador, pero se podría perder el privilegio si esto se sostiene.
La actividad de las plantas procesadoras es federal. Se hace desde Salta hasta Bahía Blanca pasando por La Pampa. Hay 20 plantas con unos 35 a 40 empleados cada una, y existen otras 40 plantas con unos 20 empleados en promedio en el país.
Según «Maizar», el mejoramiento climático que hizo que La Pampa obtuviera 2,3 millones de toneladas de maíz (se cosecha a fines de febrero y mediados de marzo) y georeferencialmente hablando, los ejidos municipales que se destacan son General Pico, Vértiz, Bernardo Larroudé, Ceballos, Quemú e Intendente Alvear. Se trata de un producto con una demanda inelástica cuyo precio puede caer abruptamente de una campaña a otra si la oferta supera las necesidades del mercado. A diferencia del maíz común, el pisingallo no tiene precio de referencia futura. Incluso, al momento de tomar la decisión de siembra, el productor no sabe cuál será la cotización al final del ciclo, ya que depende de la oferta total en el mercado mundial.

Exportación cayó 11,1%
Pese a que recibieron con beneplácito que se haya incluido al maíz pisingallo en la rebaja de las retenciones de 4 a 3 pesos por dólar exportado anunciada por el Gobierno la primera semana del corriente mes, en esta actividad alertan que por la estructura impositiva son menos competitivos, dato que se refleja, por ejemplo, en una caída del 11,1% en las exportaciones en los primeros cinco meses del año versus igual período de 2018.
La Argentina es líder en la exportación de este producto. Sin embargo, entre enero y mayo pasados las ventas al exterior de maíz pisingallo se ubicaron en 75.678 toneladas, una merma del 11,1% versus las 85.210 toneladas de enero-mayo del último año.
«Perdimos competitividad y, claramente, junto a la suba de derechos de exportación se bajó el área sembrada para este año (entre un 10 y un 15% en la última campaña con respecto a 2017)», dijo a días atrás Sergio Casa, vicepresidente de la Cámara de Procesadores y Exportadores de Maíz Pisingallo (Campi), al diario La Nación.
Casas advirtió además que con la baja del volumen exportado hubo reducciones en el personal de las empresas del sector, aunque no especificó la cifra.