Forraje producido con aguas del Atuel

MENDOZA: ENGORDE DE BOVINOS EN SAN RAFAEL Y GENERAL ALVEAR.

A valores de 2018, la pérdida por el “río robado” trepa a los 37 mil millones de pesos de cuantificación monetaria del daño causado (a La Pampa) por la carencia de un caudal fluvioecológico del río Atuel. Pero en el sur de Mendoza, hay producción de forraje para el engorde del ganado.
Juan José Reyes *
Según el INTA, el consumo de carne bovina en Mendoza es de 400.000 novillos gordos por año, abastecidos desde la Pampa Húmeda y buena parte del cuadrángulo noreste de nuestra provincia, región con ventajas comparativas para engordar sus vacunos.
La ganadería mendocina siempre fue de cría, con una producción de150.000 terneros al año de destete. Después de una cría de ocho meses, se los transportaba a nuestras tierras para recría y engorde y volvían para la faena. Ahora, tanto en la localidad de San Rafael como en General Alvear, se está produciendo cada vez más ganado vacuno con engorde de pasturas bajo riego de nuestro Río Atuel con rotaciones de verdeos.
Hace no más de seis años la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) dio a conocer un estudio donde se señala que las pérdidas económicas ocasionadas durante 25 años a la provincia de La Pampa por el corte del río Atuel, en una decisión unilateral de Mendoza, alcanzaba entre 1.239 millones de pesos y 14.284 millones, considerando valores del año 2012, cuando fue realizado el relevamiento. Es decir que a valores de 2018 hablamos de una pérdida por el “río robado” que trepa a los 37 mil millones de pesos de cuantificación monetaria del daño causado por la carencia de un caudal fluvioecológico del río Atuel. Lo peor es que en la actualidad nuestros linderos mendocinos con aguas del Atuel y del Diamante están haciendo recría con 8 a 12 animales por hectárea, con agua también pampeana.

Demostraciones.
Ensayos recientes demuestran que en una superficie de 5,5 hectáreas y trabajando con 35 animales, se logró una producción de carne de 1.400 kg/ha/año. La alta producción de carne obtenida y los beneficios que trae consigo para la madre, por la buena pradera natural por el riego, queda en el campo ya que al retirarle el ternero 3 o 4 meses antes, entra en mejores condiciones al invierno, mejorando las posibilidades de éxito en la siguiente preñez.
Un reciente informe oficial dio cuenta que el consumo de carne en Mendoza es de 400 mil novillos gordos por año, abastecidos en un 95% desde Buenos Aires, Córdoba y La Pampa. Aquí se veían favorecidas por sus ventajas competitivas los departamentos Quemu, Maracó, Conhelo y Chapaleufu. Si bien por su geomorfología Mendoza nunca logrará autoabastecerse de carne, cada día la sustituyen más haciendo recría y el engorde en áreas bajo riego. Ahora aprovechan las nuevas condiciones agroecológicas del riego para la producción forrajera gracias al Atuel.

En el sur.
La principal actividad agrícola en el sur mendocino (San Rafael y General Alvear), son la fruticultura y la vitivinicultura, pero ahora apuntan a que en el próximo lustro autoabastecerse de praderas naturales para el engorde bovino, evitando forrajes introducidos por el clima seco y la falta de agua. Tal situación, deficitaria en el invierno, reducía los rendimientos, pero desde hace poco el ciclo mejora. La actividad ganadera y la producción de forraje -que es la base de todo el sistema de producción de carne bajo riego- se ha generalizado allí. Un potrero de alfalfa o una consociada forrajera tiene pérdidas cuando el clima es seco. pero al disponerse de agua de riego, en 25 a 30 días alcanza una producción normal. Mendoza tiene tradición en la producción de alfalfa para la obtención de heno o como mejoradora de suelos (conocida propiedad de las leguminosas), pero este sistema se amplió con el riego. Hoy los productores realizan potreros de alfalfas, que se explota 5 años y luego se levanta para realizar otro cultivo agrícola (monte frutal u hortícola). Aún así, hay muchos oesteños pampeanos que se resisten a la extinción del aquel recurso vital para el desarrollo de sus pueblos, ya que su cultura y costumbres para la sobrevivencia estaban asociadas al cultivo de forrajes y cría de animales.

Riego unilateral.
En San Rafael y Alvear, los esquemas de producción de carne se basan en una oferta forrajera que logra por el área bajo riego producciones de materia seca y rendimientos de 18.000 kilos de materia seca/hectárea/año en alfalfa pura. Existen además pasturas consociadas a base de alfalfa con 3 gramíneas, cuyos rendimientos llegan a 22.000 kg. de materia seca. Ésa oferta forrajera es la base sobre la que se sustenta el sistema de conversión de pasto a carne. Es lógico que se logren niveles productivos altos cuando hay adecuada disponibilidad de agua de riego para suministrar a las pasturas, ya que deben satisfacer los requerimientos hídricos de las especies más exigentes como la alfalfa, de10 mil metros cúbicos por ha/año. Este nuevo desarrollo productivo es gracias al agua de riego, que proviene de los ríos Atuel y Diamante, producto del deshielo en la cordillera de Los Andes que se acumula en diques de estos ríos y que es suministrada y distribuida por una red de canales.

Planificación.
Desde hace unos pocos años el departamento General de Irrigación mendocino reparte entre productores, mediante turnado de riego de acuerdo con la superficie irrigada de cada propiedad. Al año se erogan distintos volúmenes en función de la evapotranspiración de los cultivos, por eso es que la mayor cantidad de agua de riego se suministra durante el verano para que haya pasturas para el engorde. El sistema de riego utilizado es por inundación, de baja eficiencia de aplicación por los suelos arenosos con poca pendiente, pero mejor que antes de utilizar nuestro río. Es más, ya consideran la posibilidad de incorporar riego presurizado y mejorar la eficiencia de aplicación del agua.
En la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída, en San Rafael, se hacen trabajos junto a productores de la zona, con el fin de lograr engorde de distintas categorías como novillos, terneros, vaquillonas y vacas de refugio. Estas últimas son los vientres que se descartan del rodeo de cría por edad o problemas reproductivos, los cuales se pueden engordar en praderas bajo riego. Esa categoría se engorda en un tiempo corto (130 días) con la ventaja que mejora el precio de venta al cambiar de categoría. Se compra una vaca “flaca” (descarte) y se vende una vaca “gorda” con la revalorización del animal. En fin los mendocinos ahora compiten con la Pampa en el engorde bovino con agua que no les pertenece solo a ellos.
* Economista