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Hubo un «boom» de hectáreas cosechadas

RECORD: LA CAMPAÑA 2018/19 LE DEJO A LA PAMPA 5,3 MILLONES DE TONELADAS

Lideró el maíz con 1.978.798 millones de toneladas seguido por la soja (de primera y segunda) con 1.583.250; el trigo 871.280; girasol 354.230; cebada 212.640 y avena 71.910 toneladas entre las más importantes. Para esta campaña, las estimaciones estarán a la baja.
Juan José Reyes
Como se aprecia en el cuadro anexo, en base a datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación para la finalizada campaña 2018/19 de granos y oleaginosas en La Pampa fueron cosechados en 1.467.566 hectáreas (se sembraron 2.014.170 en un área de aptitud agrícola de 2,93 mill/hect). Allí se obtuvo entre los nueve cultivos principales el récord histórico de producción con 5.301.139 toneladas.
Si bien allá en marzo pasado cuando se inició todo nada hacía prever que se podrían superar los 5 millones de toneladas por las consecuencias climáticas adversas (stress hídrico en el otoño e invierno) pero se obtuvo un cosechón histórico que nadie esperaba. La caída de los precios internacionales y la fuerte presión fiscal no afectaron la competitividad del productor local.
Lo concreto es que los números finales oficiales de la recolección de granos gruesos y finos (brindada los últimos días del mes pasado) en la 18/19 puede decirse que no solo se obtuvieron grandes rendimientos sino la inversión en tecnología (tractores, fumigadoras cosechadoras, fertilizadoras y sembradoras de siembra directa) junto a una mayor demanda de agroquímicos y semillas, fue el único sector económico local que se sigue superando campaña tras campaña.

Buena siembra.
La recolección final de granos gruesos y finos para la recientemente finalizada campaña trepó a los 5,3 millones de toneladas, en una superficie sembrada de 2,04 millones de hectáreas (aunque solo 1,46 millones fueron de producción intensiva). Según recientes estudios hubo en el cuadrángulo noreste un 19% de alta aptitud, un 30% de mediana y 20% de aptitud media baja).
Con respecto a las hectáreas perdidas (no cosechadas) llegaron a las 546.704 hectáreas, un 27% del total sembrado al comenzar la trilla el año anterior. Aquella siembra le reportó más de 800 millones de dólares al campo local la de ingresos en divisas brutas, aunque si deducimos las retenciones y las distintas gabelas en sus distintos ámbitos de aplicación, la suma se reduce hasta los 600 millones de dólares, es decir un 57% de aquel total a valores internacionales.
El restante 43, por ciento se los llevó el fisco, en sus distintos ámbitos de aplicación, para financiar buena parte de la economía del país, con dólares genuinos. Los principales cultivos de verano (girasol, maíz, sorgo, soja) mejoraron mucho al amparo del aumento en los regímenes pluviométricos en los intermedios de ambas siembras, cuestión que en la actual no se dió y hoy estamos bajo emergencia económica provincial y nacional en más del 40% del área ganadera con casi 1,6 millones de cabezas alcanzadas (de 3 a 5 hectáreas por vaca).
Sin dudas que la vedette sigue siendo el maíz con casi 2 millones de toneladas el maíz, apenas por debajo de la campaña 2017/18 que se superó aquella barrera. Luego se destacaron la soja de primera y segunda con 1.397.501 y 185.750 toneladas; el trigo con 871.280 toneladas; el girasol con 354.230 toneladas y la cebada cervecera con 212.640 ton. Hubo además otras cosechas alternativas como la avena con 71.910 hectáreas; sorgo 51.690; y centeno con 28.140 toneladas. Dentro del rubro otros aparecen maní, colza, mijo y otras menores.

Valor bruto.
En referencia a los cereales de invierno y verano, el Valor Bruto de Producción (VBP) en la región es la suma total de los valores de los granos producidos, sin importar si se trata de insumos para otras producciones (semillas, fardos y rollos), es decir, bienes intermedios que se utilizan en el proceso productivo. Por lo tanto, incluye el valor de todos los cereales sin considerar si son de consumo intermedio o de consumo final. El VBP es también llamado como Producto Interno Bruto, en este caso únicamente de la agricultura.
Para tener una noción de la incidencia de la producción de granos dentro del VBP de La Pampa, es necesario recordar que los cereales participan en un 71,2% y las oleaginosas en un 26,9% en la provincia. Gracias al ingreso de granos transgénicos en maíz y soja los márgenes de corrimiento de la frontera agropecuaria, básicamente la maicera y sojera, pareciera no tener límites a pesar del resurgimiento de la ganadería en la provincia.
Es más, el representa 37,3% de la producción; la soja de primera y segunda el 29,99%; el trigo el 16,4%, el girasol con 6,07% y la cebada cervecera y forrajera con el 4 por ciento. Antes en La Pampa el ciclo agrícola iba de Este a Oeste y de Norte a Sur y ahora se da Oeste a Este y en menor proporción de Sur a Norte.
Todo un cambio de paradigma, que de haber buena humedad en suelo tendremos mejores gramíneas y rendimientos. La cifra estimada de inversión de productores locales fue del orden de 10.500 millones de pesos (175 millones de dólares) en labranzas, insumos y tecnología, contratistas y combustibles. Los productores agropecuarios de la región invierten en base a recursos propios por gran campaña pasada y que además el Banco de La Pampa, según lo muestra su último balance fue un motor estratégico en el financiamiento de la economía regional.
Los productores invirtieron una cifra millonaria en laboreo de tierras (35%), agroquímicos (23%), fertilizantes (20%) y semillas (22%). Si se discrimina el cálculo por cada uno de los cultivos, lo cual incluye también la inversión que realiza el sector por tonelada producida en laboreos, semilla, agroquímicos, fertilizantes y lo que transfiere a otros sectores de la economía regional durante la comercialización, es decir, por fletes, acopio, gastos de almacenamiento, comisiones y cosecha podemos hablar de una cifra mayor aún.