Inicio La Arena del Campo La genética bovina pampeana movilizó $1.500 millones en 2020

La genética bovina pampeana movilizó $1.500 millones en 2020

MEJORA EN LOS RODEOS: YA HAY 800 MIL BOVINOS INSEMINADOS

La Pampa está ubicada entre los cuatro distritos líderes del país en procesos de inseminación artificial e implante de embriones, contribuyendo con un agregado de valor de fuerte impacto en el rodeo vacuno.
JUAN JOSE REYES
Según el Foro de Genética Bovina, en La Pampa hay 750 mil vacas de carne y casi 50 mil de leche que pasan por el proceso de la inseminación artificial y del implante de embriones. Hay 53 establecimientos rurales (cabañas) que pueden darse el lujo de gastar (invertir) millones de pesos en un Gran Campeón en las distintos predios feriales de la provincia o del país, pero cada vez son más y mejores en nuestra provincia, que atrae a muchos inversores extranjeros. Los que lo hacen, forman parte del brillante negocio que moviliza $1.500 millones al año y ubica a La Pampa entre los cuatro distritos líderes del país, contribuyendo con un agregado de valor de fuerte impacto en el rodeo vacuno pampeano.
La mejora genética constituye uno de los pilares de la producción animal y consiste en identificar aquellos animales (líneas de sangre) con alto mérito genético para las características de interés. De esta forma, cuando sean utilizados como padres en la siguiente generación, se podrá maximizar la superioridad productiva en la progenie. En los rodeos domésticos ello constituye uno de los pilares básicos de la producción animal actual y es considerada como una de las mejores del país. Los precios pagados por los reproductores tienen valores exorbitantes, pero con una calidad de terminación impactante. Tal es así que muchos de los animales concebidos aquí ya habitan en varias provincias e inclusive en el extranjero (Uruguay, Paraguay y Chile). En el caso de los machos, cada año su semen se distribuye entre miles de vacas, mediante la inseminación artificial. Para las hembras, la ciencia sigue con notables avances con el llamado implante de embriones. Se obtiene el óvulo del ejemplar, se lo fecunda y se los implanta en vacas denominadas «hospederas».
Así, en ambos casos, los hijos toman rasgos genéticos de padres que nunca verán y que se van diseminando por todo el país.

Implante de embriones.
Debido al uso generalizado de las pajuelas de semen bovino y al costo de implementación de la tecnología con nivel restringido de producción, La Pampa tiene una excelente carne, reconocida y requerida desde los lugares más distantes del mundo, y no sólo por sus praderas o su tierra. Sin dudas que el laborioso trabajo del productor ganadero en la mejora de la genética del rodeo bovino, en muchos casos, empieza en las exposiciones rurales y finaliza en su propio campo. Hay 750 mil vacas de carne y 50 mil de leche que pasan por el proceso de la inseminación artificial y el implante de embriones. Sólo a través de estas técnicas es factible explicarse porqué se pagan fortunas por determinadas especies. En el país se insemina el 8% de las vacas de carne y cerca de 30% de las lecheras, que llegan a los 5,5 millones en todo el país, lo que quiere decir que el 14,5% se origina en La Pampa. En total, en la provincia se movilizan cerca de 1,3 millón de dosis de semen al año. Un toro puede tener una vida útil de 15 años y en cada apareamiento aporta entre 70 a 80 dosis de semen. Por mes, 1.200 pajuelas. Por año, muchas más. Existen ejemplares que han provisto más de 1 millón de dosis en toda su vida. Son los que devuelven con creces la inversión inicial, pues su amortización, por más que el gasto inicial sea alto, se devuelve en menos de un pestañeo. Es cierto que para que el productor llegue a ese punto debe tener una explotación rentable, y con parte de la ganancia invertir en genética. Los principales cabañeros están en las localidades de Ceballos, Trenel, Macachín, Realicó, Eduardo Castex, Ingeniero Luiggi, La Maruja, Mauricio Mayer, Uriburu y Rancul, entre tantos otros ejidos departamentales de las zonas de cría, recría y engorde. En la provincia ha sido trascendental en el último lustro la participación del Centro de Reproducción y Transferencia de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa en General Pico junto al INTA y el Senasa.

El plus de la genética,
El negocio ganadero requiere cada día más eficiencia. Todas las variables de impacto productivo y económico se ven exigidas al máximo en pos de este objetivo. Es allí donde surge la potencia de la genética, logrando subir el techo de la productividad y generando un valor agregado al negocio. Para ello es fundamental que el productor acceda a una genética evaluada, que le ofrezca previsibilidad en los resultados, asegurándole llegar al destino elegido. En ellos las cabañas más renombradas son la de La Paz de Werthein en Establecimiento Los Robles en La Gloria; El Yerua y El Amanecer en Conhelo; Chañar Chico de Anguil; Namuncurá en Uriburu; Mayacó en Eduardo Castex; Cabaña 16 de mayo en Speluzzi; Don Jacobo en Mauricio Mayer; El Trece en Macachín; Curacó en General Acha; Peumayen en General San Martín; Los Abuelos y María Magdalena en La Maruja; Doña María entre Uriburu y Colonia Barón; La Cirila en Ceballos y El Rebenque en Toay; entre tantos otros que geográficamente abarcan una vasta zona de la provincia. Un aspecto clave en esta construcción fue el desarrollo de evaluaciones genéticas gracias al trabajo serio y constante de las asociaciones de criadores de las distintas razas.

Velocidad y precisión.
La Diferencia Esperada de la Progenie es un indicador numérico que estima el promedio productivo que se espera en los hijos de un reproductor respecto a una base de comparación (promedio de un conjunto de animales llamado población base) para una característica de importancia productiva. En La Pampa, los DEP’s se han convertido en una autopista de los cabañeros, ya que aportaron velocidad y precisión al mejoramiento genético de los rodeos. Y de ahora en más, las nuevas tecnologías disponibles -como la genómica- representan un complemento ideal, en esta materia y La Pampa no está ajena a ello.