Los drones llegaron al campo y son un apoyo para los productores

Un equipo transdisciplinario de profesionales del INTA Anguil trabaja en la utilización de drones para detectar características en cultivos y terrenos. El objetivo es brindar información a productores y tomadores de decisiones.
Luisina del Greco *
La EEA Anguil del INTA, se suma a la utilización de este tipo de tecnologías, pero aplicadas específicamente al sector para contribuir, por ejemplo, con la caracterización de cultivos de un determinado territorio. Las primeras experiencias se están realizando en el centro-norte y sur de la provincia de La Pampa. "El objetivo es obtener información, por ejemplo, sobre las características de crecimiento de diferentes cultivos como maíz, girasol y sorgo, que contribuya a la toma de decisiones en los territorios", explica el ingeniero agrónomo Mauricio Farrell, integrante del equipo.
"Esto fue posible gracias a la sinergia de un grupo transdisciplinario de Experimental Agropecuaria Anguil y también, producto del trabajo conjunto entre empresas privadas y el INTA para acercar soluciones a las problemáticas en los territorios", agrega el investigador.
"Tratamos de trabajar esta sinergia para que todos ganemos: la empresa obteniendo ganancias del producto que ha adquirido, pero sobre todo, para que los distintos actores del territorio puedan tener una mirada más completa de los cultivos y ambientes con los que cuenta y analizarlos desde el punto de vista de posibles enfermedades, deficiencias de nitrógeno y agua, calidad de ambientes y productividad".

Pruebas a campo.
Buscando respetar las particularidades de los territorios pampeanos, el dron, se está probando en campos de productores donde el trabajo se articula con una de las herramientas de gestión con las que cuenta el INTA para su intervención en los mismos. En este caso, son los Proyectos Regionales con Enfoque Territorial (PRET), que el INTA lleva adelante en el Este de la provincia y en la cuenca del Río Colorado. Así, la misma tecnología, puede ser aplicada en dos territorios distintos: en cultivos de secano y extensivos en el centro y norte de La Pampa, y en cultivos bajo riego e intensivo, en la zona de 25 de Mayo.
"Esto, porque nos interesa tanto en secano como en riego, obtener la máxima productividad de un cultivo y para eso necesitamos verlo en imagen satelital o en otras, provistas por un dron, como en este caso, y poder ver qué nos están diciendo los cultivos", expone Farrell.

La tecnología.
Desde una perspectiva técnica, el dron que el equipo dispone para trabajar es capaz de generar imágenes que permiten ver parámetros vegetales de diferentes cultivos. "Acá hay dos espacios territoriales con necesidades diferentes, pero hemos encontrado una herramienta común, el dron, para dar solución a una parte del problema: generar información que permita ajustar al máximo el manejo para un territorio determinado", manifiesta el ingeniero en Sistemas, Ricardo Garro, otro de los integrantes del equipo.
El dron, explica Garro, es un objeto volador no tripulado. Puede ser un cuadricóptero, que es como un helicóptero pero con cuatro hélices, un hexacóptero o un avión. "Ahora estamos trabajando con un hexacóptero, pero la herramienta que se le monta al dispositivo depende de lo que se esté buscando", aclara.
En este caso, el dron lleva una cámara, que además de ser una convencional, puede detectar en infrarrojo. "Con esas formas de ver diferentes que tiene la cámara, se pueden hacer lecturas de lo que está ocurriendo en distintos cultivos y, en base a esto, poder hacer la separación de ambientes e inferir aspectos como, por ejemplo, el estado de ese cultivo en un momento de terminado, a través de una imagen".

Planes de acción.
Entonces, se le determina al dron un plan de acción para que se vaya desplazando por el terreno."Primero, se lleva al lugar que se quiere muestrear o hacer el análisis y se hace un recorrido. El dron, automáticamente, sigue ese recorrido y va relevando la información, en este caso, imágenes convencionales y en infrarrojo". De la combinación de estos dos tipos de imágenes, se obtiene un mosaico, similar a una imagen satelital pero con mayor resolución, lo que posibilita hacer un análisis más detallado, "ya que el satélite al estar mucho más alto y lejos, la resolución que tienen esas imágenes, no son tan nítidas como las que se pueden obtener a través de un dron", sostiene Ricardo.
Por su parte, Farrell explica que, esta tecnología "es capaz de proveer imágenes con un grado de resolución espacial que ronda entre los 5 a 20 centrímetros, dependiendo de la altura de vuelo. Estas imágenes poseen tres canales, dos correspondientes al visible y una al infrarrojo cercano. La respuesta en estos canales, permite generar índices como el Índice de vegetación de diferencia normalizada o NDVI, que facilitan analizar relaciones con determinados parámetros vegetales medidos a campo".

Muchas soluciones.
El equipo, entiende que no hay una sola solución para una única problemática, sino que depende de la información que se quiera obtener y de las características del territorio. La mayor fortaleza de este tipo de tecnologías es la posibilidad de adaptarlas a los requerimientos del territorio y de los distintos actores que hagan uso de ella. "Hay que diferenciar. En lugares poco extensivos es posible usar un cuadricóptero o hexacóptero. En cambio, si el terreno es mucho más amplio, se necesita usar un avión", dice Garro.
Hoy, hablar de este tipo de tecnologías al igual que de otras, como un pivot de riego inteligente o un robot con inteligencia artificial para horticultura de precisión en las que también trabaja el equipo, parecerían requerir de grandes inversiones de dinero, pero no es necesariamente así. En todo caso, se trata de conocer y utilizar las que ya se encuentran disponibles en el mercado para ponerlas a disposición del sistema agroalimentario con finalidades, en algunos casos, absolutamente diferente para las que fueron creadas originalmente. "Así es como desde el INTA Anguil se trabaja en algunas prácticas innovadoras a partir de tecnologías ya existentes", sentencia Garro.

* Lic. en Comunicación Social, INTA Anguil.