Malezas: un problema cada vez mayor

La aparición de malezas tolerantes y resistentes a herbicidas son el resultado de la intensificación y simplificación de los sistemas de producción agropecuaria. Esto, conspira en contra la sustentabilidad ambiental, productiva y social.

La intensificación promovió el aumento de uso de insumos de síntesis tales como herbicidas, insecticidas, etc. La simplificación tendió a una agricultura más uniforme y homogénea, hacia la monocultura. Las malezas, hoy en día, son uno de los principales limitantes de la producción.
¿Cuáles fueron los cambios en los sistemas de producción que mayor repercusión tuvieron sobre la problemática de las malezas en el país? A partir de 1997, la implementación masiva de la siembra directa (SD) y paralelamente la adopción de cultivos genéticamente modificados resistentes a glifosato, en particular soja, iniciaron un cambio profundo en los sistemas de producción del país.
Durante la última década, el deterioro de la rentabilidad de los cultivos de maíz, trigo y girasol (FADA 2015) propiciaron la expansión del cultivo de soja alcanzando 20 millones de hectáreas (ha.) sembradas (MAGPyA 2015) (Figura 1).
Por otro lado, las restricciones a la exportación de carne y los cambios en los sistemas de producción bovina redujeron significativamente la superficie de verdeos de invierno y pasturas perennes.

Uno de los principios básicos respecto al manejo de las malezas es la rotación de cultivos. Ciertas malezas tienden a asociarse con determinados cultivos; si el mismo cultivo se desarrolla continuamente durante varios años, estas malezas pueden alcanzar altas poblaciones. En cambio, un cultivo diferente interrumpe este ciclo y cambia la presión de selección por determinadas especies. La rotación de cultivos brinda la posibilidad de realizar diferentes manejos año tras año en relación con las distintas especies de cultivo y de malezas; sumado a que posibilita diferente uso de modos de acción de herbicidas.

Cultivos resistentes.
Las ventajas ofrecidas por los cultivos resistentes/tolerantes a herbicidas, se vieron deprimidos frente al aumento en la dependencia de los métodos de control químico, tentando al agricultor a utilizar dosis más altas y aplicaciones repetidas de herbicidas, causando daños irreversibles en el ecosistema agrícola; aumentando la presión de selección en la población de malezas, favoreciendo el crecimiento de poblaciones de malezas problemáticas y acelerando la evolución de biotipos resistentes.
En la provincia de La Pampa, a diferencia de lo sucedido en gran parte de la Llanura Pampeana, se mantuvo en cierto grado las rotaciones de cultivos; aun así, prevalecen los cultivos estivales por sobre los invernales.
Esta situación de rotación de cultivos y por ende rotación de herbicidas (modos de acción) retrasó la aparición de malezas resistentes en la provincia. Las alertas rojas emitidas por la REM (AAPRESID 2015) declaran, a nivel nacional, diecinueve biotipos de catorce especies diferentes que demuestran resistencia a tres mecanismos de acción; y cuatro casos de resistencia múltiple.

Casos en la provincia.
En La Pampa, lamentablemente, empiezan a crecer los casos de resistencia a herbicidas del complejo de Yuyos colorados (Amaranthus palmeri y Amaranthus quitensis) en campos del Norte y Noreste de la provincia, principalmente. Los yuyos colorados pueden tener resistencia a glifosato y a herbicidas inhibidores de la enzima ALS, por ejemplo imidazolinonas. Se empiezan a hallar casos de Sorgo de Alepo (Sorghumhalepense) resistente a glifosato en los límites con la provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, Cloris (Chlorisvirgata) es una gramínea que se viene estableciendo como un problema importante en las zonas ya mencionadas, demostrando alta tolerancia a glifosato.
La Rama Negra (Conyzabonariensis) ha sido la especie invernal que mayores expansión y dispersión ha tenido en los últimos años en toda el área agrícola de la región semiárida y sub-húmeda. El problema de Rama Negra responde a tres factores: es una especie de dispersión por el viento y de semilla pequeña que se ve favorecidas por la no remoción del pan de tierra; a su tolerancia a glifosato; y la reducción del área sembrada con cultivos invernales. La ausencia de competencia por parte de los cultivos de cereales de invierno y en muchos casos las intervenciones con tratamientos químicos tardíos, ofrecieron las condiciones ideales para su expansión.

¿Qué hacer?
Para mejorar el manejo de las malezas y reducir la aparición de especies resistentes, ante todo, es necesario volver a la rotación de cultivos. La mejora en los precios de los cultivos seguramente promoverá a los productores a optar por la siembra de diferentes cultivos, tanto invernales como estivales. La rotación promueve un manejo diverso de las malezas, lo cual se contrapone con el manejo industrializado y homogéneo que define una escasa rotación de cultivos. La rotación brinda la posibilidad de tener ocupado el lote con cultivos en las diferentes estaciones del año.
Por otra parte, así como la maleza compite con el cultivo, el cultivo también ofrece competencia a las malezas deprimiendo su posibilidad de establecimiento y desarrollo. La inclusión de cultivos invernales ya sea para cosecha o como cultivos de cobertura suprime el establecimiento de especies invernales y por otro lado, el rastrojo reduce la aparición de especies estivales. Mantener un lote limpio durante los meses que abarcan desde la cosecha de los cultivos de verano hasta la siembra de la próxima campaña estival. es muy poco sustentable. No sólo por el establecimiento de malezas sino por las reiteradas aplicaciones de herbicidas necesarias o bien por el uso de herbicidas cada vez de mayor residualidad y persistencia en el medio. Y el intensivo uso de herbicidas no sólo genera resistencia en las malezas sino también problemas ambientales relacionados con contaminación de agua, suelo y aire.

Más acciones.
La identificación temprana de aparición o estableciente de especies que resultan "duras" al control químico es indispensable. Su remoción, manual si es necesaria puede restringir su posterior diseminación en el lote. El tratamiento de manchones con los productos químicos indicados o bien el control mecánico de la maleza, si así lo requiere, son herramientas de manejo que deben ser consideradas de forma preventiva. Reconocer las especies y conocer la susceptibilidad de cada una de ellas a los herbicidas resulta indispensable. Cuando es necesario intervenir con herbicidas es clave hacerlo en forma temprana de la maleza y con los productos adecuados. Por otro lado, es necesarios rotar el uso de herbicidas EEA Anguil, INTA

 
Ing. Agr. Jorgelina C. Montoya 
EEA INTA Anguil.