Inicio La Arena del Campo Maní: la producción en La Pampa creció 61%

Maní: la producción en La Pampa creció 61%

Durante el 2019, en la provincia se sembraron casi 13 mil hectáreas en 2019, las cuales tuvieron un rinde de 2.752 kilogramos por hectárea aunque hubieron máximos de 3.600, según la información que brindó la Bolsa de Cereales de Córdoba.
Juan José Reyes

Los cultivares de maní en La Pampa se han consolidado como una oleaginosa más y con perspectivas de seguir creciendo. Trepan al 3,7% total del país que llegó a las 1.337.229 toneladas. En el cuadrángulo noreste (3 departamentos) se cosecharon en la campaña pasada en 12.900 hectáreas con una producción según la Bolsa de Cereales de Córdoba de 50 mil toneladas. Los rendimientos promedio maní en vaina llegaron a 2.752 kg/ha con máximos de 3.600.

Según un informe oficial de la bolsa cordobesa -provincia con la mayor producción de la oleaginosa del país (92%)- en La Pampa el rendimiento promedio ponderado (caja, seco y limpio) fue de 37qq/ha, casi 25% más que la campaña pasada, haciendo que la producción en caja sea de 28.700 toneladas y, en grano, de 21.300 toneladas. Ambas representan aumentos del 40% y 61% más respecto de la campaña anterior.

Maní pampeano

En la cosecha actual (la mayor en los últimos 7 años según se aprecia en el cuadro anexo) los rendimientos volvieron a crecer fuerte en localidades linderas con Córdoba y en menor proporción las contiguas con San Luis y Mendoza trepando al 3,7% del total nacional, que llegó a las 1,33 millones de toneladas en un área sembrada de 283.300 hectáreas en el país (Córdoba se queda con el 92% de la producción) y unas 47.000 perdidas por eventos climáticos.

Según reportes de operaciones de arriendo en zonas del noreste pampeano dan cuenta de que la aventura manicera en La Pampa volvió por sus fueros después de siete campañas de caída por problemas en los suelos, donde se llegó a superar las 120 mil toneladas (2009/10).

Propiedades

El Maní (Arachis hypogaea L.) es una especie leguminosa originaria de Sudamérica muy difundida en todo el mundo. Es una planta herbácea, de porte erecto y rastrero, que fructifica en forma anual. Muchas veces también se considera al maní dentro de los cultivos oleaginosos por su alto contenido de aceite.

Desde el punto de vista botánico, el maní pertenece a la familia de las fabáceas (leguminosas). Se caracteriza por sus frutos en forma de chaucha (vainas) con varias semillas. Su vaina se desarrolla en forma subterránea y además al maní se lo compara con alimentos como las avellanas, las almendras, las pecanas, las castañas, etc.

Por su agradable sabor y propiedades nutricionales, se ha difundido mundialmente su consumo y el de sus productos derivados. Es rico en vitamina E; en polifenoles cuyos efectos antioxidantes previenen y retrasan daños celulares, y en ácidos grasos Omega 9 que mejoran el perfil lipídico en sangre y la circulación de la misma, además su contenido de calcio le otorga una textura particularmente crocante.

En realidad es una nuez, y es consumido como avellanas, pistachos y almendras. De aquel se produce y se comercializa como materia prima de la industria aceitera, maní industrial (producción de aceite y pellets), y para consumo humano directo, esto es, maní confitería.

Los parámetros de calidad y tipificación que rigen para cada uno de ellos resultan muy diferentes. En el maní industrial se cuenta, el contenido de aceite y la calidad del mismo. El primer factor se mide por la cantidad de aceite y compuestos extractables presente en 100 gramos de muestra. En este renglón los más productivos de los suelos pampeanos se dan en los departamentos Chapaleufu; Maracó; Catriló; Realicó y Conhelo.

Lo más codiciado

Entre los aceites comestibles, resulta ser el que mejor se cotiza luego del aceite de oliva. La harina de maní tiene alta demanda internacional por su elevado contenido de proteína, elemento muy requerido por los fabricantes de alimentos balanceados. El total de la producción de maní es industrializada en el país, exportándose en forma de grano tal cual, solamente para consumo humano directo, modalidad que en la actualidad llega a alrededor del 50% del volumen total producido.

Si bien el maní cordobés posee un alto contenido de aceite, elemento clave para su calidad, por estas zonas también empezó a ser clave esa medición. El aumento del contenido de ácido oleico, en detrimento del linoleico, aumenta el tiempo útil del maní, sin que se desarrolle la rancidez.

La Pampa, es una de las dos provincias del país que cuenta con un reglamento (junto a ley vigente Nº 2.139 que declaró de Interés Público el Uso Sustentable del Recurso Suelo), que el productor de maní debe cumplir con el fin de no producir erosión en el suelo. El reglamento es claro: el maní se debe cultivar en franjas alternadas con maíz o sorgo como cultivos protectores. El ancho de las franjas tanto de maní como de maíz o sorgo no debe exceder los 40 metros quedando a criterio del profesional agronómico la reducción del ancho de la franja del cultivo cuando los riesgos de erosión sean más elevados de acuerdo a las características edáficas.

También el cultivo de protección no debe ser menores a los 10 metros. Reponer los nutrientes extraídos por el cultivo de maní mediante dosis adecuadas de fertilizantes, en particular para el fósforo es esencial para tierras como las de La Pampa todavía no adecuadas a esta oleaginosa, pero que han vuelto a revitalizarse habida cuenta de su mejora internacional en su precio que trepa en febrero de 2020 a los 1.450 dólares la tonelada. En el comercio mundial de maní, no existe un mercado de referencia en relación a los precios de compra y venta. Sin embargo en muchas ocasiones se utilizan como cotizaciones orientativas, los precios CIF que ofrece el puerto de Rotterdam en Holanda.

En relación a la producción por países se observa que tanto China, India, Nigeria, EEUU y Argentina se constituyen en los 5 principales productores, con el 40 por ciento, 14 por ciento, 7 por ciento, 6 por ciento y 3 por ciento de la producción mundial respectivamente.