Nación ajusta a los más chicos

POLITICAS: SUSPENDEN EL MONOTRIBUTO SOCIAL AGROPECUARIO.

El Ministerio de Agroindustria de la Nación quiere ajustar a los productores chicos en $ 15,2 millones, quitándoles el Monotributo Social Agropecuario. En nuestra provincia serían 2100 crianceros los afectados.
Juan José Reyes *
Preocupa la decisión del Ministerio de Agroindustria, que conduce Luis Miguel Etchevehere, por la no continuidad del Monotributo Social Agropecuario (MSA) desde el 31 de diciembre. Ello empeora la situación de 2100 pequeños productores de la Agricultura familiar en La Pampa (aquí el ajuste llega a $ 15.120.000 y $ a 360 millones en el país). A fin de año perderán ese beneficio único, que permitía a los chacareros y crianceros de bajos recursos acceder a aportes jubilatorios y obra social. Los gremios rurales temen que la mayoría de ellos pasen a la informalidad laboral, condenándolos a trabajar en situaciones extremas -ya que en su mayoría son crianceros del oeste- y al trabajo en negro en las zafras gruesa y fina.
Desde fines del año pasado el congelamiento del MSA venía siendo advertido por parte de muchos sectores sindicales de la ruralidad. La decisión del Ministerio de Agroindustria, después de reiteradas trabas y burocracias que impedían obtener ese derecho la situación empeoró. Ahora es más comprometida para aquellos que desde 2009, unos 50 mil agricultores pobres del país, pudieron tramitar y tener por primera vez aportes y cobertura de salud para sus familias.
La decisión de la AFIP es que solo se podrá acceder al MSA hasta 31 de diciembre ya a partir de 2019, los productores de agricultura familiar sólo tendrán la opción de seguir con el Monotributo Social o darse de baja del régimen y mantener el subsidio del 50 por ciento del costo de la obra social, en el Registro de Efectores Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Fin de un derecho.
Durante la primer semana de julio, Agroindustria confirmó el fin del MSA, herramienta que hoy tiene costo cero para los agricultores familiares pobres que están incluidos en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (Renaf) y que facturan hasta 72.000 pesos por año ($ 6 mil mensuales).
Desde el 2 de julio y el 10 de agosto, los actuales beneficiarios deberán reempadronarse en el registro. Quienes deseen conservar el beneficio que hoy detentan de manera gratuita, solo lo tendrán hasta fin de año si se inscriben nuevamente. En otras palabras, desde el primero de enero de 2019 los productores familiares mantendrán su inclusión en el Registro de Efectores Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y serán beneficiarios del actual Monotributo Social, manteniéndose así el aporte del 75% del beneficio a cargo del Estado Nacional o podrán optar por darse de baja del régimen. Queda implícito allí que el 25 % del aquel beneficio ($ 268 por individuo) que hoy está cubierto, desde el próximo año deberá ser pagado por el agricultor familiar. El agricultor, también deberá cubrir la proporción del beneficiario del adherente (obra social para integrantes de la familia), por lo que la carga para el criancero del extremo oeste pasará a ser considerable. No se debe olvidar que su economía es de subsistencia y que mayormente se desarrolla sobre campos naturales de desierto y la estepa pampeana, con una ganadería baja en bovinos y porcinos pero alta en caprinos, ovinos y equinos. Su población presenta un alto grado de dispersión y un significativo aislamiento respecto a los grandes centros más poblados de la provincia.
Hoy en todo el país hay aproximadamente unos 50 mil adherentes que le cuestan al fisco apenas unos 360 millones de pesos anuales. En esas zonas, la devaluación no favorece al campo, solo lo hace en La Pampa rica con los hacendados y productores de maíz y soja.

Desde el FMI.
La Pampa tiene 2.100 productores pequeños registrados en el MSA que le implican al erario público un desembolso muy pequeño. Todos ellos vinculados al campo provincial coinciden con que la eliminación del MSA va a complicar muchísimo la situación de los productores y sus familiares en peor situación social. La única solución que les ofrecieron es que ahora los productores más vulnerables se registren en el conocido Monotributo Social, pero con esta opción los mismos podrán tener aportes jubilatorios pero no para la obra social. De esta forma les dan apenas 10 días para reempadronarse en el monotributo social que otorga Desarrollo Social. Lo concreto es que el ajuste al déficit fiscal ordenado por el FMI ya empieza a notarse. El campo no quedó fuera de ello ya que a partir del 1º de enero de 2019, todos los productores familiares mantendrán su inclusión en el Registro de Efectores Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y serán beneficiarios del actual Monotributo Social, manteniéndose así el aporte de las dos terceras partes del beneficio a cargo de Nación o podrán optar por darse de baja del régimen. La eliminación del MSA parece ir en la dirección que desde hace mucho tiempo el gobierno insiste profundizar: un despiadado ajuste neoliberal.

* Economista