Notable crecimiento de la produccción porcina

La crítica situación por la que atravesó la producción porcina en la provincia en la década pasada quedó atrás. La recuperación del rodeo y de la faena vino atada al apuntalamiento de la producción, con políticas acordes al sector y el incremento del consumo desde hace tres años.
La producción porcina local se encuentra en una fase de notable crecimiento, lo cual queda en evidencia con las estadísticas presentadas por el Servicio Nacional de Sanidad Animal. Tan marcado es el aumento de la actividad porcina, que entre 2012 y 2015, las existencias porcinas crecieron un 53 por ciento (2009 con 104.365 cabezas), contra 159.834 a medidos del año en curso.
En La Pampa, el stock representa el 3,4 por ciento del total nacional, en un rodeo compuesto por 58.637 lechones; 25.438 cachorros; 3.605 cachorras; 35.810 capones; 28.108 cerdos; 4.809 padrillos y 4.308 de una nueva categoría denominada Machos Enteros Inmunocastrados (MEI).
Por otra parte, mientras en el país hay 93.717 unidades productivas que poseen 4.745.471 de cabezas de porcinos, en La Pampa hay 30.039 unidades productivas. De éstas, sólo 951 (31 % del total) tienen actividad registrada mensual y el resto (2.088) no tienen actividad constante (69 % restante). Otro dato clave es que el año pasado se movilizaron 141.157 animales para faena, es decir que casi la totalidad del rodeo pasa por los frigoríficos, mataderos y la propia faena del productor.

Para arriba.
El crecimiento en la producción se explica por los bajos costos que representa criar cerdos en comparación con otros animales, ya que esta especie permite un constante movimiento de animales según la fase del desarrollo que se abarque y si la práctica es mixta o extensiva, se adapta cada vez mejor a cualquier zona.
Hoy la producción porcina se distribuye principalmente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, las cuales albergan el 70 por ciento de las existencias (3.321.829 de cabezas). Se estima que un 39 por ciento se encuentra bajo sistemas de producción en confinamiento, con una productividad promedio por madre/año de 20 animales terminados. El 61 por ciento restante de las madres se encuentran bajo sistemas de producción a campo o mixtos (a campo con alguna etapa intensificada) cuya productividad por madre/año se estima en alrededor de 10 a 14 animales.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación incorporó, a través de una resolución del año 2010, una nueva categoría de faena para porcinos. Se trata de los Machos Enteros Inmunocastrados (MEI) que antes estaban incluidos en la clase "Capones y hembras sin servicio" y ahora permanecen en la cadena comercial por el período de 1 año como MEI. Bajo esta denominación se clasificarán los cerdos castrados a través de vacunas generadoras de anticuerpos, las cuales les otorgarán a dichos animales, tanto en comportamiento como en carne resultante de la faena, características similares a la de los machos adultos castrados quirúrgicamente (capones).

Cadena y precios.
Todos los datos indican que en el próximo lustro esta será una de las actividades con mayor crecimiento en su rodeo, faena y producción de la cadena de valor de los chacinados. Según estudios realizados por el Ministerio de la Producción de La Pampa, la población pampeana en promedio consume unos 6,5 kilogramos de carne fresca por año y el tipo de producto más adquirido es el lechón entero. Las debilidades actuales del sector se observan en la cadena por falta de integración horizontal, producción a baja escala y la falta de adopción de tecnologías de proceso y producto. El Gobierno ha propuesto, entre otras alternativas, la integración horizontal (cooperativas) entre productores, para llevar a cabo las etapas más críticas (gestación, parto y cría), y luego de forma individual realizar la recría y terminación. Hay 10 plantas de faena registradas con una capacidad de producción de unas 12 a 15 mil cabezas anuales con 18 plantas de chacinados.
La Pampa fue una gran productora de carnes porcinas durante décadas hasta que, por falta de protección mediante barreras para arancelarias durante los años ’90, se tornó un residuo casi sin significación dentro del conjunto de la producción cárnica pampeana y con cero competitividad. En la actualidad, el sector muestra muy buenos signos de recuperación. Sigue siendo necesario producir más carne y menos grasa; buenos jamones y buenos lomos, que en definitiva son los cortes que hacen a un buen cerdo. También el control sanitario debe tender a la obtención de productos de mejor calidad, que permitan una buena imagen como tienen hoy los alimentos derivados. La zona Este de La Pampa es la gran productora de ganado porcino, básicamente en los departamentos Maracó, Guatraché y Capital, especialmente en las localidades de Dorila, Trenel, Winifreda, Eduardo Castex y Mauricio Mayer.
Por último, la provincia tiene unos 22 a 25 productores de este ganado con muy baja relación cerdo/predio, comparándola con la media del país, pero esta situación también va en crecimiento.
Juan José Reyes
Economista