Solo el 6,25% de los pampeanos vive en el campo

CAE LA POBLACION RURAL

En la actualidad, unas 61.326 personas o el 19 por ciento del total de habitantes de La Pampa viven del campo. Pero la verdadera población rural, es decir la que reside en el área rural, llega apenas a las 20.145 personas.
Juan José Reyes *
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC, tasa intercensos), la Universidad Católica Argentina y los datos aportados por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estivadores, la población rural pampeana en 2017 aminoró su caída después de 25 años. Quienes viven del campo -dueños de la tierra, arrendatarios, aparceros y crianceros- llegan a 61.326 personas (19 % del total de habitantes).
La verdadera “población rural”, es decir la agrupada en localidades de menos de 2.000 habitantes o que se encuentra dispersos en campo abierto apenas trepan a las 20.145 habitantes (6,25 % de la provincia), lo cual representa una caída del 16 % con respecto a 2007 cuando había 23.500 personas en esa condición de residencia.
En tanto, hubo 27 pueblos de economía rural absoluta en los que cayó su población en el período analizado. Esto es contando 89 localidades que hoy existen en los 144 mil kilómetros cuadrados del vasto territorio pampeano. Las caídas más pronunciadas fueron en Hucal, con el 85 % de baja, Naicó (-62,5 %), Colonia San José con (-28,9 %) y Trebolares con el 11,5 por ciento de disminución. También alcanza a municipios y comisiones de fomento como Mauricio Mayer, que decreció un 10,7 %; Villa Mirasol (-10,6 %); Unanue (-10,4 %); Colonia Santa Teresa (10 %); Loventué (9,8 %); Colonia Barón (única ciudad con más de 2 mil habitantes) con una pérdida del 8,2 %; Rucanelo (-6,4 %); Doblas (-5,2 %); Caleufú (-4,8 %) y Telén con el 4,7 %.

Vivir del campo.
Si se analiza la población del campo pampeano, se destaca que en el sector rural aislado reside poco más del 6 % de la población total (20.145 habitantes). Además, continuó el fenómeno de despoblación del sector, si bien en el último intervalo intercensal el número de trabajadores que vive del campo pernocta allí (creció un 12 %).
En el medio rural que comprende las poblaciones de hasta 2.000 habitantes reside el 10 % de la Población Económicamente Activa (PEA) del sector agropecuario.
El nivel educativo de la PEA rural dispersa de nuestra región es sensiblemente menor que el de las poblaciones de hasta 5.000 habitantes y se constata que a nivel de la PEA rural dispersa, más del 50 % está constituida por trabajadores independientes y trabajadores familiares no remunerados, especialmente mujeres que trabajan en actividades safráticas y hasta niños que colaboran en las tareas. Estudios realizados en los últimos años mostraron que las mejores cosechas impiden que la gente abandone su lugar. La eliminación de las retenciones y un clima húmedo afectó los márgenes brutos de la agricultura extensiva, de la ganadería vacuna, molienda y de la apicultura, en tanto afectó negativamente a todo el resto del subsector rural de subsistencia (el oeste provincial) y a la ganadería de leche.

Educación y trabajo.
Si se analiza la estructura de la PEA por nivel educativo, el 70 % de la fuerza de trabajo residente en zonas rurales dispersas cursó hasta primaria completa o menos. En las localidades urbanas, entre 500 y 2.000 habitantes dicha proporción baja sensiblemente al 23 %, un tercio de lo que sucede en la zona rural dispersa. En términos de estructura laboral por categoría de ocupación, se destaca como elemento diferenciador de los sectores urbanos, una fuerte presencia de trabajadores no remunerados (17 %) y que en su mayoría son mujeres y trabajadores independientes. Ambas categorías explican más del 50 % de la economía de las zonas rurales en La Pampa. Si bien existe mucho mayor información sobre la pobreza urbana que sobre la rural, al ser la información sobre población rural menos regular, los análisis indican que la pobreza, medida por el nivel de ingresos, no se encuentra en las zonas rurales sino en las ciudades.

Mayores déficit.
Las carencias, medidas por indicadores de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), señalan que las zonas rurales son las que presentan mayores déficit, aunque en algunos casos es posible que los mismos respondan más a pautas culturales que a dificultades objetivas para obtener bienes y servicios básicos. Estas carencias tampoco pueden ser adjudicadas a factores explicables sólo por el ingreso, ya que se han detectado sectores relativamente amplios de hogares con ingresos holgados que también las presentan, pero en este caso refieren a los dueños de la tierra, a arrendatarios, cabañeros, tamberos, acopiadores y contratistas agrícolas que, como se explicó, en su mayoría reside en las dos grandes urbes de la región.
Los últimos datos dan cuenta de un mejoramiento de la población rural, pero como siempre depende del bienestar económico del campo. Seguramente en el cuadrángulo noreste, después de los vaivenes climáticos, afectaran esa vuelta al campo, sin embargo en la zona centro-sur se nota un fuerte crecimiento poblacional.

* Economista.