Condenan a un padre abusador

La Justicia determinó una pena de 16 años de prisión para un hombre al que se encontró responsable de abuso sexual reiterado en perjuicio de sus hijas menores de edad. Y condenó a 10 años a la ex pareja de la madre de las niñas por el mismo delito.
El Tribunal de Audiencia compuesto por Andrés Aníbal Olié, Carlos Alberto Mattei y Daniel Sáez Zamora encontró culpable al padre de las víctimas, de 49 años, a quien le imputó el delito de abuso sexual con acceso carnal en forma reiterada y como delito continuado. En este caso, la figura penal recibe la carga de “doblemente agravado” por la relación de parentesco y por tratarse del encargado de la guarda y aprovechar la situación de convivencia preexistente con las víctimas, menores de 18 años.
También fue condenada la ex pareja de la madre, de 63 años, por el delito de abuso sexual simple de una menor de 13 años y abuso sexual con acceso carnal, ambos hechos en forma reiterada y como delito continuado, y abuso sexual con acceso carnal aprovechando la inmadurez sexual de la víctima.
En las instancias previas, el Ministerio Público había solicitado los 16 años que finalmente le correspondieron el padre, pero había solicitado 13 para el otro imputado. La querella particular, en nombre de la madre de las víctimas, había hecho un pedido similar.
La defensa del padre, en cambio, había pedido 10 años entendiendo que el imputado, aunque no reconoció los hechos, había colaborado en todo momento con la Justicia. La defensa de la ex pareja de la madre, en tanto, había requerido un máximo de seis años.

La mujer como instrumento.
En su resolución, el juez Sáez Zamora indicó que de la investigación surgió que los imputados “prometían o entregaban algunos ‘regalos’ a las niñas” a cambio de esos accesos sexuales, situación que, dijo, se observó en las declaraciones obtenidas a través de la Cámara Gesell.
Y completó: “Más allá de la distorsión de la realidad que les generó a las víctimas dichas conductas -y así ha quedado probado-, observo que ambos imputados se situaron desde una óptica en que la mujer resulta ser un instrumento que le permite saciar los impulsos lascivos”.