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Viernes 05 de junio 2026

Cuando el dolor se transforma en esperanza

Redacción 26/05/2013 - 03.37.hs
Javier Palacios relató las situaciones que vivió cuando su hijo enfermó. Detalló la penosa cronología de sucesos que atravesó hasta que el chico fue trasplantado con éxito del corazón. Una experiencia que refleja la donación de órganos, desde adentro.
El sufrimiento de un padre y de toda una familia se puede palpar en la historia de Alexis Palacios, el adolescente santarroseño de 14 años que fue trasplantado del corazón en el hospital Garrahan tras superar las duras barreras del destino. Javier Palacios, su papá, relató cada una de las situaciones que vivió desde que su hijo enfermó. "Hasta los nueve años era un chico sano, si bien lo llevamos al médico, para los controles de rutina, nunca estuvo enfermo", afirmó al ampliar que, en ese tiempo, el chico jugaba al fútbol con sus amigos y hacía una vida absolutamente normal. "Una tarde, estaba jugando al fútbol con sus compañeritos, se hizo de noche, y lo llamamos para que venga a bañarse", recordó. Señaló que, en ese momento, junto a su mujer, empezaron a notar hinchado a su hijo. "Lo veíamos más gordo, tenía hasta los ojos y parte de su cara inflamada", sostuvo.
Al día siguiente, Javier y su esposa llevaron a Alexis al médico, que determinó internarlo en una sala de Terapia Intensiva del hospital Lucio Molas ya que su estado no era bueno. "Nos explicaron que la hinchazón se debía a que había acumulado nueve litros de agua en el cuerpo debido a una insuficiencia del corazón que generaba que los riñones funcionen mal y retengan el líquido", expresó al definir que el chico en ningún momento sintió dolor. Dijo que lo atendió un cardiólogo del Lucio Molas quien lo derivó directamente al Garrahan. "Allí, conocimos a Alejandra Villa, una de las mejores cardiólogas del país, quien nos explicó que Alexis tenía una miocardiopatía dilatada y que existían dos posibilidades: o un transplante o que viviera toda su vida tomando medicación", expuso.

No los miraba.
Palacios indicó que posteriormente su hijo volvió a Santa Rosa y que efectuó una vida normal. Agregó que, hasta los 13 años, no tuvo ningún tipo de problemas ya que iba a la escuela y jugaba al fútbol, aunque debía seguir una dieta estricta recomendada por los médicos. "Un día, se empezó a descompensar, a sentirse cansado, y ya ni siquiera iba a jugar al fútbol porque no podía por lo que lo llevamos al cardiólogo quien aseguró que su estado no era tan grave. No obstante, la familia Palacios decidió llevar a su hijo al Garrahan donde la cardióloga les informó que Alexis podía entrar en una lista de espera. "Nos dijo que no era tan delicada la situación y que podíamos volver a La Pampa sin ningún problema. Ese día, cuando pasamos Luján, empezó a vomitar, y entramos en la duda: si volver a nuestra provincia o a Buenos Aires, pero decidimos quedarnos en Santa Rosa", dijo. Y amplió: "Cuando llegamos a esta ciudad, siguió vomitando, estuvo casi veinte días seguidos vomitando sin parar". Por este motivo, fue internado nuevamente en una sala de Terapia Intensiva del hospital Lucio Molas. Desde allí, lo trasladaron en un avión a un Instituto Cardiovascular de Belgrano (Buenos Aires) porque no consiguieron turno en otro lugar. "Un día estábamos en la sala, junto a la madre, y notamos que hablaba pero miraba para otro lado, eso nos asustó mucho por lo que llamamos a los médicos quienes nos dijeron que estaba todo bien, que no era nada grave", rememoró. Y añadió que, en ese momento, el padre le aconsejó a los profesionales que internaran al chico en el área de Cuidados Intensivos.

 

Milagro.
"Lo internaron en la Terapia Intensiva cuando uno de los cardiólogos vino y nos dijo, a mi esposa y a mi, que Alexis había experimentado un paro cardíaco y que había que trasladarlo de urgencia al Garrahan", enfatizó Palacios al sostener que esa noche del 2012 los padres estuvieron toda la noche llorando, y llamando a los amigos (incluso de Santa Rosa) para que los ayudaran. "Llegamos al Garrahan, era un fin de semana, cuando el cirujano nos dijo que había que poner a Alexis en una lista de espera nacional porque necesitaba urgentemente un corazón", afirmó.
Palacios indicó que ese fin de semana estuvieron "desesperados" y que no sabían que hacer para que todo el mundo conozca la situación. Sin embargo, a los dos días ocurrió un milagro. "El lunes a la mañana, nos llamaron diciéndonos que una familia de Mendoza le iba a donar el corazón a nuestro hijo", dijo emocionado el padre al informar que el 29 de octubre del año pasado el chico fue trasplantado con éxito.
La historia de Alexis refleja en la voz de su padre todo el sufrimiento que pasa una familia en la condición de espera por un órgano. "En esos lugares, te haces amigo de todos, de los padres, y de los chicos que tan ansiosos esperan", lanzó.
El adolescente volvió a Santa Rosa el viernes a la mañana. Al llegar al barrio Los Hornos, fue recibido por todos sus vecinos y compañeritos que hasta le compraron una bicicleta para que la estrene. Su padre sostuvo que los médicos le dieron permiso hasta el 3 de junio que deben volver al Garrahan ya que hay un evento donde van a estar todos los chicos que fueron trasplantados. "Es inevitable crear una familia, estamos todos en el mismo lugar y en la misma situación, es una realidad terrible pero que, con esperanza, se puede transformar", completó.

 

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