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Edición del 11/3/2010
Curiosos accidentes en pleno centro
Dos curiosos, por no decir insólitos accidentes, ocurrieron ayer en cuestión de horas en pleno centro de la ciudad, y si bien pudieron tener consecuencias por los lugares transitados en los que sucedieron, sólo quedaron como causas menores para la Policía ya que no arrojaron heridos.
El primero ocurrió cerca de las 10.15 de la mañana en la calle Gil casi O'Higgins, cuando un automóvil se incrustó en un negocio de óptica y arrasó con todo lo que tenía adentro. Hubo muchas pérdidas materiales pero ningún herido, ya que esa vereda es muy transitada, en ese momento no se cruzó en la trayectoria del vehículo ni transeúntes ni clientes. Al momento del siniestro, en el comercio sólo estaba el dueño ya que poco antes había pedido a su mujer, que estaba barriendo la vereda, que fuera a realizar una compra.
Por causas que la policía investiga, un Daewoo Tico color violeta, conducido por una mujer de unos 30 años, circulaba por la Gil y cambió abruptamente su marcha hacia su derecha. El vehículo viró a mucha velocidad y se dirigió hacia la vereda que pudo subir ya que pasó por un espacio que dejaban dos automóviles estacionados. Ya traspasado el cordón, ingresó de lleno en la óptica Optimec, ubicada a la altura de Gil al 684, propiedad de Eduardo Coronel.
El vehículo ingresó de lleno en el local y detuvo su marcha a pocos centímetros del mostrador, tras el cual estaba Coronel. A su paso, destruyó no sólo la vidriera sino gran cantidad de anteojos y mobiliario.
La mujer que conducía el auto se bajó en estado de shock y sólo atinó a decir "perdón" una y otra vez, según afirmaron testigos del hecho. Enseguida, dada la hora en la que hay muchos transeúntes por esa zona, lo insólito del accidente y el lugar céntrico, se juntó gran cantidad de personas a observar cómo había quedado el comercio.
Coronel afirmó que se había salvado por muy poco de ser embestido. Muy calmado, para las circunstancias que le tocaron vivir, habló por Radio Noticias para describir cómo habían sido los hechos. "Me sorprendí cuando estallaron los vidrios de la vidriera, ahí me di cuenta. Me salvé por poco, ya que quedé atrapado contra la pared. Menos mal que no había ningún cliente", dijo.
El propietario indicó que los daños habían sido casi totales dentro del negocio y que la mujer salió del rodado en estado de shock sin poder explicarse cómo se había producido la mala maniobra.

El segundo caso.
Poco más de tres horas después, sucedió otro accidente de tránsito en la esquina de Pellegrini y 9 de Julio, en pleno centro comercial. A las 13.30, colisionaron en esa intersección dos vehículos: un Fiat Uno conducido por un hombre y un Chevrolet Corsa al mando de una mujer de unos 50 años.
Desde la Oficina de Accidentología se informó que uno de los dos conductores no habría visto el semáforo en rojo y cruzó sin advertir la presencia del otro vehículo. Producto del choque, el Corsa dio una vuelta sobre sí y la mujer habría acelerado, en sentido contrario al que circulaba. El rodado continuó su marcha sobre la vereda del comercio de venta de ropa "Galver" hasta que golpeó contra la pared y se detuvo.
La conductora, que tuvo lesiones leves, fue atendida y trasladada al hospital Lucio Molas. En este caso también el accidente podría haber tenido consecuencias importantes, pero la ausencia de personas en el sitio evitó otra tragedia.

Auto volcó en la ruta 35
La lluvia torrencial que cayó el lunes sobre Santa Rosa y la zona provocó, entre otros serios inconvenientes, la rotura y el hundimiento del pavimento en las calles de la ciudad y las rutas. El mal estado en que quedó el asfalto en la ruta 35, al norte de la capital, casi produjo ayer un accidente con consecuencias graves.
A las 11 de la mañana, un Mini Cooper en el que iba una pareja, realizó una mala maniobra y dio varios vuelcos para quedar detenido a pocos metros de los caldenes que están a los costados de la banquina. El hecho sucedió a unos 5 kilómetros al sur de la zona denominada "Silos de Rouco".
A bordo del automóvil, que se dirigía con rumbo al norte, iban como conductor Juan Carlos Videla, de unos 35 años, y su mujer, Sonia Bologna, también de la misma edad. Desde la Oficina de Accidentología se informó que la pareja procedía desde el sur y su destino era Mendoza, de donde es oriunda.
De acuerdo a la versión de las autoridades, el vehículo se topó con una ondulación en el asfalto producto de las precipitaciones, y el conductor perdió el control al embestirlo. El Mini Cooper "voló", dio varios vuelcos y quedó sobre sus cuatro ruedas.
Los dos ocupantes, que sólo sufrieron algunos golpes y raspones, fueron atendidos por varias ambulancias que fueron hasta el lugar. Trasladados hasta el hospital Lucio Molas, a las pocas horas fueron dados de alta.



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