Descompuesta de miedo

El fiscal Máximo Paulucci tenía previsto ampliar la acusación contra el empresario Néstor Roberto Gallinger, quien está acusado de intento de femicidio contra Patricia Beatriz Sclavuno, pero la audiencia debió suspenderse cuando la mujer huyó entre lágrimas porque no quiso ver a su ex pareja, que la golpeó y la roció con nafta para prenderla fuego.
"Hizo llamar a mi hijo, dijo que le iba a disparar en las piernas. Estoy aterrada", manifestó la mujer a la espera del inicio de la audiencia, evidentemente nerviosa por la situación, y tras solicitar que el acusado no participe. "Si el viene y se queda yo me voy", agregó.
Luego, el abogado Juan Carlos de la Vega indicó que su defendido insistió en participar de la audiencia. En ese momento, cuando había movimientos de seguridad en otra parte de la sala, por donde debía ingresar Gallinger, Sclavuno salió corriendo entre lágrimas, gritando: "Me voy, me voy, no lo quiero ver".
La mujer, que se quedó en un pasillo, arrodillada y llorando, fue enseguida asistida por sus abogados particulares y trasladada con un ataque de nervios a otra sala. Ante esta situación, el fiscal Paulucci solicitó por escrito al juez Fernando Rivarola la suspensión de la audiencia que debía encabezar en la sala 2 de la Ciudad Judicial de esta capital.
En rigor, para poder ser representada por los abogados Paula Lastiri y Marcelo Turnes, la mujer debía estar presente en la audiencia, considerando que por cuestiones económicas no pudo tramitar un poder. De esa forma, ella sí o sí, debía estar frente a Gallinger, pero todo se suspendió hasta que se haga el poder: es decir, alrededor de una semana.

Detenido.
Gallinger permanece con prisión preventiva por decisión del juez Rivarola hasta la finalización del juicio oral, por la posibilidad fuga y entorpecimiento de la investigación judicial. El hombre está imputado por los delitos de femicidio en grado de tentativa, lesiones leves agravadas por el vínculo, amenazas con armas y daños contra Sclavuno.
Ahora, el fiscal Paulucci tiene previsto ampliar y formalizar la acusación contra el empresario Gallinger, por el delito de amenazas consumadas aparentemente cuando estaba en la Alcaidía detenido.
El hecho en cuestión ocurrió en la madrugada del 24 de mayo pasado, cuando según la acusación, Gallinger empujó a Sclavuno en su casa de Toay, le robó el teléfono y luego le arrojó nafta para prenderla fuego pero no pudo. Antes, la había golpeado propinándole lesiones.

Amenazas.
Posteriormente, mientras la mujer realizaba la denuncia en la Oficina de Atención a la Víctima, el hombre le mandó un mensaje de texto por celular a su hijo haciéndole saber que si hablaba, la iba a pasar mal.
El acusado es el dueño de la empresa de alarmas Tecxen y tuvo varios episodios violentos: en uno de ellos intentó quitarse la vida al hacer explotar una garrafa. En 2011, fue condenado a prisión en suspenso y en 2013 a una pena efectiva con semidetención nocturna, por lo que otra condena definitiva lo enviará a prisión.
Además, la fiscalía solicitó en otra audiencia previa que al imputado se le realice un examen mental amplio para detectar posible trastorno bipolar, e ingesta de pastillas y alcohol.