El “calendario polínico”, en stand-by

EL POLEN DE CIPRESES, FRESNOS Y ALAMOS INUNDA EL AIRE DE SANTA ROSA

Esta época del año, a caballo entre fines del invierno y principios de primavera, es una de las más propensas a generar brotes alérgicos en muchas personas. Ello es producto de que un grupo de especies arbóreas ya comenzó con sus floraciones, aún cuando esa etapa pasó desapercibida. El proyecto de la Universidad Nacional de La Pampa para elaborar el “calendario polínico” de la ciudad se encuentra en stand by. Las muestras se siguen tomando pero falta personal para estudiarlas. Los médicos alergistas de la ciudad piden también por ampliar el registro a esporas de hongos.
“El monitoreo del polen se sigue haciendo pero no estamos haciendo el análisis de las muestras”, contó ayer la docente e investigadora Valeria Caramutti, al ser consultada por el estado del proyecto que lanzó hace casi 10 años. “Estamos buscando las alternativas para retomar ese trabajo, porque muchos médicos lo solicitan”, comentó.
La investigación comenzó en el año 2007 como un proyecto de investigación acompañado por un Proyecto de Extensión Universitaria (PEU) para darle difusión a sus resultados. El proyecto de investigación continúa pero la finalización del PEU frenó el análisis de las muestras que se tomaban -y se siguen tomando- con el aparato instalado en la terraza del edificio universitario de Coronel Gil 353.
En aquel momento el proyecto de investigación estaba a cargo de Ofelia Naab, una palinóloga que se desempeñaba en la Facultad de Agronomía, y las biólogas Valeria Caramuti y Angélica Tamame, junto con personal de las cátedras de Climatología y de Botánica de la Facultad de Agronomía. Naab falleció en noviembre de 2008 mientras que Caramuti fue designada secretaria del Consejo Superior de la UNLPam.
“Si bien seguimos registrando las muestras, no tenemos un proyecto de extensión que nos posibilite el análisis de esas muestras”, reiteró Caramuti. Esta etapa del proceso es la más extenuante ya que obliga a mirar con lupa cada centímetro de la cinta envaselinada que capta los granos de polen que captura el aparato.
“El registro se hace en forma ininterrumpida, y de hecho este año solo lo cortamos en mayo y junio por el hecho de que prácticamente no hay emisión de polen en esos meses”. Pasados esos meses, y ante el inicio de la temporada de floraciones, el aparato retomó su funcionamiento.
“Ahora estamos buscando alternativas para continuar con el análisis de las muestras, máxime que hay muchos profesionales, sobre todo médicos alergistas, que nos piden esa información”, comentó la investigadora. Una opción podría ser un nuevo PEU, o bien como ya ha ocurrido en otros años, estudiantes avanzados que toman esta información para realizar su tesis de grado, o quizá algún becario que se interese en el tema.
Una idea que sobrevuela es la de ampliar el rango de análisis para incorporar también esporas de hongos, que hasta ahora no se venía haciendo. “Esa también es una demanda que nos han hecho llegar algunos médicos”, señaló Caramuti.

Cipreses.
En estos días, tres tipos de árboles están lanzando su polen al aire de la ciudad. Son los cipreses, los fresnos americanos -el denominado fresno europeo ya dejó de hacerlo- y los álamos. Son tres especies cuyas floraciones “pasaron desapercibidas”, explicó Caramuti en referencia a que no producen flores, pero aún así existen y se hacen sentir. De las tres especies, son los cipreses los que están en su pico de emisión.
Más avanzada la primavera empezarán a hacerlo las herbáceas como las gramíneas, que en algunos casos ya comenzaron pero en poca cantidad.

Aromos.
Los aromos son señalados habitualmente como causante de alergias. Caramutti aclaró que ello ocurre pero solo cuando hay un “contacto cercano” con el árbol y no a través del aire, como en las otras especies.
“El aromo no emite polen en cantidades que marquen una concentración importante en el aire”, aclaró la investigadora. “El polen del aromo no vuela, sino que, como es pesado, cae al suelo”, planteó. “Es muy raro encontrar polen en el aire de la ciudad”.
Por ello, el efecto alergénico se siente solo en casos de una gran cercanía con el árbol. “Por ejemplo, si pasás todos los días al lado de uno de ellos, o salís a caminar por esas zonas de la ciudad donde hay muchos ejemplares”, precisó.

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