El Plan Patagonia, un proyecto sin contenido

JUAN PABLO VIETA – Con bombos y platillos desde la capital de la provincia de Río Negro tuvo lugar no hace mucho tiempo el lanzamiento de lo que se dio en llamar Plan Patagonia, un proyecto concebido sin contenido desde su nacimiento.
Con la sospecha de que se trata de una respuesta política dirigida a una región que le fue electoralmente esquiva al presidente Mauricio Macri en el ballotage del 22 de noviembre de 2015, cabe recordar que solo logró imponerse en La Pampa, la iniciativa no es más que un “compromiso” del Gobierno Nacional con el “desarrollo” de la región.
La idea que se transmitió fue que sean las propias provincias las que propongan los proyectos de inversión a ser promovidos en el marco del Plan, aunque, dato no menor, nunca se reparó en plazos ni alternativas de financiamiento.
Fue así que por estos días las seis jurisdicciones que integran la región patagónica elevaron sus planificaciones con las inversiones que pretenderían garantizar a través del Plan, las que se caracterizan por su diversidad, pero fundamentalmente por lo oneroso que será solventarlas.
Arranquemos por Tierra Del Fuego que presentó proyectos por la friolera suma de 1.600 millones de dólares. La provincia más austral del país busca financiar, entre otras cosas, la interconexión eléctrica entre la isla y el continente por el Estrecho de Magallanes, una obra cuyo costo asciende a los 1.300 millones de dólares.
Santa Cruz, sin contar los 4.700 millones de dólares que insumirá construir la represa Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, aspira a concretar proyectos por 1.000 millones de dólares, destacándose entre ellos la terminación de la usina térmica en Río Turbio y el Acueducto Lago Buenos Aires para solucionar la problemática del agua en el norte de la Provincia.

“Piripipí”.
Chubut, cuyo gobernador Mario Das Neves calificó al Plan Patagonia como “puro piripipí”, elevó seis proyectos, que están encabezados por el Polo Naval Tecnológico y un emprendimiento de energía eólica, aunque no se precisó el monto total que insumirá su realización.
Neuquén presentó doce iniciativas por un monto total de 1.300 millones de dólares, y Río Negro fueron seis, aunque tampoco se conoce el importe final que involucrarán.
Se sabe que la provincia de La Pampa dio a conocer cinco proyectos por un valor de 500 millones de dólares que consisten según el detalle que esbozó el ministro de la Producción, Ricardo Moralejo, en la integración regional como un clúster bovino de carne, un clúster porcino, producción de alfalfa bajo riego en la zona de 25 de Mayo, Planicie Curacó y Bajo de los Baguales, una cuenca láctea bajo riego y el desarrollo de un Polo Tecnológico en la ciudad de General Pico.

“Pobreza Cero”.
El Plan Patagonia insumirá así alrededor de 5000 millones de dólares de inversión sin computar las obras públicas trascendentales que se les han venido prometiendo en los últimos años a cada una de las provincias que integran la región, pero de las cuales aún no hay novedades.
En efecto, Neuquén tiene en carpeta la construcción de la Represa Chihuido I cuyo costo asciende a los 2.200 millones de dólares, Río Negro va por la central nuclear que demandará una inversión de 8.000 millones de dólares, y Chubut, a pesar de ser una de las cuatro provincias que más obra pública concentra, requerirá fondos no contemplados en el plan para la reconstrucción de Comodoro Rivadavia.
Por otra parte, Santa Cruz tiene pendiente los 4.700 millones de dólares que comprometerán las dos represas, y Tierra Del Fuego la construcción del puerto Caleta la Misión por 180 millones de dólares.
La provincia de La Pampa tiene pendiente desde el año 2006 la segunda etapa del Acueducto Río Colorado, y la obra de contención de inundaciones conocida como Los Daneses, cuyo financiamiento para la concreción de ambas supone una inversión de alrededor de 250 millones de dólares. Hay que agregar las cloacas de la capital provincial y la Autopista Anguil – Santa Rosa.
En definitiva sin precisiones de cómo se financiara el Plan Patagonia ni mucho menos de los plazos que conllevará, y no habiendo certezas sobre el inicio de la ejecución de obras ya comprometidas para la región, su anuncio hace acordar a la consigna Pobreza Cero, o mejor dicho, a cómo generar adhesión sobre la base de una idea que compartimos todos.