El realismo de los más chicos

Un grupo de alumnos efectuó una labor particular que mostraron durante jueves y viernes en la Feria de Ciencias y Tecnología. Los chicos, de la Escuela 63 de Alpachiri, tomaron cuadros de artistas pampeanos y los reprodujeron de manera parcial para concluir con una mirada actual pero distinta.
La inocencia de los más chicos evidencia pureza. En tiempos donde el arte se rige, en muchos casos, por normas estrictamente comerciales, los niños aún guardan la sensibilidad honesta manifestada en sus propias producciones. Un lenguaje único que traspasa fronteras y genera la admiración y el orgullo.
Y, La Pampa, no está exenta del talento de las nuevas generaciones. Pero, como en toda virtud, debe regirse una fuerte cuota de trabajo, compromiso y respeto por lo que se está haciendo. Los alumnos de la Escuela 63 de Alpachiri siguieron, el pie de la letra, cada uno de estos pasos.
LA ARENA recorrió, la semana pasada, la Feria de Ciencias y Tecnología y comprobó que, en un stand, cercano a la puerta de entrada a la Escuela 180 de la capital pampeana, donde se llevaron a cabo estas jornadas, un grupo de docentes y alumnos exponían algo diferente, atractivo e interesante no solo para creadores sino para el público en general.

Mirada.
Gabriela, docente de la escuela de Alpachiri, es tímida para hablar y, con una enorme sonrisa en su rostro, prefiere que sean los alumnos quienes den a conocer una iniciativa que, a primera impresión, emociona.
La profesional, guardapolvo largo y rostro curtido por las horas de clase, informa que el stand se denomina “Manos a la Obra” y que la función y el objetivo es claro y sencillo.
La idea, comenta la docente, radicó en buscar información sobre la vida y obra de artistas plásticos pampeanos que se destacaron y que llegaron a realizar trabajos que quedaron en la memoria colectiva no solo de la provincia sino también del país.
Y, fue en ese momento, que los más chicos descubrieron los nombres de Teresita López Lavoine, Daniel Arcuri y Paula Rudolf, entre otros.
Tomaron, amplía la maestra, la biografía de estos artistas y eligieron los cuadros que más les gustaron.
Una vez maravillados con las producciones de estos creadores, los chicos de la Escuela de Alpachiri se propusieron reproducirlos a su manera. Es decir, los copiaron pero con el toque típico de una mirada de chicos.
Gabriela, ahora un poco más suelta, dice que intentaron tomar la importancia, en la vida social, de estos artistas.
-¿Qué hicieron los chicos?
-Tomaron las obras de estos artistas, todos pampeanos, se fijaron bien en la que más les gustaron y luego las reprodujeron.
Victoria, una de las alumnas, le gusta que le digan Vicky, y es sociable y dispuesta para dar a conocer todo lo que hicieron. Todo surgió de la clase de artística. Al principio, agrega, los alumnos no conocían nada sobre artistas pampeanos.
-¿Cómo trabajaron?
-No teníamos mucha idea de quiénes eran nuestros artistas pampeanos. Estábamos pensando en qué hacer para la Feria de Ciencias y se nos ocurrió investigar la vida y la obra de los artistas de esta provincia.
Los chicos fueron hasta la sala de computación. Accedieron a Internet y buscaron datos que los acercaran a la vida de los creadores plásticos pampeanos. Luego, eligieron, también de la red, una obra por cada artista.
Santino dice que, una vez que veían una obra que le gustaba, la reproducían a su manera.
-¿Qué fue lo que hicieron con las obras de estos artistas?
-Primero les sacamos fotos, las imprimimos y las comenzamos a reproducir.
-¿De qué manera?
-Fuimos armando nuestros propios cuadros o con masa preparada con distintos ingredientes.
Algunos de los alumnos pintaron sus propios cuadros y otros copiaron los originales a través de producciones con masa.
-¿Qué hicieron con la masa?
-La preparamos, con harina, sal, aceite, y agua y después la pintamos encima para que quede parecida al formato de la obra y el dibujo original.

Teresita.
Docentes alumnos de Alpachiri exponían estas obras en el stand 103. Gabriela acota que los chicos no tenían conocimiento de los artistas pampeanos hasta que eligieron las obras, pudieron comprobar que había muchos creadores, y buenos, investigaron y eligieron aquellas que más los impactó.
Lo que hicieron, definió la maestra, fue una reproducción parcial de las labores originales.
Victoria, ávida de comentar, dijo que no sabían de la existencia de tantos, y tan buenos, artistas pampeanos.
Al igual que un experto o un aficionado adulto, la chiquita describió que hubo una característica que la conmovió a la hora de realizar la reproducción parcial. Con lenguaje adulto, Victoria resaltó el realismo de estas obras y de estos artistas nuestros.
Uno de los momentos más emocionantes ocurrió horas después de la entrevista. Teresita López Lavoine, enterada de esta propuesta, se acercó hasta el stand y compartió varios minutos con las docentes y los alumnos.
Unidos todos en una sensación común, maestros y alumnos.pampeanos todos pasando a la inmortalidad con lo único que lo permite… el arte y la reproducción cultural.

Compartir