El STJ advirtió a jueces y fiscales por llegar tarde a trabajar

LA JUSTICIA INTENTA DISCIPLINAR LA ANARQUIA HORARIA DE LOS FUNCIONARIOS JUDICIALES

Los ministros sacaron una acordada el miércoles en la que lanzaron una advertencia a los funcionarios judiciales de la segunda circunscripción, con cabecera en General Pico. Les pidieron que concurran en forma puntual a las audiencias para no generar inconvenientes funcionales.
Ha sido tratado en la Justicia local infinidad de veces, es más hasta llegó a haber “careos” entre funcionarios por superposiciones horarias frente a audiencias programadas. Las quejas llegaron al seno del Superior Tribunal de Justicia que tomó cartas en el asunto. En reunión de acuerdos, el miércoles pasado, el máximo órgano jurisdiccional provincial fijó una posición irreductible. Se ordenó por Presidencia la remisión a la Oficina Judicial de la Segunda Circunscripción una orden para recordarles “a todos los magistrados y funcionarios judiciales la necesidad de concurrir en forma puntual a las audiencias en las que fueren citados a fin de no generar inconvenientes funcionales”. Hay un fuerte malestar, pues la problemática no es exclusiva de la Justicia norteña, en la propia Ciudad Judicial santarroseña sucede muy a menudo.
La orden del Poder Judicial de La Pampa solo es extensiva por ahora a los tribunales de General Pico. El deber de puntualidad está previsto en la Ley Orgánica del Poder Judicial y claramente expuesto en el artículo 84 de la Ley de Contrato de Trabajo. De acuerdo con esa norma, cada llegada tarde puede dar origen a una sanción, con mayor dureza cuando se trate de un organismo público solventado con el dinero de los contribuyentes.
El funcionario judicial tiene que prestar el servicio con asistencia regular, dedicación adecuada y exclusiva. Esas tres obligaciones integran el deber de diligencia y colaboración del juez, fiscal o camarista hacia la comunidad. Es decir que los funcionarios deben asistir regularmente a su empleo, cumplir con su horario laboral y en los casos de llegadas tarde o inasistencias, dar el aviso oportuno, además de estar debidamente justificadas.

¿Con la misma vara?
La ley orgánica del Poder Judicial de La Pampa es específica en su capítulo III. Aquella refiere a las atribuciones del STJ en este espinoso tema. No solo tiene autoridad para fijar el horario de las oficinas del Poder Judicial y disponer ferias o asuetos judiciales y/o suspender los plazos cuando un acontecimiento especial lo requiera, también puede ejercer la potestad disciplinaria y correctiva sobre la conducta de sus miembros por la impuntualidad.
Alcanza no solo a los empleados, sino también a magistrados o funcionarios judiciales de cualquier tipo. No solo pueden ordenar de oficio, por denuncia o a requerimiento de otros organismos, la instrucción de sumarios administrativos cuando corresponda, por inasistencia o llegadas tarde, pudiendo hasta suspenderlos durante su sustanciación. Pero al parecer la “manu militari” solo corría, hasta hoy, para los empleados y no para los funcionarios.
Tal es así que el propio STJ no pone en duda de que la predisposición y responsabilidad denotada por quienes cumplen su horario y no registran ausencias ni llegadas fuera de horario, permitiendo de esta manera el normal desenvolvimiento de la tarea judicial, deben ser reconocidos (mayor salario).

Desde La Maruja.
El mes pasado, cuentan en los pasillos tribunalicios piquenses, una familia procedente de la localidad de La Maruja tuvo que levantarse a las 5 de la madrugada para llegar a las 8 al Palacio de Tribunales de la zona norte y dar cumplimiento a la citación de un juzgado en lo Criminal y Correccional para una audiencia preliminar. Se trataba de un caso de abuso sexual agravado que involucraba a un miembro de la familia. La Audiencia pasó de las 8 a las 9 de la mañana, horario en que empezaba otra junta.
Debido a la superposición, la familia estuvo parada frente a la sede de Tribunales hasta pasado el mediodía, recibiendo las disculpas y la solidaridad de muchos empleadas judiciales que le pedían que se quedaran y aguantaran, ya que los jueces “vienen a la hora que se les ocurre”, no respetan los horarios indicados de las audiencias ni tienen contemplaciones con la gente del interior a los que los citan a un horario determinado y los tienen de plantón, innecesariamente.

Abogados cansados.
Los propios letrados saben que lo primero que se aprende en el ejercicio de la profesión de abogado cuando se dedican a defender a sus clientes es a esperar. Y ello porque hay un porcentaje muy alto de audiencias y otros actos protocolares judiciales que no se suelen celebrar en el horario para el que fueron pactados. Los motivos para dichos retrasos, algunos muy extensos, es la falta de puntualidad de la atención en una oficina judicial, sea el juez, secretario, prosecretario o fiscal, pues no llegan en hora. Ahora, puede suponerse que pueden estar ocupados en otras diligencias, lo que hace que el comienzo de las mismas se atasque y se retrase ostensiblemente. Pero la gran pregunta es por qué la comunidad debe adecuarse a los horarios de la Justicia local, encima que no los cumplen, y no a la de la gente. Cuándo se cumplirá con un Registro Unico de Audiencias y que se cumplan con los horarios dispuestos o que no se reprogramen cuando las personas provengan de zonas alejadas de las cabeceras de las circunscripciones judiciales.

Judiciales enojados.
Varios integrantes del gremio judicial, lo dicen muy por lo bajo, pero se afilan por poder auditar la puntualidad de los funcionarios de la Justicia local. Sucede que los magistrados sí pueden vigilar por sí o por medio de los prosecretarios, que los agentes públicos a sus órdenes cumplan estrictamente el horario de llegada y salida y demás deberes que el cargo les imponga.
Parece inconcebible que quienes ganan hasta 10 veces más que un empleado de la Justicia muchas veces ordenen descontar los haberes en los días de paro, ausencias o llegadas fuera de horario. El Reglamento de Licencia, Asistencia y Puntualidad del Poder Judicial pampeano es para todos por igual sin distingos de jerarquías. Pero sucede que auditar a los jueces dentro del Poder Judicial no es tarea fácil y depende del STJ y no de organizaciones sindicales.
Se supone que si un funcionario falta se le aplica el descuento que corresponde, pero no si llega tarde o se atrasa sin justificación.
Los pampeanos tenemos el derecho de conocer quiénes son los que faltan, quiénes llegan tarde a sus audiencias provocando congestión entre abogados, demandados y demandantes frente a la Justicia por la impuntualidad, muchas veces serial, cuando el funcionario percibe un oneroso salario y no cumple con el deber de la puntualidad para evitar retrasos en la administración de justicia. No todos, pero hay varios magistrados muy conocidos que entran bastante tarde todos los días y por lo menos una vez por semana no vienen y obviamente tienen el presente. Pero lo que más violenta son los atrasos en las audiencias pues complican la situación horaria de la gente común.