El bunker que escucha y mira la ciudad

La Policía asegura que el 78 por ciento de los vecinos que llaman a la línea de emergencias está conforme con la respuesta recibida. Se apunta a una "reconversión social" para que la fuerza esté más cerca de la gente.
Afuera, en la puerta, está la identificación del lugar: Cecom, Centro de Control, Operación y Monitoreo Policial. Adentro funciona el "FBI pampeano", que está lejos de contar con un edificio como el que la Oficina Federal de Investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos tiene en Washington.
El Cecom está en el primer piso del edificio de la Jefatura de Policía. Es una amplia sala de unos 90 metros cuadrados donde los monitores cuelgan de las paredes y los techos y dos efectivos atienden las 24 horas del día las llamadas al 101, el teléfono de emergencias. También desde allí se supervisa en tiempo real el movimiento de los patrulleros en la ciudad y se coordina el sistema de videovigilancia. Además se instaló una mesa de forma octogonal donde la plana mayor de la institución se reúne en situaciones críticas.
El Centro está a cargo de tres oficiales jerárquicos (Rubén David González, Francisco Luis Icuza y Miguel Angel Polisuk) y el principal foco de atención, en la cotidianeidad, es la atención de la línea de emergencias. En el 101 se reciben entre 150 y 180 llamadas diarias y sobre ellas existe un control de calidad porque al día siguiente, uno de esos oficiales, se encarga de retroalimentar los reclamos tomando una muestra aleatoria de esas comunicaciones. Así, esos jefes llaman a entre 12 y 15 vecinos para preguntarles cómo fueron atendidos y cuál fue la respuesta que se le dio a cada uno. Si el reclamo no fue resuelto, se envía a la vivienda de ese vecino a los propios jefes de cada comisaría.
"En el área de Atención Ciudadana se graban todas las comunicaciones y se seleccionan algunas de ellas para realizar una especie de auditoría -explicó el jefe de Policía, Ricardo Baudaux-. Los llamados los realizan los propios oficiales superiores, y no los coordinadores de zona ni los jefes de comisarías, por si hay quejas. El 78 por ciento de las respuestas han sido positivas. Eso quiere decir que la gente se siente bien atendida".

Profesionalización y capacitación.
"Esto forma parte de un proceso de reconversión social para que la Policía esté más cerca de la gente y ella sienta que cuenta con alguien cerca para auxiliarla", agregó Baudaux. La propuesta va acompañada de una mayor profesionalización y capacitación del personal, que incluye el proyecto para que se dicte la licencia en seguridad en la Universidad Nacional de La Pampa.
No obstante, queda un detalle técnico por solucionar: la línea del 101 es prestada por la empresa Telefónica, y como muchas veces sus antenas están saturadas, los llamados suelen atenderse en Uriburu o hasta en la ciudad bonaerense de Pehuajó.
El jefe de la fuerza también habló de las reuniones vecinales de las últimas semanas pidiendo más seguridad, y especialmente de la movida en Villa Martita. "Nos piden que haya más cámaras, pero esa no es la solución. La solución pasa por una detección temprana de los menores que después delinquen, por sino el hecho policial termina siendo la luz roja y nos olvidamos de lo que pasó, o no pasó antes. Y en esta cuestión debe jugar un rol más importante la Asesoría de Menores, que es la que tiene el deber de cuidado".