En el pueblo de Favaloro

“Me da bronca, es una burla para toda la sociedad lo que han hecho”, sostuvo Héctor Aníbal Oveseika. El hombre, de 48 años, Tito Oveseika, es un reconocido artista que tiene la particularidad de realizar sus pinturas utilizando su boca para utilizar el pincel.
Una discapacidad desde su nacimiento -“lo mío es parálisis cerebral”, le dice a LA ARENA-, lo postró en una silla de ruedas; pero a los 8 años descubrió que tenía el don de la pintura, y desde entonces esta pasó a ser el centro de su vida.
Ahora, cuando el gobierno nacional salió a anunciar que se iban a dar de baja 70 mil pensiones en todo el país, y que naturalmente alcanzaría a unos 300 beneficiarios en nuestra provincia; se conoce que Tito Oveseika se encuentra entre las personas perjudicadas por una decisión que mereció el repudio de la sociedad argentina.

Varios meses sin cobrar.
Oveseika contó los aprietos en que se encuentra por no poder contar con la pensión -todavía no le avisaron si se la van a restituir, pero hace varios meses que no le pagan-; “porque se complica comprar los medicamentos, y también los elementos para pintar… Cobraba $5.700 por la pensión, y mi mamá cobra $.7000 por su jubilación como ama de casa”, completa Tito.
Pero lo peor es que, en el caso de Tito -y seguramente sucederá con muchas otras personas-, no están cobrando sus pensiones desde hace varios meses, lo que naturalmente produce una situación muy problemática para las personas con discapacidad y para sus familiares.

Una situación “muy triste”.
Ni siquiera la reciente información del gobierno macrista de que se dará marcha atrás con aquella medida inconducente alcanza para llevar tranquilidad a los afectados. “Por supuesto me sorprendió mucho, y es muy triste que le pase a una persona especial; y además hay discapacidades y discapacidades: existen personas que no pueden tener un laburo, y algunas sí según la discapacidad que tengan”, expresó Tito en diálogo con este diario.
El hombre reprochó que “quieren hacer un reajuste para que baje la inflación, pero no debe ser sacándole a los que menos tienen; sino que toquen a los empresarios, y que no se aumenten un 30% sus sueldos los diputados. A mí me da mucha bronca, porque es una burla para toda la sociedad. Es muy triste, pero ellos (en tanto) se aumentan los sueldos”, completó.

La mamá de Tito.
Tito Oveseika vive en Jacinto Aráuz junto a su madre Mercedes Plaza (tiene otros dos hijos, uno más en la misma localidad y el otro viviendo en Carmen de Patagones). “Es totalmente discapacitado -indicó Mercedes-, y después de haber tratado con muchos médicos descubrió que podía pintar con la boca… En este mismo momento Tito está manejando la computadora”, agregó.
La mujer explicó que vive “sola con Tito”, y que “desde febrero que no le pagan la pensión. Se la sacaron desde hace cuatro meses”.

Pinta desde los 8 años.
Tito Oveseika descubrió a los 8 años que “podía pintar con la boca y desde entonces lo hago todos los días. Me levanta mi mamá o una señora que trabaja aquí en casa, y si está lindo al sol trabajo hasta la una de la tarde que me llaman para almorzar”.
Oveseika ha realizado más de 125 exposiciones en distintos puntos del país, y también ha ofrecido muchas conferencias en colegios.

“Lo pintó con la boca”
Nacido en Saavedra, provincia de Buenos Aires, Tito tuvo un problema en el parto, lo que le produjo problemas que derivaron en que no pueda movilizar normalmente sus brazos y piernas.
Llegado muy chiquito con su familia a Jacinto Arauz, obviamente pasó por distintos médicos, que le daban algunos ejercicios para realizar. Entre ellos uno consistía en poner una mesa vertical -a modo de pizarrón- con una hoja de papel pegada para que, mojando la palma de la mano en témpera lo pintara. Los médicos estimaban que eso le ayudaría a Tito vigorizar cintura, tórax y conseguir más equilibrio en brazos y manos. Además le hacían reconocer colores, formas y tamaños.
Recuerda Tito Oveseika que cuando tenía 8 años su mamá le dibujó un trencito “para que lo pintara con la palma de mi mano y yo le pedí un pincel. Ella lo buscó, lo puso entre mis dedos, pero se me cayó sobre la mesa porque no tenía buena coordinación… pero lo arrimé hacia mí con el brazo, bajé la cabeza, lo tomé con la boca y comencé a pintar”. Allí comenzaría para él una nueva forma de vivir.
Cuando Mercedes mostró a los profesionales una carpeta con los dibujos y le dijo a los médicos: “Esto lo pintó con la boca!”, los médicos se miraron sorprendidos… no se habían dado cuenta que tenía estabilidad en el cuello, pero enseguida se entusiasmaron: “Lo que su hijo no puede hacer con las manos lo va a hacer con la boca!”.
Eso está haciendo hace 40 años. Y de verdad sus pinturas son magníficas… retratos (uno increíble por su fidelidad de René Favaloro), el ingreso de Jacinto Arauz que parece una foto, y paisajes, son parte de una colección que resulta absolutamente admirable.