Equipos de desfibrilar en sitios masivos

Una iniciativa presentada en la Cámara de Diputados propicia que en algunos lugares sea obligatoria la instalación de desfibriladores externos automáticos (DEA), elementos que sirven en casos de urgencia para salvar vidas en casos de infartos de miocardio.
La desfibrilación consiste en emitir un impulso de corriente al corazón, despolarizando simultáneamente todas las células miocárdicas, permitiendo con ello que retome su ritmo eléctrico normal u otro eficaz.
Un proyecto de ley de los frepamistas Martín Berhongaray y Sergio Pregno propone que “en los espacios públicos y privados de concurrencia masiva o de alto riesgo que determine la autoridad de aplicación, sea obligatoria la instalación de desfibriladores externos automáticos (DEA), que deberán ser mantenidos en condiciones aptas de funcionamiento y disponibles para el uso inmediato en caso de paro cardiorrespiratorio”.

Capacitación.
El articulado señala que esos espacios deberán contar “con personal capacitado en maniobras de resucitación cardiopulmonar básica y en la administración de los desfibriladores externos automáticos. La capacitación deberá ser prestada, a su costo, por aquellas personas físicas o jurídicas que provean o comercialicen esos desfibriladores.
Los legisladores sostienen que hoy en día existen desfibriladores externos automáticos que, aunque provistos de una tecnología sumamente moderna, permiten su utilización por personas carentes de formación médica.
Agregan que “la autoridad de aplicación que determine el Poder Ejecutivo provincial deberá asegurar que los dispositivos se encuentran en lugares donde resulten más útiles y accesibles, y desarrollar formas de permitir que las personas sepan dónde encontrarlos rápidamente, cuando se los requiera”.

Minutos importantísimos.
Argumentaron Berhongaray y Pregno que hay estadísticas que revelan que un alto porcentaje de las personas que sufren infartos de miocardio fallecen antes de arribar a un centro asistencial, disminuyendo cada minuto que transcurre las posibilidades de supervivencia. “Cerca de un 80 % de los paros cardíacos se produce fuera del entorno hospitalario y sólo una baja proporción recibe una correcta atención”.
Pusieron de manifiesto que hay antecedentes que señalan los beneficios de contar con un desfibrilador cerca toda vez que su pronta administración dentro de los 3 minutos de producido el paro cardiorrespiratorio, aumenta en un 73 % la supervivencia. “Sin un DEA, las víctimas de un ataque al corazón pasan varios minutos esperando a los paramédicos, un tiempo que puede significar la diferencia”, completaron.