“Es mentira que se come mal en el hogar”

REHABILITACION EN RIO CUARTO

Tres jóvenes que pertenecen a Remar La Pampa aseguraron ayer que “mientras estuvimos internados allá nunca nos faltó nada y siempre nos trataron bien”.
Roberto Núñez, encargado de Remar en nuestra provincia, antes estuvo internado en la granja y ayer se acercó a este medio para desmentir la denuncia del familiar de una mujer que había sido internada en la provincia de Córdoba. “Estos testimonios hacen mal a la fundación”, que hoy tiene sede en Pasaje Emilio Fernández 395, del barrio Río Atuel y donde viven siete chicos.
“La madre fue dos veces a pedir ayuda por su hija, cuando la convencieron se acercó e hizo la entrevista y rellenó la ficha de ingreso con todos su datos, y ahí están detalladas las pautas de la fundación”, explicó Núñez y expresó que “ella dice que fue engañada, que le iban a dar un trabajo, que iba a tener ayuda psicológica, cuando no es verdad. Esto se trata de un tratamiento ocupacional con autoayuda y no intervienen psicólogos”.
Además manifestó que “estuvo cuatro días incomunicada, cuando son 15 los que tenés que esperar para recibir una llamada, porque antes de ese tiempo te querés ir e inventás cualquier cosa”. Núñez, que aseguró ser “responsable de otras vidas”, manifestó que “eso que dicen que comen mal es mentira, recibimos donaciones y todos comemos muy bien”.
Núñez se acercó acompañado de dos muchachos, Diego Parnisari (35) y Pablo (17). Ellos estuvieron internados en Río Cuarto y aseguraron que allí recibieron buenos tratos, que les enseñaron a convivir con otras personas y aprendieron a trabajar en la granja realizando las actividades correspondientes. “Nunca nos hizo falta nada y estamos muy agradecidos”, aseguraron.
Finalmente, Núñez, manifestó que “nosotros ayudamos, no secuestramos gente para trata de personas”.
Tras las declaraciones de la hermana de una joven que estuvo internada en un Centro Cristiano de Rehabilitación de Marginados (Remar) ubicado en Río Cuarto, que denunció maltrato y mala alimentación, el hogar perteneciente a la fundación fue investigado por personal de la Policía Federal Argentina, investigadores de trata de personas, un fiscal y psicólogos. “Encontraron todo en orden”, manifestó Nadia Cabral, encargada del hogar.