“Estos señores no pudieron quebrarme”

RAFAEL GUARDIA REIVINDICO SUS CONVICCIONES AUN FRENTE A LA TORTURA

“Me alegra verlos sentados ahí, y que no están ni con los ojos vendados ni esposados”, les dijo Rafael Guardia mirando a los acusados en el juicio por la Subzona 14 II. De esa manera marcó la diferencia con su sufrimiento cuando fue detenido sin ninguna clase de garantías y posteriormente puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
“No me quebraron”, agregó, al referirse a los tormentos que soportó con estoicismo, y que ayer le permitieron contarle a los jueces, detalle a detalle, aspectos de su vida, de su detención y las torturas que soportó. Casi orgulloso se mostró Guardia por no haberse dejado doblegar por el dolor físico, y por sus convicciones que hoy le permiten afirmar que sigue perteneciendo al Partido Comunista Revolucionario y que la Corriente Clasista se extiende por “toda la Argentina”.
El hombre que hoy tiene 75 años -nacido en Rancul-, fue sumamente explícito en su relato. “Fui hachero desde los 7 años; trabajé en los galpones del ferrocarril, en las cosechas en Mendoza, como peón hombreando bolsas en las estibas, y en hornos de ladrillo”.

No al golpe.
El testigo aseguró que “siempre tuve la actitud de enfrentar a los patrones para exigir lo que me correspondía”.
Guardia -quien pudo hacer la primaria hasta 5º grado- indicó que su rebeldía lo llevó a iniciar una lucha en las estibas, porque nos pagaban muy poco por bolsa, y entre cuatro a cinco paramos por dos días. Así conseguimos que nos pagaran 45 centavos por bolsa, cuando antes nos pagaban 25″, sostuvo, a la vez que agregó que en esa época “había unas 300 familias en los montes y una superexplotación” del trabajador rural por parte de las patronales.
Fue después de eso que se presentaron en su casa dos militantes del PCR y “me dijeron que les interesaba lo que estaba haciendo, me explicaron que no querían que se produjera otro golpe de Estado”,
Guardia armó una agrupación política en su pueblo, y empezó a distribuir un boletín llamado “El Peón, la voz del obrero rural”.
En ese marco, conformó una agrupación en Rancul. Comenzó a distribuir su boletín en las estancias y en el pueblo. “Yo me enfrenté contra la sobreexplotación de las familias en los montes”, contó.

Las detenciones.
En un pasaje de la audiencia Guardia dio cuenta de sus convicciones, al señalar que “no importa si los desaparecidos fueron 30.000, 40 mil o uno como es ahora” y al pedir justicia. Me pegaron, me torturaron pero estos señores no pudieron quebrarme”, aseveró.
El militante del PCR, entonces hachero, fue detenido en una primera oportunidad en su pueblo, precisamente por su oposición al inminente golpe. Más tarde, en el propio Rancul, el jefe de Policía, Luis Baraldini, le proferiría una terrible intimidación.
Meses después, el 22 de febrero de 1977, dos policías lo detuvieron y lo llevaron a la Seccional Primera, en Santa Rosa. Guardia indicó que a uno de los policías le decían “El ruso”, y dio un apellido con cierta inexactitud en la pronunciación, pero que no sería otro que Reinhardt.
Más tarde lo trasladaron a la Unidad 4, y el 10 de marzo del mismo año lo pusieron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, tras lo cual lo trasladaron a la Unidad 9 de La Plata, hasta su liberación que se produciría el 28 de junio de 1978. En este punto Guardia aseguró que el papelerío llevó a que su libertad se produjera algo así como un mes después.

Torturado en la Primera.
En la Seccional Primera, vendado y esposado, fue torturado repetidas veces, y en algún momento interrogado por el mismísimo Baraldini. “Me preguntaban dónde estaban las armas, cuántos éramos en la organización… me golpeaban y un día uno dijo que tenían que ahorcarme… Me parece que era corriente, porque me ponían algo en el cuello y era como que no podía respirar”, elucubró. “Me caía, me levantaban de los pelos y otra vez me ponían algo en el cuello que me asfixiaba”, completó.
Le apuntó al juez federal Walter Lema (fallecido), al “Ruso” (que no sería otro que Reinhardt), y a Luis Enrique Baraldini. Su abogado fue Ciro Ongaro, uno de los pocos profesionales que se animaban a defender a los acusados por la dictadura.

El sufrimiento de sus hijos.
Tuvo una referencia para su familia, y contó que tenía cinco hijos que quedaron al cuidado de un familiar, que no los podía tener porque tenía otros cuatro chicos. “Primero los llevaron a un hogar sustituto… Después mis hijos contaron de grandes lo que sufrieron en esos hogares sustitutos, hasta que finalmente los pusieron en la escuela hogar”. Manifestó que en esos hogares sustitutos los maltrataban y les decían cosas como: “ustedes quieren ser como sus padres, guerrilleros, matar gente… Una de mis hijas escribió que creía que nos metieron presos a todos”.
Rafael Guardia dijo que pudo sobrellevar las torturas y malos tratos porque siempre se cuidó físicamente, que incluso llegó a practicar boxeo, y que preso dedicó mucho tiempo a hacer gimnasia para mantenerse, sobre todo en el penal platense.
El final fue a pura emoción, porque Guardia reivindicó su condición de afiliado al Partido Comunista Revolucionario. “¡Voy a morir siendo del Partido Comunista Revolucionario!”, enfatizó en tanto la concurrencia en la sala del juicio le prodigaba un extenso aplauso. Después el testigo se fundió en un abrazo con familiares y amigos y no pudo evitar las lágrimas.

“Te voy a reventar”
“Guardia, dejate de joder con el Partido Comunista, porque te voy a llevar y te voy a reventar”. Desde un auto en el que se encontraba vestido de civil, Luis Baraldini con un gesto lo había convocado, y fue bien terminante en su “consejo” al militante de Rancul. En noviembre de 1975 el trabajador rural fue detenido por un día; y tiempo más tarde Baraldini le expresó aquella amenaza en Rancul. En otra oportunidad, el mismo jefe policial le dijo a Guardia: “¿ Por qué está contra el golpe? Yo también era peronista, pero el peronismo murió cuando murió Perón”, cerró sin dejar que le conteste.

Valentín Carlino, detenido y torturado “por peroncho”
Nunca imaginaría Luis Valentín Carlino que su presencia en un bucólico pueblito de La Pampa iba a ser escenario de algunos de los momentos más terribles de su vida.
En calidad de médico cirujano había llegado tras enterarse por el diario Clarín que se desarrollaba en nuestra provincia el Plan Integral de Salud, que había puesto en marcha el entonces gobernador Aquiles José Regazzoli.
El primer momento en que advirtió que su vida estaba en peligro fue cuando al querer retirar un ahorro que tenía en el banco, para irse de vacaciones, un policía le dijo que tenía que presentarse en la comisaría.
Contó que en calidad de detenido le ataron las manos con una soga, pero “estaba mal atada… mi perspicacia me hizo entender que era para que intentara escaparme…”, quizás para tener una excusa para dispararle, se infiere.
Secuestrado el 15 de julio de 1976, recién fue liberado el 15 de junio de ese mismo año. Aún hoy no sabe por qué lo detuvieron: “Habrá sido por ‘peroncho… porque los antiperonistas querían su revancha”, dijo el médico que es de origen cordobés, y que en la actualidad ejerce en Bernasconi.
Agregó que esperaba que algo así pasara porque poco antes habían “detenido a los profesores del secundario” del pueblo.
En la comisaría -a cargo del ex policía ex boxeador Miguel Gauna- lo esposaron y lo encapucharon, porque nunca pudo saber quiénes eran los que le pegaban. Narró que en un momento sintió un frío en el rostro, y después se dio cuenta que le habían apoyado un arma de fuego.
Satirizó la situación de cuando en un Falcon lo trasladaron con un amplio despliegue a Santa Rosa. “A mí alcanzaban con que me mandaran al cartero para detenerme”, dijo.
En la Seccional Primera no se iba a salvar de “otra biaba, con trompadas en el estómago, hasta que se desmayó… me pegaban en los tímpanos con las manos… Las preguntas que me hacían no tenían ningún sentido… era pegar por pegar”, rememoró.
Trasladado a la Colonia Penal puso como abogado a Ciro Ongaro, y el 15 de noviembre de 1976 lo dejaron en libertad.
En medio del drama que contó, y del que fue impensado protagonista, tuvo momentos para el humor. Se rió de la patota militar a la que se le escapó el profesor Guillermo Quartucci que se asiló en México: “¡Qué drama!”, ironizó.
Finalmente, como un dato anecdótico más, aseguró que se murieron todos sus familiares, que es “multimillonario” y que sólo trabaja para entretenerse.