Fútbol por TV: cooperativas quedan a mitad de camino

LA TELEVISACION DEJARA DE SER "PARA TODOS"

Para los potenciales espectadores vía televisión paga, desde octubre y una vez que hayamos pasado por las urnas, los escollos serán más o menos importantes según la ventanilla a la que haya que arrimarse para formar parte de la lista de abonados a la pasión nacional. En otras palabras, y siguiendo con el tema lanzado en la edición de ayer, del operador de cable que cada uno tenga en su localidad dependerá lo que haya que desembolsar.
Hay que recordar que la televisión abierta ya no tendrá la posibilidad del fútbol argentino. Y que, eso sí, en el arranque por lo menos cada abonado a las dos nuevas señales pagará 300 pesos sin distinción. Desde lo técnico, según información que ya manejan los operadores de cable y a la que accedió La Arena, esos dos canales que se repartirán el fútbol tendrán calidad HD pero también podrán ser tomados por empresas con -aún- señal analógica. El precio será el mismo porque, al cabo, no es culpa de los nuevos dueños del fútbol que haya retraso tecnológico en muchos sitios.
Pero donde mayor será la desigualdad será en aquellas ciudades y localidades donde se parte de un operador privado o una cooperativa o cable comunitario. Volvemos ahí hacia atrás en la historia y la situación nos hace recordar que sólo en los lugares de cierta cantidad de potenciales clientes operan los privados dejando para la organizaciones de la propia gente los sitios poco apetecibles. En localidades pequeñas como Arata, Caleufú, Doblas y Bernasconi, son las cooperativas las que ofrecen televisión y lo hacen porque allí nunca recalarán privados por el escaso volumen. Y son sólo algunos ejemplos.

Competir.
La ya fenecida “Ley de Medios” que tanto costó sancionar durante el kirchnerismo abrió la posibilidad a todas las cooperativas y en ciudades como Santa Rosa ahora podemos defendernos de un monopolio que ya no es tal y que de no ser por esta competencia nos tendría una tarifa por las nubes y de rehenes a todos los capitalinos.
Pero los tiempos y las capacidades económicas no permitieron que ese avance, que hoy también se verifica a medias en General Pico por la acción de Corpico y su proyecto, fueran suficientes para llegar en la mejor condición a una circunstancia de retroceso como ésta.
Así, localidades de importancia como Macachín, Ingeniero Luiggi, Miguel Riglos, Winifreda, General San Martín, Guatraché, General Acha, Quemú Quemú, Eduardo Castex y otras atraviesan un momento en que planifican, gestionan y ejecutan los tendidos de redes de fibra óptica, algunas con la confesada intención no sólo de darle calidad a su servicio de internet sino de definitivamente de competir con la televisión por cable.
En la mayoría de los casos, en estas localidades mencionadas ya hay operadores privados. De origen diverso, en muchos casos pequeñas empresas familiares que, con mucho esfuerzo y riesgo han llevado adelante el servicio, pero también aquellos a los que se les nota claramente lo bien que las ido. Nada de ilegal en ello, pero sí el enorme contraste golpea la vista cuando se repasan números. Allí, sin lugar a dudas, surgen las cifras abusivas que estas empresas cobran a sus abonados ante la ausencia de competencia.
Y como dicen que para muestra basta un botón, veamos un caso. En Intendente Alvear el operador privado de cable ofrece un abono básico con canales analógicos de $ 575. La oferta suma un paquete de señales en HD bajo un sistema llamado Dibox que requiere la instalación de “deco” en el hogar. Mediante ese sistema la empresa ya promociona el Fútbol de Primera, anunciando el agregado de los dos canales que traerán los partidos. Tal vez en la convicción de que si siguen sumando costos los negocios pueden decrecer, en la promo informan que desde octubre el costo será de 376 pesos por todo concepto. Obvio más el abono básico.

Mitad de camino.
Y Doblas, con televisión cooperativa, podría ser la contracara, con un abono básico de 220 pesos más un “extra” de 40 pesos por las señales digitales. Ante los inevitables 300 pesos por fútbol, la suma final de 560 es menor a la “básica” de Alvear con 575 monedas.
Muchos dirigentes cooperativos, en virtud de la actualidad tecnológica y los recursos disponibles, creen que dar el paso hacia el cable sería hoy un error dadas las actuales tendencias. “Si tenemos la fibra podemos llegar con los contenidos que se nos ocurran, para eso tenemos lo más importante que es la red”, razonan.
Tal vez sin tener en cuenta lo atrás que en estos confines del mundo vamos respecto de las tendencias mundiales. Admiten que cada tanto “socios nos piden la televisión porque el servicio privado es malo y caro”, aunque parece que eso no alcanza para superar el escollo que forman la falta de recursos para invertir, la poca visión de algunos dirigentes y la tibieza de la voz del pueblo en esos reclamos.
Cuando el Estado deja de lado a su gente para volver a favorecer a los intereses de los más poderosos como es, claramente, este retroceso en los derechos ciudadanos logrados respecto del “más popular de los deportes”, es el propio pueblo el que se da soluciones bajo esta formidable herramienta que es el cooperativismo. Y una vez más las diferencias son indiscutibles. La pena de hoy, en La Pampa, es que este momento toma a muchas cooperativas a mitad de camino.