“Hay soluciones técnicas posibles”

PABLO DORNES, UN INVESTIGADOR DE LA UNLPAM, SE PRESENTO COMO "AMIGO DE LA CORTE"

Para un especialista de la UNLPam, el caudal del río Atuel bien utilizado alcanzaría para regar la superficie actual en el sur de Mendoza y mandar un importante volumen a territorio pampeano. La clave pasa por mejorar el riego.
“Hay soluciones técnicas posibles de llevarse a la práctica, y esas soluciones técnicas permiten construir consensos políticos y sociales”. La reflexión pertenece a Pablo Dornes, un docente e investigador de la Universidad Nacional de La Pampa que el martes se presentó ante la Corte Suprema de Justicia como “amigo del Tribunal” para estar presente en la audiencia entre Mendoza y La Pampa en el juicio por el Atuel. Las soluciones técnicas que propone Dornes remiten a las mismas que señaló la Corte Suprema en 1987, cuando determinó que el nivel de eficiencia de riego en la zona del Atuel era muy bajo y que Mendoza debía mejorarlo, en beneficio suyo y de La Pampa. “La situación actual no es muy distinta a la de aquel momento”, advirtió el investigador. “Mejorar el riego es más barato y más efectivo que hacer el trasvase desde el río Grande”, sostuvo.
Dornes se presentó en la Secretaría de Juicios Originarios de la Corte Suprema con un escrito en el que detalló el espíritu de su presentación y la propuesta que, si el órgano lo autoriza, expondrá en la audiencia del 14 de junio. Junto a él, en el mismo escrito, lo hizo el diputado radical Martín Berhongaray.
El especialista fundó su pedido en su condición de docente universitario pero sobre todo en su carácter de director de dos proyectos de investigación que tienen como objeto de estudio el río Atuel. Uno de ellos se llama “Análisis de la Interacción Agua Superficial y Subterránea y su Influencia en los Escurrimientos en la Cuenca Inferior del Río Atuel, aprobado por las resoluciones 222/2011 y 137/2015 de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y el otro “Relación hidráulica, hidroquímica e isotópica entre el régimen de escurrimiento y la interacción entre el agua superficial y subterránea en la cuenca inferior del río Atuel”, aprobado por resolución 551/2014 de la Facultad.
“La mía es una presentación técnica, porque estoy convencido que a partir de encontrar una solución técnica se pueden construir consensos políticos y sociales para compartir el río”, explicó Dornes a LA ARENA en una entrevista realizada ayer. “Es una presentación que se basa en ver cómo el manejo del área de riego en Mendoza afecta los escurrimientos que llegan a La Pampa”, detalló.
Un dato interesante del escrito es que la argumentación técnica que elaboró Dornes se basa principalmente en trabajos mendocinos, algunos de ellos elaborados por técnicos del Departamento General de Irrigación. “En ese aspecto hay una correspondencia muy cercana entre lo que dicen los técnicos de Mendoza y lo que decimos nosotros”, indicó.
La clave del tema es la baja eficiencia en el riego que tiene el sur de Mendoza, que está en un 27 a un 28 por ciento. Es decir, de cada 100 litros que se sacan del río, solo 27 ó 28 son realmente aprovechados. El resto se desaprovecha, se saliniza y causa problemas graves incluso para las mismas chacras y plantaciones.
“Al haber tantas pérdidas, se eleva el nivel de la napa hasta cerca de la superficie, y ello produce la salinización de los suelos y afecta las raíces de las plantas. Para ‘lavar’ los suelos salinizados, hay que tomar más agua del río, con lo cual el problema se multiplica”.
“La solución técnica que quiero explicarle a la Corte pasa por mejorar la eficiencia del riego, lo que beneficiaría a Mendoza y a La Pampa”, remarcó. “Mendoza tendrá mejores rendimientos en sus cultivos y no necesitará usar tanta agua. Entonces habrá un excedente que podrá llegar hasta La Pampa”.
En su presentación de 16 carillas, Dornes recordó que la baja eficiencia en el sistema de riego del sur mendocino fue detalladamente analizada por la Corte Suprema en el fallo de 1987, que la fijó en un 29,5 por ciento. En aquel fallo, la Corte le recomendó a Mendoza llevarla al 50 por ciento, con inversiones por su cuenta y orden. Recientes estudios de investigadores mendocinos admitieron que ese valor es, 30 años después, aún más bajo: del orden del 27 por ciento.
“La solución técnica que voy a proponer pasa por hacer un manejo eficiente del recurso y entender cómo se comporta el sistema”, reiteró el universitario. Esta solución mejoraría los niveles de salinización de los suelos y el estado de las napas, permitiría rendimientos más estables en los cultivos, evitaría tomar un cupo extra para “lavar” suelos, y sería la plataforma más apropiada para atender el reclamo pampeano de contar con su parte de agua del río Atuel.
“Si ellos optimizan el sistema de riego, van a tener mejores resultados y va a ser mucho más barato y práctico que hacer el trasvase desde el río Grande que quieren concretar. Hay soluciones técnicas y nos permiten construir consensos políticos y sociales. Solo hay que tener buena voluntad”, concluyó el investigador.