Hoy operan a Sebastián Vivona

Hugo Vivona, el padre de Sebastián Vivona, estaba ayer mucho más tranquilo. En una charla con LA ARENA, en un barcito ubicado enfrente del hospital Británico, en el barrio porteño de Barracas, dijo sin vueltas: “Pensé que se me había acabado la vida, se me había acabado el mundo, se me vino todo abajo, y ahora estamos de fiesta, aunque no sé si esa es la palabra adecuada porque murió gente joven, de la edad que mi hijo. Yo estoy contento por él, pero hay padres muy tristes”.
Su hijo Sebastián, gerente comercial de la firma Kosiuko, era uno de los nueve ocupantes que iban en el avión que el martes cayó en el Río de la Plata, cerca de las costa uruguaya. Cinco de ellos murieron. “Todavía no sabe que algunos fallecieron”, acotó Hugo.
Hoy a Sebastián se le practicará una doble operación, en una muñeca y en una pierna. “El está mejor con respecto a ayer (por el miércoles). Le practicaron nuevas tomografías, las compararon con las de ayer y con las que le hicieron en Colonia, y está bien. Mañana (por hoy) lo operarán de la tibia, el peroné y la muñeca. Luego está prevista una segunda intervención en la pierna. Su estado general es excelente pensando en lo que pasó. Realmente nació de nuevo”, dijo Vivona padre, un reconocido comerciante santarroseño.
“Sebastián no perdió la memoria en ningún momento ni estuvo en terapia -acotó-. Habla conmigo como yo estoy hablando con vos. Los médicos, después de las tomografías en la cabeza, no entienden cómo no le pasó nada. Solamente tiene las fracturas en la pierna y en la muñeca y siete costillas rotas, que tendrán que soldar solas”.
– ¿Cómo está desde lo emocional?
– Ya hay un psicólogo del hospital cerca de él. Seguramente le llevará un tiempo recomponerse porque fue algo muy duro. Sebastián contó poco. Los médicos nos pidieron que no le saquemos el tema si no quiere hablar. Sabemos lo que vivió, la supervivencia, la salida del avión, el rescate, que supuestamente había compañeros muertos… fue muy traumático.
– ¿Les contó algo del accidente?
– Muy poco. Que sintió un golpe y que cuando se despertó, quizá había pasado apenas un minuto, todo era un caos. No recuerda mucho. Hasta yo me guío más por lo que informan los diarios que por lo que contó. Es muy pronto para preguntarle qué pasó.

La noticia, en una escala.
A Sebastián lo acompañan sus padres, sus hermanos, su mujer, sus hijos y sus amigos. “Está totalmente contenido, de muy buen ánimo y muy bien físicamente. Hasta parece mentira”, indicó Hugo.
Con relación a la información errónea que surgió al principio, acerca de que su hijo estaba entre los desaparecidos, Vivona lo justificó: “Es cierto que la información fue confusa, pero no se puede echarle la culpa a gente que estaba rescatando vidas. Me dijeron que el trabajo de los rescatistas fue impecable y que tanto desde Uruguay como desde Argentina llegaron rápidamente. La nómina (de muertos) fue mal dada en Uruguay, pero fue un error y nada más”.
Vivona dijo que para Santa Rosa fue “como una conmoción”. Agradeció todos los llamados que recibió desde Buenos Aires y La Pampa. “No puedo creer la solidaridad que encontré. Hasta me llamaron personas que no conozco”.
– ¿Cómo se enteró del accidente?
– Nos llamaron desde Buenos Aires y nos dijeron que prendiéramos el televisor, aunque nos aclararon que íbamos a ver que se había caído el avión donde iba Sebastián y que nos quedáramos tranquilos porque estaban todos bien. Pero prendimos el televisor y vimos a un tipo tirado arriba del ala, a otro que lo subían en un canasto y que me pareció que era mi hijo… La desesperación te gana, es terrible, si hasta lo dieron como desaparecido.
– ¿Viajó inmediatamente a Buenos Aires?
– Tuve suerte que Aerolíneas Argentinas me permitió subirme a un avión en media hora. En la escala en San Rafael me avisaron que ya habían hablado con él. Ahí me relajé un poco.
– ¿Y cómo vivió el lapso entre que se subió al avión en Santa Rosa y recibió esa noticia en Santa Rafael?
– Durante una hora y media pensé que iba a retirar el cuerpo de mi hijo. Fue la hora y media más angustiosa de mi vida. Sebastián es un chico exitoso, deportistas, lleno de vida, padre de familia, con dos nenas, un buen trabajo…
– ¿Cuándo llegó a Buenos Aires se fue a Uruguay?
– La llamé a mi hija (Luciana) que estaba con Sebastián en Colonia y me dijo que no tenía sentido ir porque al otro día a la mañana lo traerían a Buenos Aires. Y que estaba golpeado pero bien. Así que recién lo vi al otro día. Estaba shockeado. Incluso cuando estaba llegando a Buenos Aires, (el secretario de Seguridad, Sergio) Berni confirmó a las 20 que mi hijo vivía.
Al final, Hugo dice que si todo va bien Sebastián podría recibir el alta en una semana, aclara que se quedara con su esposa junto a él hasta cuando sea necesario (“todo lo demás es secundario”) y remarca que “tengo cuatro hijos y uno da la vida por ellos”.