Inhabilitación y condena

HOMICIDIO CULPOSO

El juez de control santarroseño Gabriel Lauce Tedín condenó ayer a Silvio Adrián Haag como autor del delito de homicidio culposo y lesiones graves culposas agravadas por la conducción negligente, imprudente y antirreglamentaria de un vehículo automotor, en concurso ideal, a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación especial por siete años para conducir todo tipo de vehículo automotor en la vía pública que requiera autorización por parte de autoridad competente. A raíz del accidente falleció el motociclista José Enrique Cabral, de 20 años.
A su vez, le impuso el cumplimiento de las siguientes reglas de conducta, bajo apercibimiento de revocarle la condicionalidad de la sanción, por tres años: fijar residencia, someterse al control de la Unidad de Abordaje, Orientación y Supervisión de personas en conflicto con la ley penal; y abstenerse de consumir sustancias estupefacientes y/o abusar de bebidas alcohólicas.
El fallo de Tedín fue consecuencia de un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Oscar Cazenave, el defensor particular Rodrigo Fernando Carballo y el imputado, un maestro mayor de obras de 45 años, quien admitió su culpabilidad. También dieron sus consentimientos la madre de la víctima, que como querellante particular fue representada en el proceso por la abogada Silvia Brown, y quien resultó lesionado, Walter Páez.

El accidente.

Con las pruebas reunidas durante la investigación fiscal preparatoria, el juez dio por probado que el pasado 14 de enero, a las 3.30, Haag conducía una camioneta Toyota Hilux -“acusando una ingesta de 0,95 gramos de alcohol por litro de sangre”- por la ruta nacional 35, de norte a sur, y “con el tercio delantero izquierdo” colisionó a la moto Yamaha 125 cc. que guiaba Cabral, al invadir el carril de éste último. Ello ocurrió en el kilómetro 356, entre Santa Rosa y Winifreda.
Como consecuencia del choque, “Cabral perdió la vida en el lugar y Páez, quien iba como acompañante a bordo de la Hilux, sufrió una contusión pulmonar, cuatro fracturas costales derechas, fractura de esternón y de apófisis transversas lumbares, una lesión en dorso y palma de la mano derecha y otra severa del primer dedo; y la amputación quirúrgica de las dos primeras falanges de los dedos pulgar e índice derechos”, dice la sentencia.
“La conducta endilgada a Haag ha quedado plenamente acreditada, teniendo en consideración la planimetría confeccionada por personal de la División Criminalística en base a los rastros físicos hallados en el lugar de la colisión; como así también por la posición final de los rodados, lo que permitió dar cuenta que previo al impacto, la camioneta conducida por el imputado invadió el carril contrario de circulación”, señaló Tedín. Y agregó que también se acreditó que Haag “manejaba con una graduación del alcohol en sangre superior a la permitida por ley, tal como se desprende del informe de Química Forense de la Policía provincial”.
Desde un primer momento, el imputado se había comprometido a no conducir vehículos que requieran habilitación para hacerlo hasta la finalización del proceso.