Jornada reunió a más de 350 asistentes

Más de 350 personas participaron ayer de la jornada por el uso del cannabis medicinal. La iniciativa de una pareja de pampeanos trajo a la provincia a personas de otras provincias y disertantes de nivel internacional.
Algún día, cuando el uso medicinal del cannabis ya no sea una materia de discusión y esté totalmente aceptado por toda la sociedad, Rodrigo Catalano y Paola Ruggero mirarán hacia atrás con satisfacción por haber puesto en La Pampa la semilla de la conciencia. Desde principio de año, los padres de Iñaki (un adolescente pampeano que padece epilepsia refractaria) trabajaron para que se realice en la provincia una jornada “de actualidad médica y científica” sobre el uso de la planta con fines terapéuticos. Ayer quedó demostrado, sobre todo por los asistentes que vinieron de distintos puntos del país, que el trabajo de la pareja dio sus frutos y que gran parte de la sociedad pampeana está interesada en el tema y sensibilizada por los padecimientos que deben afrontar los usuarios.
Según confiaron los organizadores de la jornada, pasaron ayer por las diferentes actividades que se lealizaron en el Aula Magna más de 350 personas entre las que estuvieron algunos legisladores provinciales (Espartaco Marín, Abel Sabarots, Luis Solana), diputados nacionales (Francisco Torroba) y concejales de la ciudad (Marcos Cuelle) entre otros.
“La concurrencia demuestra que hay una demanda genuina de lo que es la marihuana como medicina que funciona para tratar varias enfermedades al mismo tiempo”, dijo Daniel Oliveto, biólogo profesional y profesor de Biología de la UNLPam. “Lo que nosotros estamos pidiendo es que la gente pueda tener la planta en su casa para que puedan tratar la patología que quieran. Pero primero la gente tiene que informarse y para eso sirven estas jornadas”, agregó.

Científico chileno.
Una de las voces más interesantes de las que se oyeron ayer en las jornadas fue la del chileno José Sepúlveda, que es bioquímico y doctor en biología celular y molecular y que en lo últimos años ha investigado los fitocannabinoides y dos partes específicas del cerebro, el hipotálamo y el hipocampo.
“Vengo a contribuir y contarles desde la experiencia lo que he aprendido y despejar cualquier duda científica que pueda tener la gente aquí. En el par de años que llevo estudiando la cannabis nos hemos centrado en clasificar las especias y saber cuanto THC (Tetrahidrocannabinol, un compuesto químico hallado en cannabis) tienen para orientar a las personas si esa especie es específica para su necesidad terapéutica. Lo primero es saber qué tiene la cannabis. Y en segundo lugar aportar información a usuarios y profesionales de la salud”, dijo el biólogo.
-Se ha dicho mucho sobre los efectos y se ha informado mal sobre los efectos del uso de cannabis ¿No hay peligros de daños neuronales en la utilización del cannabis?
-Daño neurológico, muerte celular, no. No son sustancias que produzcan muerte celular en los tejidos sanos. Sí matan celulas cancerígenas. Al que dice que el cannabis mata neuronas hay que decirle que eso es una falacia, una mentira.

En agenda de la UNLPam.
“Para la Universidad de La Pampa este es un tema importante porque está reconociendo institucionalmente esta jornada. El Consejo Superior, sin ninguna duda y por unanimidad, ha resuelto que éste es un tema de agenda. Esta jornada incorpora un nuevo paradigma en el debate sobre los usos medicinales de un producto que ha sido condenado bajo el punto de vista del narcotráfico. Sacarlo de ese debate y pensar en otro, en la noción del uso medicinal que es lo que propone esta jornada, es muy importante”, dijo ayer a este diario María Silvia Di Liscia, secretaria de Investigación y Posgrado de la Universidad Nacional de La Pampa. Y agregó: “Este es un tema que se debate pero que no tiene un lugar institucional. Desde este punto de vista, el evento es importante porque van a debatir aquí médicos, usuarios, personas que cultivan de manera individual, que no generan un tráfico y que lo hacen en virtud de las cualidades curativas de la planta. Esta es una jornada donde hay asistencia nacional y el debate va a ser seguramente muy rico”.

“Mi hijo puede sonreír”.
Una de las asistentes y disertantes en la jornada de ayer fue Valeria Salech, fundadora de Mamá Cultiva, una ONG que agrupa a madres de personas con encefalopatías severas (que van desde parálisis cerebral hasta todos los tipos de epilepsia, autismo, entre otras) que encontraron en la planta de cannabis una solución que la medicina tradicional alopática no les logró dar.
“Sentimos la necesidad moral de contarle a otras madres, a otros familiares, que existe esta alternativa porque era una información que teníamos vedada. Cuando uno ve a su hijo cambiar su vida tan radicalmente sería inmoral no compartir este saber. Si uno tiene el saber y no lo comparte es como si no lo supiera”, dijo Salech a LA ARENA, minutos antes de inaugurar la jornada.
“Este tipo de jornadas se están realizando en todo el país porque cambió la mirada. A nosotros nos enseñaron como mandato social que las drogas son malas y que la marihuana es una droga. Esto es algo ridículo: la marihuana es una planta medicinal que tiene 5.000 años de historia y solo hace 50 que está prohibida. Es nuestro deber liberarla, sacarla de ese encarcelamiento. Decir ‘cannabis medicinal’ me resulta una redundancia total. Es como decir “boldo medicinal’. Hoy tratámos que la sociedad trate de mirar a la planta como lo que es y no como le dijeron que es”, añadió.
-¿Cómo le cambió la vida a tu nene después de hacer un tratamiento con cannabis?
-Mi hijo y todos los hijos de mis compañeras son chicos que han pasado años muy feos, muy malos. De tener muchas convulsiones, un daño neurológico irreversible y hoy esta planta funciona como un neuroprotector, sobre lo que quedó para trabajar sobre una persona y recuperar alguna funciones. Hoy mi hijo me puede acariciar, antes no podía. Me puede sonreir y puede comunicarse conmigo. Hay que tener un familiar con esta problemática para entender el real cambio. Nosotros somos madres que la sociedad nos excluyó. Cuando vos tenés un hijo con un problema así no te lo cuida nadie, ni tu suegra, ni tu mamá ni nadie. Terminás encerrada en tu casa las 24 horas con tu hijo, no vas a eventos sociales porque molesta, porque puede tener una convulsión o romper un vidrio. Vos también dejás de invitar gente a tu casa, porque sabés que es incómodo para la otra persona. El cannabis impactó en él de una manera tan positiva que yo puedo estar acá y mi familia pudo transformar ese dolor en lucha por la liberación de la planta.
-¿Por qué pensás que hay tanta resistencia y rechazo a algo tan sencillo como es una planta medicinal?
-Porque tiene muchas propiedades, es segura, eficaz y muy económica. Eso es un punto en contra para la planta. Cualquiera puede tenerla en el patio de la casa y un rivotril no crece en tu jardín. Creo que hay intereses económicos que están interfiriendo en la libertad del acceso. Hoy no podemos tener un acceso democrático porque hay intereses de por medio.

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