Jueces imputan “maniobra ardidosa” al ex intendente

Los jueces de la Cámara 1 dijeron que el ex intendente busca el apartamiento de sus juzgadores, y que presenta escritos con “expresiones agraviantes” y “un estado de ánimo infundadamente rencoroso” hacia ellos.
Los tres jueces de la Cámara en lo Criminal 1 que se inhibieron para seguir interviniendo en la causa donde el ex intendente Juan Carlos Tierno debe ir a juicio oral y público por el delito de abuso de autoridad, señalaron que los continuos recursos presentados por el imputado pueden constituir “una maniobra ardidosa para lograr el apartamiento de aquellos a quienes apunta sus dardos” y que “trasuntan un estado de ánimo infundadamente rencoroso” hacia ellos. También indicaron que los escritos contienen “expresiones agraviantes”.
La causa contra Tierno y otros cuatro ex funcionarios municipales lleva más de seis años dando vueltas en la justicia y, al día de hoy, ni siquiera está constituido el tribunal que debe juzgarlos. En este tiempo el expediente pasó por las manos de 21 jueces -incluidos seis de la Corte Suprema- y 14 de ellos se inhibieron o excusaron de intervenir.
La cadena de apartamientos llegó a tal punto que la Cámara 1 debió buscar conjueces -abogados que se anotan anualmente para subrogar a los magistrados que pertenecen al Poder Judicial- y tres de los cinco inscriptos también dieron un paso al costado, por lo que ahora el Superior Tribunal de Justicia debería indicar cuál es el camino para conseguir a sus reemplazantes.
La denuncia contra Tierno -que fue destituido luego de estar al frente del municipio apenas 87 días- y sus ex secretarios Oscar Vignatti, Juan Pablo Fasce, Blanca Soto y Viviana Rodríguez, fue promovida por los concejales del Frepam en 2008, luego de que el 17 de enero de ese año los cinco imputados aprobaran el presupuesto municipal y la Ordenanza Tarifaria a través de una resolución del Departamento Ejecutivo, cuando ello es una facultad indelegable del Concejo Deliberante.
El caso está listo para ir a juicio desde 2009, pero Tierno puso trabas sistemáticamente para evitar ser juzgado y entregó decenas escritos -algunos insustanciales- para alargar los tiempos procesales.
El año pasado el juez Néstor Ralli había fijado las audiencias para el 13, 14 y 15 de agosto, pero a último momento se confirmó el procesamiento de Vignatti en otra causa -fraude por abuso de firma en blanco, en cuatro oportunidades, en perjuicio de la empresa de colectivos El Indio-, por lo que el magistrado frenó las actuaciones y la Cámara 1 unificó ambas causas en una por el principio de conexidad.
Sin embargo, cuando fue a establecer la nueva fecha del juicio, Tierno impugnó a sus tres jueces, Elvira Rossetti, Miguel Gavazza y Miguel Vagge, quienes el 5 de marzo pasado terminaron inhibiéndose para continuar entendiendo en la investigación.

Fundamentos.
En ese escrito los magistrados aludieron a “las sucesivas intervenciones de uno de los imputados, específicamente Juan Carlos Tierno -quien además fue autorizado a ejercer su propia defensa-, y en razón de las presentaciones efectuadas se tuvo oportunidad de observar un particular comportamiento a lo largo del proceso ya que las mismas contienen expresiones de todo tipo incluso, algunas de ellas, agraviantes”.
“Personalmente no nos mueve animosidad alguna hacia él, como así tampoco preconceptos que pudieran interferir en las decisiones tomadas o a tomar, pero he aquí que, el planteo de conciencia que se presenta está referido a la persona del imputado”, agregaron los jueces.
“La reiteración de presentaciones, en la causa o fuera de ella, donde Tierno insiste en una particular visión de lo que supone será el proceder de quienes debemos decidir sobre la actuación que le cupo en un acto de su vida pública, en su carácter de intendente, nos lleva a este dilema”, indicaron Rossetti, Gavazza y Vagge.
A continuación expresaron que “en el análisis de sus expresiones es posible advertir que, con diverso sustento, existe en él una ausencia total de confianza de imparcialidad en la toma de decisiones. Ese visceral estado de ánimo no puede soslayarse, y quienes tenemos la misión de juzgar debemos tomarlo en cuenta. Podrá suponerse que constituye una maniobra ardidosa para lograr el apartamiento de aquellos a quienes apunta sus dardos, pero aún cuando esa suposición tenga visos de realidad no corresponde ignorarla, por cuanto en definitiva trasunta un estado de ánimo -si bien infundadamente rencoroso-, que logra opacar la necesaria transparencia que debe presidir toda actuación en el análisis de la conducta humana”.