La Pampa quiere el cráneo de Calfucurá

UNA COMUNIDAD ORIGINARIA HIZO EL PEDIDO AL INAI Y FUE RESPALDADA POR EL GOBIERNO

El Museo de La Plata está próximo a restituir los restos del cacique. El gobierno pampeano y las comunidades originarias sostienen que el cráneo debe regresar a La Pampa, sitio adonde estaba enterrado antes de la “conquista del desierto”.
Juan Calfucurá llevaba seis años de muerto cuando un grupo de soldados del teniente Juan Levalle profanó su tumba. Los restos del cacique yacían a tres metros y medio de profundidad, custodiados por un arsenal y cubiertos por tres tablas de algarrobo. A los pies de la tumba, los soldados hallaron veinte botellas de anís, ginebra, caña y otros licores. Aún podía distinguirse la ropa característica del cacique. Los “conquistadores del desierto” le arrancaron el cráneo como un trofeo, y se llevaron las armas y el traje raído y sucio.
La escena antes relatada ocurrió en la zona de Salinas Grandes, a pocos kilómetros de la localidad de Doblas, en 1879. Ese es el argumento que utilizó la comunidad Newen Lelfün Mapu para solicitar que el cráneo del cacique sea restituido a La Pampa: “Este es el lugar que el toki Calfucurá eligió para morir, y aquí debería regresar”, dijo a este diario el Lonko Alejandro Nahuel.

Una carta, un reconocimiento.
El 22 de noviembre del año pasado, Alejandro Nahuel envió una carta al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas para que su comunidad sea tenida en cuenta cuando el Museo de La Plata decida entregar el cráneo del mítico cacique.
“Habitando el valle de Chillhué, actual territorio de La Pampa, el reconocido toki Calfucurá supo negociar con el incipiente Estado nacional argentino y con las diversas parcialidades indígenas mitigando de esta manera roces y problemas entre los pueblos de la región. El toki intercambió con los diversos gobiernos argentinos y tribus para sostener la paz y la convivencia”, dice la carta enviada por el Lonko Nahuel.
“Para nosotros, descendientes culturales del ‘kimün amcestral’ es necesaria la restitución no solo por hacer cumplir el ciclo vital del ‘mongen’ sino también para hacer un llamado de unión del mapuche ‘rakiduam’, tan avasallado por la historia escrita de los victoriosos”, agregó
La respuesta al pedido de Nahuel llegó meses después, pero con una mala noticia: su comunidad no tenía personería jurídica para exigir la restitución. Finalmente, la Secretaría de Cultura de la Provincia y el Consejo Provincial del Aborigen intercedieron y enviaron una nueva solicitada al organismo nacional dejando en claro que la comunidad mapuche estaba reconocida en la provincia e insistieron con la restitución.

Neuquén pretende el cráneo.
La comunidad mapuche no es la única que espera por la restitución. En Neuquén, la comunidad Namuncurá que está afincada en cercanías de Junín de Los Andes, confía que el INAI les entregará los restos. Piensan que tiene una carta poderosa: entre las personas que reclaman el cráneo y el cacique existen lazos sanguíneos.
“La restitución de los restos es un acto político y reparatorio para las comunidades. Es el Estado reconociendo que hubo genocidio. Los restos son personas que tienen nombre y apellido y no se trata de ‘tribus’ que no están más. Ellos están acá”, dice el director de Patrimonio, Ignacio Roca.
“La restitución empodera a las comunidades, visibiliza su lucha. Pasó con Mariano Rosas, cuyos restos descansan en Leuvucó desde el 2001. El año pasado nuestra provincia recibió los cráneos de Gherenal e Indio Brujo (ver aparte) y ahora las comunidades están resolviendo en qué lugar los van a sepultar. Es todo un cambio el que está haciendo el Museo de La Plata y las comunidades deben ejercer sus derechos”, cerró.

Cabezas numeradas
En 1996, el gobierno de La Pampa inició un reclamo para que el Museo de Ciencias Naturales de La Plata restituya los cráneos de los caciques que habitaron este territorio cuando aún no era provincia y que formaron parte de la “colección” donada por Estanislao Zeballos. El pedido fue por el cráneo de Calfucurá que aún lleva el número 241 del catálogo hecho para el Museo por el médico alemán Lehmann Nitsche. El cráneo de Mariano Rosas –restituido en el 2001– figuraba con el número 292, mientras que Gherenal e Indio Brujo –restituidos el año pasado– llevaban los números 317 y 33.