“La causa debería ser civil y no penal”

INTEGRANTES DE "CHAKRA RAIZ" NO DECLARARON SOBRE LA USURPACION DE TERRENOS

Ayer a la mañana, un grupo de alrededor de diez personas que pertenecen a la agrupación “Chakra Raíz” que ocupan terrenos en Toay, se apostó en la Ciudad Judicial, aunque sus representantes aseguraron a LA ARENA que no declararían, por recomendación de la letrada a cargo de su defensa, Silvina Gómez. El grupo, conformado por entre 14 y 18 familias, aseguró que “queremos que nos dejen pagar por la tierra y nos permitan vivir sin molestar ni que nos molesten”.
El grupo se reunió en la mañana de ayer en la Ciudad Judicial. Con un cartel nombrando a la agrupación, esperaron a la prensa y manifestaron sus intenciones.
“Maga”, “Sol” y “Malén” fueron las tres voceras que hablaron con este diario. “Desde el 4 de octubre, un grupo de aproximadamente entre 14 y 18 familias estamos ocupando una tierra en Toay, con la intención de solucionar problemas de emergencia habitacional, algunos en una situación muy precaria”, señaló “Maga”.
La vocera evidenció “la difícil situación de conseguir un terreno, hace dos o tres años lo intentamos como grupo, ya sea comprar o conseguir terrenos, pero no fue posible y aunque no nos gustó, nos vimos obligados a tomar esta medida de ocupar pacíficamente un lugar con la intención de pagarlo para ver si las autoridades se sensibilizan con la situación y se visibilicen estas dificultades”.
“En las grandes ciudades, el precio de la tierra está totalmente manejado por el mercado”, argumentó “Maga”. Prosiguió confirmando que “las tierras entendemos que pertenecen al IPAV (Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda), entonces la gente nos decía que van a levantar todo lo que hay en el lugar con una motoniveladora; es un espacio que tiene chañares, caldenes añosos, médanos, desagüe pluvial, con especies medicinales”.
Completó afirmando que su intención es “poder quedarnos en el lugar, pagarlo, defendiendo ese espacio natural y tratando de visibilizar el problema de la falta de acceso a la tierra”.

Judicial.
Debido a este ingreso a la tierra fiscal, se iniciaron expedientes judiciales que recayeron sobre el fiscal Carlos Ordas.
Por esa razón, integrantes del colectivo estuvieron presentes ayer, en la Ciudad Judicial. Sobre este tema, las voceras confirmaron que “antes de hablar con él, dialogamos con la defensora oficial Silvina Gómez”.
La joven aseveró que la abogada “nos recomendó que no declaremos y esa fue nuestra respuesta ante el fiscal”.
“La asesora nos dijo que considerara que esto no debería ser una causa penal, sino que debería ser civil porque no entramos de noche al lugar, no tumbamos ningún alambre o violamos un perímetro y tampoco sacamos a nadie que ocupara el espacio; no había carteles ni nada”, informaron.
Luego, los allí presentes manifestaron que “la tierra fue donada por el municipio de Toay hace nueve años al IPAV, organismo que no colocó ni un cartel, ni un alambre y es una tierra ociosa; estaba pero nadie tomaba parte de ella”.
Sol prosiguió diciendo que “encontramos este espacio para sembrar nuestra semilla, criar a nuestros hijos de forma libre y natural, vivir en comunidad, construir nuestras casas de forma natural y sin molestar a nadie”.
“Queremos pagar la tierra donde estamos sin pedir una motoniveladora: nos hacemos cargo de absolutamente todo”, finalizó.

“Un pedacito de tierra para vivir”
El conjunto de integrantes de “Chakra Raíz” se fue modificando con el tiempo, pero como dijo una de las voceras, “la búsqueda de tierra viene hace más de un año. Tenemos reuniones todos los sábados, que son como nuestro ritual”.
Agregó que un grupo de compañeros atravesó una experiencia muy difícil. “Parte de este grupo tuvo una experiencia muy fuerte: fuimos a Catastro y buscamos una tierra donde podíamos empezar a pagar los impuestos por la posesión veinteñal, comenzaron a pagar las obligaciones y a la semana que habían comenzado a levantar estructuras, vino una mano negra con motosierras, derrumbaron todo, de muy mala forma y con mucha violencia; vinieron de noche con la policía y después nos enteramos que esto tenía que ver con un movimiento inmobiliario en Toay”.
Luego del relato, las jóvenes reflexionaron que “las inmobiliarias hacen esto mismo que nosotros, pero con fines lucrativos de la tierra; nosotros solo queremos un pedacito de tierra para vivir y criar a nuestros hijos”, sentenciaron.
Los jóvenes que son oriundos de ambas localidades (Santa Rosa y Toay) quieren convocar a una mesa de diálogo con organismos gubernamentales, para tratar “la situación social emergente”.