“La Pampa aún no despegó”

JOSE ALLIER, EL MEDICO PIQUENSE QUE ASPIRA A SER VICEGOBERNADOR

Llegó a La Pampa en 1977, apenas egresado de la Universidad Nacional de Córdoba. Trabajó cuatro meses en Santa Isabel y continuó en La Maruja hasta que se radicó en General Pico. Seducido por el kirchnerismo, aceptó acompañar a Bruna para enfrentar al vernismo.
José Allier, Pepe, aseguró que fueron las políticas de Néstor y Cristina Kirchner las que lo convencieron de aceptar la propuesta del gobernador Oscar Jorge y de su delfín, Fabián Bruna, para ser precandidato a vicegobernador. “Ultimamente las políticas nacionales me compraron, me ganaron. Tienen muchas cosas buenas, se habla de inclusión, de un modelo colectivo. El acto del 25 de Mayo fue grandioso, hay que juntar 800 mil personas. Cristina tiene su capacidad de convocatoria intacta, cosa que demuestran las elecciones de Salta y el Chaco”, opinó.
Allier es hijo de un ferroviario que también vendió quiniela y tuvo un taxi, todo para mantener a su familia. Recordó que hizo la carrera de médico en Córdoba y que cuando la terminó ya estaba casado y tenía tres hijos, situación que aceleró su búsqueda de un trabajo. “Tomé conocimiento que La Pampa era una zona de futuro y no estaba muy lejos de Córdoba, con lo cual me vine acá en 1977 intentando conseguir trabajo”, narró durante su paso por el programa televisivo La Parte y el Todo, que se emite por el canal 2 de CPEtv.
Su primer destino fue como médico rural en Santa Isabel, donde suplió por cuatro meses a los médicos del pueblo. Luego se afincó en La Maruja y más tarde en General Pico donde reside actualmente, trabajando en Salud Pública, tanto en consultorios como en la guardia.
-¿Sigue pensando que La Pampa es una provincia de futuro?
-Absolutamente, La Pampa todavía no ha despegado. Geográficamente, territorialmente, tiene una extensión grandísima y la cantidad de habitantes no es importante en relación con esa extensión. En las márgenes del río Colorado, me contaban, se han abierto extensiones de 80 mil hectáreas para producción. Es una expectativa.
-¿Y en la parte industrial?
-General Pico era un polo industrial y agrícola ganadero. La política privatizadora del gobierno del ’90 destruyó todo ese aparato. Trajo aparejada una pérdida importante en una economía que era fuerte. Han sobrevivido algunas empresas, otras se han transformado en cooperativas, como La Histórica, que está trabajando con superávit. El Parque Industrial de Pico ha quedado chico, deberíamos extenderlo a través de créditos blandos.
-¿Cree que es mejor radicar grandes fábricas o fortalecer las pymes locales?
-Sería importante debatir la importancia de las pymes. Italia tuvo su rebrote económico a partir de estas pequeñas empresas. Por otra parte, habría que estimular y darle contenido a la Zona Franca.
-¿Por qué aceptó la propuesta de Bruna?
-Desde que soy adolescente siempre milité en política, me defino como justicialista.
-¿Por qué?
-Fundamentalmente porque piensa en el pueblo.
-¿Lee la doctrina de Perón?
-Leo bastante, aunque no soy un gran lector. Es una política de contenido humano, de contenido cristiano y, en su momento, marcó una posición en el concierto mundial que llamó la atención, que fue la tercera posición.
-¿Qué falta hacer en la provincia luego de las dos gestiones de Jorge?
-Hay que reactivar la producción privada. Darle estímulo para que se desarrolle. Es fundamental no desconocer, ni descuidar la obra pública. Tenemos que tener un Estado que construya escuelas y viviendas. Entonces, sin descuidar lo público, habría que poner énfasis en la producción privada. Darle valor agregado a la producción primaria.
-¿Cuál es la diferencia entre Jorge y Verna?
-Milité siempre en el justicialismo. Por una cuestión de vocación de servicio. No estuve como funcionario, pero sí en la base. Soy médico, asisto, curo y a veces las preguntas de las personas exceden lo médico, entonces mi trabajo de estos 30 años fue escuchar y trasladar esas necesidades de la gente a las personas que estaban en el gobierno. Yo milité en Convergencia, de la que salimos todos. Me impactó en las elecciones de 1983, cuando uno todavía estaba con algunos miedos, porque venía de un Córdoba preocupante, con mucha represión y un gran control de la palabra. El primer discurso de (Rubén) Marín, lo escuché desde 50 metros, desde mi auto. Me gustó el sentido común. Después estuve trabajando con el orteguismo y el duhaldismo. Y, últimamente, las políticas nacionales me compraron, me ganaron. Tienen muchas cosas buenas, se habla de inclusión, de un modelo colectivo. El acto del 25 de Mayo fue grandioso, hay que juntar 800 mil personas. Cristina tiene una capacidad de convocatoria intacta, cosa que demuestran las elecciones de Salta y el Chaco.