La Pampa tiene la tasa más baja del país

JUAN JOSE REYES
La Pampa superó la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Río Negro, los dos distritos que habían estado mejor posicionados el año anterior. En 2013, en la provincia, fallecieron 34 niños de 5.515 nacidos vivos.
Después de tener históricamente tasas de mortalidad infantil mejores a las de los grandes ciudades del país, pero inferiores a las de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Río Negro, el sistema de salud pampeano bajó el año pasado esa cifra casi a niveles de países desarrollados (bien vale recordar que desde 2005 hacia atrás se superaban siempre los dos dígitos). Durante 2013 se obtuvo una tasa del 6,2 por mil, la más baja del país con 34 defunciones sobre 5.515 nacidos vivos. A nivel país, la tasa promedio se ubicó en 9,8 por mil, dato recientemente dado a conocer por la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.
La tasa de mortalidad infantil relaciona las defunciones de menores de un año y el número de nacidos vivos registrados durante un año calendario, y es considerado un indicador clave para la planificación y programación estratégica de la salud. La Pampa ya había tenido el índice más bajo de la Argentina en 2010 cuando fue del 7 por mil. En ese momento la nacional había sido del 11,9.
El índice, definido como la probabilidad que tiene un recién nacido vivo de morir durante el primer año de vida, mostró que en la Zona Sanitaria 1, con cabecera en Santa Rosa, el porcentaje fue del 6,1 por mil (19 defunciones sobre 3.276 nacimientos); en la Zona Sanitaria II, General Pico, creció al 7,3 por mil (14 muertes sobre 1.930 nacimientos); en la Zona Sanitaria III, General Acha, no hubo muertes sobre 206 nacimientos; y en la Zona Sanitaria IV, Victorica, llegó al 9,7 por mil con un fallecimiento sobre 103 alumbramientos. Se hace aquí la salvedad que en los hospitales Lucio Molas y Gobernador Centeno nacieron 1.522 y 904 niños, respectivamente, y en los efectores privados 1.811 en Santa Rosa y 948 en General Pico.

Los últimos años.
Como puede apreciarse en el cuadro anexo, en 2011, cuando la tasa de mortalidad infantil fue del 8,7 por mil, murieron 46 bebés sobre un total de 5.381 nacimientos vivos. En 2012 la mortalidad cayó el 6,6 por mil, ya que fallecieron 34 niños de los 5.255 que nacieron; y en 2013 la situación mejoró más ya que hubo 33 fallecidos sobre 5.515 nacimientos.
Si bien es cierto que durante el último lustro, el índice en La Pampa bajó, también lo es que tuvo oscilaciones importantes a lo largo de los años. En el 1996, la tasa fue del 12,4 por mil. Fue subiendo hasta el 15,3 en el año 2000 y después osciló: 12,4 en 2001; 13,1 en 2002; 12,7 en 2003; y 14,6 en 2004. En 2009 ya había bajado al 11,4, logrando en 2010 su mejor performance sin contabilizar el crecimiento de la tasa vegetativa.
Para su estudio desagregado la tasa se subdivide en neonatal -el número de muertes de niños de menos de 28 días por cada mil nacidos vivos- y postneonatal -de 28 días a un año-. La mayoría de los nacimiento se dan en las dos principales ciudades de la provincia, tanto para efectores públicos como privados.
En la Zona Sanitaria 1, que abarca a Doblas, Macachín, Riglos, Santa Rosa, Catrilo, Winifreda, Alpachiri, Guatrache y Toay, se concentra el 50,1 por ciento de los alumbramientos; en la Zona Sanitaria 2 (Castex, Larroudé, Alvear, General Pico, Quemú Quemú, Colonia Barón, Rancul, Realicó y Trenel) el 39,4; en la Zona Sanitaria 3 (La Adela, Bernasconi, San Martín, Jacinto Arauz, 25 de Mayo y General Acha) el 7,5; en la Zona Sanitaria 4 (Santa Isabel, Victorica, Telén y Carro Quemado) el tres restante.

La clave del futuro.
Especialistas explican la importancia que tiene la estadística. “La consideración del primer año de vida para establecer el indicador de la mortalidad infantil se debe a que ese momento de vida es el más crítico en la supervivencia del ser humano: cuando se sobrepasa el primer cumpleaños, las probabilidades de supervivencia aumentan drásticamente. Se trata de un indicador relacionado directamente con los niveles de pobreza y de calidad de la sanidad gratuita (a mayor pobreza o menor calidad sanitaria, mayor IMI)”.
Ello es así pues éste es uno de los indicadores más sensibles para expresar el desarrollo de una sociedad, está íntimamente ligada a las condiciones generales de carácter económico y social, así como a una amplia red de interacciones entre ellas y la situación sanitaria particular.
El mayor problema para reducir más aún más la tasa es la mortalidad neonatal (o mortalidad dura), donde prevalecen factores vinculados con las condiciones congénitas como con la atención de la salud (salud de la madre, control del embarazo, atención del parto y del niño durante los primeros días de vida). El análisis global de las causas de muerte más frecuentes durante el primer año de vida en La Pampa muestra que se hallan asociadas principalmente a los problemas perinatales y a las malformaciones congénitas. Estos dos grupos de causas representan el 44,4 por ciento de las muertes de los menores de un año.